Esta es una entrada que nada tiene que ver con el resto de las ya publicadas anteriormente en este blog. Es difícil escribir como primera entrada de un nuevo país una anécdota tan mala pero es que creo que ha sido la experiencia que ha marcado mi viaje a Costa Rica.
Todo empieza cuando, por ahorrarnos unos colones, decidimos cogernos una habitación en unas cabinas en el pueblo de Samara llamadas Cabinas Arenas. El sitio tenía la pinta de ser un negocio familiar y, aunque las condiciones de la habitación no eran del todo buenas, tampoco se podía decir que fuesen muy malas.
La primera noche fue tranquila y dormimos a pierna suelta pero en la segunda velada que pasábamos en este pueblo esta tranquilidad se vería interrumpida por una persona que, hoy en día, no podemos afirmar del todo quien es.
Eran como las 4 de la madrugada y yo, que ya llevaba unas horas durmiendo, me debí desvelar con el ruido que estaba haciendo alguien dentro de la habitación. Cuando abrí los ojos, un haz de luz proveniente de la linterna que mi hermana utiliza para leer me estaba enfocando a la cara desde la puerta. A mi, cuando estoy profundamente dormida, me cuesta reaccionar y esta vez no iba a ser distinto. Tuve que girarme y ver que las otras camas estaban ocupadas para comprender que la persona de la puerta era ajena a nosotras y que por tanto algo iba mal.
Salté de la cama y al encender la luz vi que tanto mi mochila grande en la que llevaba el equipaje como las mochilas pequeñas de mi hermana y mia con las pertenencias de más valor no se encontraban dentro de la habitación.
De todas mis pertenencias solo me habían dejado el móvil que estaba cargando junto a mi cabeza, el libro electrónico que se les debía de haber caído en la huída, unas zapatillas, el pijama y la ropa que me había quitado la noche anterior.
Salí corriendo de la habitación después de pegarle un grito a mi hermana para que se despertase y con el cual también conseguí despertar a mi prima pero, una vez fuera en el patio principal del edificio, ya no conseguí ver a nadie.
La mochila de mi hermana estaba en una de las sillas que teníamos junto a la puerta. Imaginamos que fue lo primero que cogió. Curioso porque era el único sitio donde podía encontrar la linterna. De esta mochila se llevó la cámara de fotos y un móvil. Hoy en día a mi hermana se le siguen viniendo a la cabeza fotos que ya no podrá recuperar de todo su viaje por centro América las cuales no tendrán valor económico pero si mucho sentimental.
Pues una vez las dos estuvimos en pie, pensamos que lo mejor sería ir a la comisaría que se encontraba a unos 2 minutos del sitio a dar el aviso para que se pusiesen a buscar cuanto antes porque la persona que se había llevado las cosas no podía andar muy lejos. Cuando salíamos de las cabinas vimos que una de las habitaciones, la 13, estaba con la luz encendida y en el patio se encontraban dos coches, el del hijo del dueño y el de otro cliente pero a esto en un principio no le dimos ninguna importancia ya que estábamos empecinadas en ir a la policía.
Con esta patrulla estuvimos alrededor de una hora dando vueltas por todo el pueblo pero no sirvió de nada ya que no conseguimos ver a nadie ni encontrar ninguna de mis cosas. Así que volvimos a pasarnos por las cabinas para hablar con el dueño. Al llegar, el coche del hijo ya no estaba y nadie nos abrió ninguna puerta aún sabiendo nosotras que estaban allí.
Comprobamos que nuestra puerta no había sido forzada (único detalle que se les ocurrió a los policías hacer en las cabinas) y como no les veíamos muy avispados, les dijimos de volver a la comisaría para intentar llamar a mi madre para que cancelase mis tarjetas de débito y la línea del otro teléfono que llevaba pero entre que las llamadas internacionales las tenían capadas y que no tenían ni un ordenador con internet no pudimos hacer nada.
Al final me tocaría a mi buscar un sitio con wifi para poder llamarla desde el teléfono que no se había llevado el ladrón.
Para poner la denuncia había que esperar a que llegase la policía turística a las 9 de la mañana así que una vez solucionado el tema cancelaciones y siendo conscientes de que no podíamos hacer nada más, solo nos quedaba meternos en la cama para esperar que llegase la hora.
A eso de las 8 de la mañana, una de las mujeres que solía estar en las cabinas nos llamó en la puerta para decirnos que había una pareja de policías abajo que querían hablar conmigo. Cuando bajé, me dijeron que fuese a un pequeño patio que había como escondido que estaban ahí con algunas de mis pertenencias. Que casualidad que este patio diese justo a esa habitación número 13 que la noche anterior estaba encendida.
El dueño había encontrado mi ropa y la cartera con la documentación pero ni rastro de las cámaras de fotos, las mochilas, las gafas de sol, los móviles y por supuesto el dinero junto con alguna otra pertenencia de menor valor que el ladrón no sacó de las mochilas y por tanto se llevó.
Una vez conseguimos poner la denuncia