jueves, 8 de julio de 2010

Max und Moritz

Nuestra idea era probar el famoso codillo alemán y no teníamos ni idea de dónde podíamos ir a comerlo porque no nos habíamos informado de nada antes de llegar a la capital alemana.
Como ese día íbamos a hacer una excursión guida, teníamos la oportunidad de preguntar a alguien que hablase nuestro idioma para poder explicarnos con claridad el lugar, y encima, con la ventaja de que esa persona viviese en la ciudad. Asique, sin pensárnoslo dos veces, en el momento en el que acabó la ruta nos lanzamos a ello.
El restaurante recomendado fue el Max und Moritz. Un restaurante situado en la calle Oranienstrasse 162, en el barrio de Kreuzberg en Berlín que al parecer llevaba abierto desde 1902 y que ofrecía los típicos platos de la comida berlinesa. Aquí tengo que decir que la comida berlinesa en sí no existe ya que esta se ha ido formando por platos importados por la gente que venía a vivir a esta ciudad desde otros puntos de centroeuropa.


Cuando llegamos a la zona del restaurante era pronto para cenar, o por lo menos para unos españoles que están acostumbrados a no cenar nunca antes de las 9 de la noche, asique nos metimos a un bar para tomarnos una cerveza antes. Esto fue un gran error porque en el restaurante había barra en la que poder tomar algo y así habíamos adelantado un poco lo de que nos dieran mesa para cenar. Si vais a este restaurante, ir con tiempo porque las prisas aqui no son nada buenas. Se llena y hay que esperar a que se vayan quedando mesas libres. Nosotros fuimos un día entre semana y estaba lleno asique no me quiero imaginar como será en fin de semana. Imagino que se tendrá que reservar mesa. Durante la espera puedes probar la cerveza Kreuzberger Molle que es la de la casa aunque si esta no te gusta tienes otras marcas más conocidas que también te las sirven.

Ahora centrándome en la comida diré que nosotros tenemos los gustos un pelin diferentes y que no todos quisimos el codillo, conocido en Alemania como Eisbein el cual se sirve con chucrut, puré de guisantes y patatas cocidas.
Pero para los que tienen un gran estómago hay como un combinado de diferentes especialidades de carne con Eisbein, chuletas de cerdo a la manera de Kasseler y Rauchenden salchichas, opcional con chucrut o col verde, patatas cocidas y ensalada. A este pedazo plato se le conoce en el Max und Moritz como Witwe Bolte’s Schlachteplatte y sale por 12,50 € por persona. Como veis para lo que es el plato, el precio está genial.


Otro de los platos que pedimos fue el llamado Max und Moritz Steak que consiste en un filete de lomo de buey con salsa de vino y cebollitas francesas o con mantequilla a las hierbas, acompañado de verduras frescas de sartén y patatas fritas crujientes. De este plato pedimos las dos variedades y a nosotros nos gustó más el del vino y las cebolletas, pero para gustos los colores. Este plato era menos contundente aunque a mi gusto suficiente y salía por 15 €.


Y por último pedimos el Königsberger Klopse que son unas albóndigas al estilo de Königsberg con patatas cocidas y ensalada. Las albóndigas eran las más grandes que yo había visto en mi vida y estaban buenísimas también. El precio de este era de 10 €.


Al final nos gastamos en total unos 20 - 25 € por persona pero hay que tener en cuenta que nos tomamos varias cervezas cenando, alguno pidió postre, otros café y como no, todos nos tomamos el chupito de Jägermeister al final. Una cosa muy importante que teneis que tener en cuenta si vais a este restaurante es que no se puede pagar con tarjeta. Esto es una putada (siento la palabra pero es que no se me ocurría otra) para los turistas, los cuales son abundantes en este restaurante, porque muchas veces viajas con el dinero justo para transportes y cosas por el estilo, y las comidas las sueles pagar con tarjeta para no tener que sacar en cajeros del país que visitas para evitarte las comisiones.
Deciros también que la cena estuvo amenizada por un grupo de música pero al parecer unas veces es música, otras teatro, otras danza, etc. Y ahora, para terminar os dejo la página del restaurante por si quereis ver la carta en español.
 

martes, 6 de julio de 2010

La Torre Eiffel

La Torre Eiffel es el símbolo por excelencia de París desde que en 1889 fuese inahugurada como el atractivo y reclamo principal de la Exposición Universal celebrada en esta ciudad. Además es el icono de una ciudad más reconocido mundialmente. Fue diseñada por el ingeniero francés Gustave Eiffel y consiste en una estructura de hierro de 324 m de altura (conseguidos gracias a unas antenas de radio instaladas posteriormente). Está construida sobre los Champ de Mars cerca del río Sena, en el 7º distrito de París.
La instalación de esta torre creó mucha controversia en el pueblo parisino al que el diseño de la misma no llegaba a convencer porque no pegaba nada con el estilo de la ciudad. Se fijó una fecha para su demolición (después de la Exposición Universal), pero la armada consiguió que el pueblo la aceptara o más bien que no la repudiase dándole un uso, el de punto de difusión radiofónica gracias a que la diferencia de altura respecto a los edificios de París es abismal.


Cuando yo estuve era un fin de semana de Noviembre y no había tanta gente como imagino que se juntará en épocas más cálidas. En la base, esperando para comprar las entradas en las taquillas, hacía un poco de frío, pero con la emoción de poder subir a un monumento que llevas oyendo hablar de él toda tu vida, se soporta bastante bien. Al principio yo era un poco reacia a subir porque lo veía como un super negocio por parte de los parisinos y no quería entrar en el juego, pero bueno, en un viaje con más gente no siempre se hace lo que uno quiere, asique, tocó subir y no me arrepiento para nada.
Os voy a dejar unas tablas que corresponden a los horarios y las tarifas establecidas para el año 2010.


Después de estar en la fila entre media hora y una hora, conseguimos comprar las entradas hasta la tercera planta, porque ya que nos poníamos, queríamos subir hasta lo más alto. El ascensor que cogimos nos subió directamente a la segunda planta. De esta forma nos evitamos el tener que esperar después para subir de la primera a la segunda. Una vez fuera del ascensor, que por cierto es una pasada porque vas viendo como la ciudad se va quedando enana (en altura claro) a la vez que subes, empiezas a admirar la ciudad desde los 115 m de la segunda planta. Ya a esta altura es un vista increible de París pero a nosotros lo que nos apetecía era llegar hasta arriba antes de que nos anocheciese asique nos dimos una vuelta rápida por esta planta y nos colocamos en la fila de los ascensores que te llevaban hasta arriba. Aqui nos tiramos muchísimo tiempo, encima hacía un frio del carajo y más que parecía al estar parado esperando. Las manos se nos quedaban heladas, e intentábamos taparnos bien el cuello para no coger una buena gripe.

Al final llegó nuestro turno y conseguimos subir hasta la última planta, situada a 276 m. Este espacio está dividido en dos alturas, una cerrada con cristaleras, para la gente a la que le diese un poco de miedo las alturas pero que no se quieren perder por este motivo las vistas de París, y otra, por encima de esta, que está al aire libre.
El primer espacio, el cerrado, tiene calefacción la cual nos vino de lujo para poder quitarnos un poco el frío que teníamos metido en los huesos. Aqui también hay como un par de salas cerradas en las que se puede ver unas figuras que representan a su creador Gustave Eiffel trabajando en el proyecto junto con otros personajes. La segunda parte de esta planta, la abierta, es la que más nos impresionó. A esta altura no hay ningún riesgo de caida porque se han puesto unas rejas para que no llegue cualquiera y le dé por tirarse o que alguna persona por el viento o cualquier otro motivo pueda precipitarse al vacio.
Pero cuando quisimos llegar aquí ya era de noche. Es bonito ver París iluminado pero todos queríamos haber llegado un poco antes para poder ver la extensión de toda la ciudad ante nosotros.

Una vez abajo estuvimos tirados en el suelo viendo la iluminación que, por motivo de la presidencia francesa de la Unión Europea, era azul. Habían colocado también unas estrellas en círculo que representaban la bandera y la imagen resultante era bastante chula. Cuando ya nos íbamos a levantar para irnos a comer algo (un día muy duro en el que no habíamos parado ni a comer) empezaron a apagarse y encenderse muchas lucecitas blancas por toda la torre. Fue un buen final de visita a este monumento tan emblemático de la ciudad de París después de habernos tirado en total entre unas cosas y otras unas 3 horas y media.


lunes, 5 de julio de 2010

Verona Card

Otro de los pases turísticos de los que he podido disfrutar es la Verona Card, una tarjeta con la cual puedes entrar gratis a muchas de las atracciones turísticas que hay para ver en Verona.
Verona es mundialmente conocida por ser la ciudad en la que Romeo y Julieta dieron rienda suelta a su amor, siendo éste uno de los más narrados y representados de la historia. Esta ciudad está situada en el norte de Italia, entre las ciudades de Venecia y Milán y yo aconsejo una visita de un día para recorrer sus calles y apreciar sus monumentos.

La Verona Card tiene dos tarifas dependiendo de los días que vayas a pasar en esta ciudad. La de 1 día sale por 10 € y a mi parecer es suficiente para ver las cosas más importantes de la ciudad y sobre todo si tu viaje por Italia consiste en moverte por muchas ciudades en no muchos días. Después, si lo que vas a hacer es relajarte y descansar durante unos días en Verona para vivir tu amor en una de las ciudades más propicias para ello, puedes adquirir la tarjeta de 3 días que sale por 15 €. Con esta tarjeta podrás entrar de forma gratuita en museos, monumentos e iglesias y lo que no me acuerdo es si también estaba incluido el transporte porque nosotros fuimos a todos los sitios andando y ni nos molestamos en preguntar.
Para comprarla, lo puedes hacer directamente en algunos monumentos (yo creo que en los más importantes en todos), en la oficina de turismo (Piazza delle Erbe), en algunos estancos del centro de la ciudad y en casi todos los hoteles.


Nosotros no teníamos mucho tiempo para visitar esta ciudad entonces intentamos centrarnos en lo más importante. Empezamos por el Arena, que, situado en la Piazza Bra es el monumento por excelencia de la ciudad. Se trata de uno de los anfiteatros más grandes y mejor conservados de la época romana. Data del siglo I d.C. y tuvo que ser reconstruido porque un terremoto en la Edad Media lo destruyó parcialmente. Este anfiteatro alberga durante el verano múltiples actuaciones en su interior, sobre todo de ópera.

Interior del Arena

De aquí fuimos caminando hasta el Castillo de San Pietro, situado a la otra orilla del río Adige en lo alto de una colina, para poder apreciar las vistas de la ciudad al completo. Cerca del castillo se encontraba el museo Arqueológico y el Teatro romano, incluidos en la Verona Card. El museo no es muy grande pero el teatro merece la pena visitarlo porque está bastante bien conservado. Aquí también se llevan a cabo algunas actuaciones. En el teatro había un gato bastante manso que se sentaba junto a ti y te hacía compañía mientras descansabas un rato.

Otra cosa que visitamos fue la Torre dei Lamberti, una torre bastante alta desde la que se podía ver una vista bastante bonita de la ciudad, para subir a la torre había ascensor asique no tiene porqué daros pereza. Esta torre tiene 84 m de altura.

Torre dei Lamberti

De aquí nos fuimos a la casa de Julieta que no quedaba muy lejos de la torre, está situada en el número 23 de la vía Cappello. Para entrar en la casa primero tienes que pasar como por un arco que conduce a un patio. En este arco los turistas pegan papelitos en los que quieren plasmar su amor con unas palabras. Este papel lo pegan en las paredes laterales con chicles. Un poco asqueroso, si, pero bueno la gente es así de sentimental. Ya en el patio te encuentras una de las cosas más fotografiadas de Verona, una estatua que representa a Julieta a la cual si le tocas el pecho derecho dicen que encontrarás el verdadero amor o volverás a Verona (mejor dos opciones para así no quedar mal con los que se quedan solos toda la vida). De tanto tocarle la teta a la estatua de bronce de Julieta se ha quedado con un brillo por el cual destaca, y mucho, del color del resto de la escultura. En este patio también encontramos el balcón en el que, según la historia narrada por William Shakespeare, Julieta juró su amor eterno a Romeo.
El interior de la casa ha sido decorado con muchos muebles de los siglos XVI y XVII con la intención de reflejar el estilo que tendría en la época en la que vivía la familia Capuletti. Podemos encontrar también unos trajes que supuestamente pertenecieron a la pareja y la cama en la que Julieta descansaba.

Estatua de Julieta con el balcón al fondo

Para terminar, y porque nos quedaba de camino de donde habíamos aparcado los coches, entramos a un antiguo monasterio en el que supuestamente se encuentra la tumba de Julieta. La tumba se encuentra en una de las criptas del monasterio y lo que te encuentras es un sarcófago de marmol rojo sin tapa y vacio. Nada del otro mundo.
Bueno pues ese fue el recorrido que nosotros hicimos en esta ciudad, pero una vez comprada la Verona Card, cada uno se puede planear su ruta como le de la gana. Mi único consejo es que por lo que cuesta sale bastante rentable el comprarla y con 2 o 3 sitios que visites ya la tienes amortizada.

sábado, 3 de julio de 2010

¿¿¿Un partido de Frisbee???

En España no es algo muy extendido, pero por otros países Europeos lo de jugar al frisbee parece que tiene tirón y en cuanto hace un poco de buen tiempo, la gente invade esos parques que tienen por ahí llenos de praderas con su cesped super tupido y se ponen a jugar con el dichoso disco.
Lo de ver a parejas o trios de personas jugando a este juego ya no me sorprende mucho, como he dicho antes, es muy típico en muchos paises, pero, ¿vosotros habíais oido hablar alguna vez de un partido de frisbee?
Pues en esta entrada os voy a contar un poquito lo entretenido y sorprendente que fue para mi el ver a un grupo de gente jugando un partidillo con este peculiar objeto en un parque de Viena.

Nos encontrábamos tirados en el cesped de Helden - Platz frente al Palacio Hofburg después de un día muy duro de turismo por Viena. Junto a nosotros, también tirados en el cesped, se iban juntando un grupo de amigos a pasar una de las últimas tardes de buen tiempo antes de que llegase el duro invierno vienés. Cuando de repente se dividen en dos equipos, preparan unas porterías con unas mochilas (esto da lo mismo dónde nos encontremos que las porterías siempre las haremos igual) y se disponen a empezar un partido, pero de qué?. Yo por más que miraba no veía ningún balón por ningún lado pero si veía como se pasaban entre ellos un frisbee.
Las reglas por lo que pude deducir después de un rato viéndolos jugar eran muy parecidas a un partido de fútbol, es decir, pasar y pasar el frisbee hasta conseguir meterlo por la portería. Había portero, defensas y delanteros, y los equipos eran mixtos ya que jugaban todos los que se habían reunido a pasar la tarde en el parque. Es increible la precisión con la que algunos se podían pasar el disco, unos máquinas, y lo mejor de todo era que no excluían a ninguno de los jugadores por muy mal@ que fuese.

Esta entrada os parecera un poco fuera de lugar pero es una anécdota que recuerdo bastante bien de este viaje y que a mi me gustó vivirla. Es bueno conocer también en los sitios que se visitan como se entretiene la gente y que aficiones tiene, sobre todo, si son tan distintas a las nuestras. También tengo que decir que al igual que este grupo estaba jugando el partidito de frisbee, había otros que se tomaban unas cervecitas tranquilamente sentados en el parque, pero esto no merece una entrada porque es algo de lo más normal.
Os dejo un par de fotillos que les eché mientras jugaban, no se aprecia muy bien lo que hacen pero os aseguro que es lo que os he contado en esta entrada.


jueves, 1 de julio de 2010

Autobús al Aeropuerto de París Beauvais

Nuestra idea era pasar un fin de semana en París sin tener que coger días de vacaciones y a ser posible que nos saliese barato, para ello, vimos que Ryanair operaba en un aeropuerto que se encontraba a las afueras de París, para ser más exactos en Beauvais. Este es un pueblecito situado al norte de París a una distancia de unos 80 km, y como el vuelo salía muy barato pues nos decidimos a volar hasta aquí aunque después tuviésemos que pagar el autobús que nos llevase al centro de París.

La verdad es que la organización en este aeropuerto es bastante buena porque al tener un número muy bajo de vuelos es fácil mover a los pasajeros que van llegando o se van llendo sin que haya retrasos y cosas por el estilo.
Cuando llegas a la terminal, tienes unos 20 minutos hasta que sale el autobús hacia Boulevard Pershing, frente a Place de la Porte Maillot y al Palacio de Congresos, donde ya vas a poder coger el metro hasta el lugar donde te alojes. Este viajecito dura aproximadamente 1 hora y 15 minutos pero claro, siempre puede haber complicaciones a la entrada de París y se puede hacer un poco más largo el trayecto. El precio por persona es de 15 € la ida y aqui es dónde ya tienes que empezar a echar cuentas a ver si te compensa el volar a este aeropuerto de París o a uno de los principales (Orly o Charles de Gaulle). El billete se compra directamente en el aeropuerto, en unas taquillas que puedes encontrar a la salida.

El regreso al aeropuerto también está muy bien organizado, el autobús se coge en el mismo aparcamiento donde te deja el de ida y allí tienes unas hojas de horarios donde puedes ver la hora de salida del autobús que corresponde a tu vuelo. Por lo general el autobús sale unas 3 horas y 15 minutos antes de la hora de salida del vuelo y el billete se compra en unas taquillas que hay en el aparcamiento. El precio de dicho billete es de 15 € de nuevo. Este precio puede variar cuando vosotros vayais porque en dos años y pico que hace que fui yo ya ha subido algún euro.

Como curiosidad de este aeropuerto es que es muy pequeño y está todo como un poco destartalado pero en él vas a poder encontrar alguna tienda, un bar, un restaurante y hasta un local de cambio de divisas. Otra cosa importante que teneis que saber a la hora de planear vuestro viaje es que este aeropuerto cierra durante la noche, asique, si teneis pensado pasar la última noche en él porque vuestro vuelo sale muy pronto y no os sale rentable el pagar una noche más de alojamiento, no os vais a poder quedar a dormir dentro y os encontraríais tirados en la calle.

Como conclusión en esta entrada es que mireis mucho el precio de los vuelos con otras compañías que no sean de bajo coste porque, lo mismo, entre el tiempo que tardas en los traslados y el dinero que te gastas en el autobús, os sale más rentable el pagar un poco más por el billete de avión y volar a cualquiera de los otros aeropuertos.
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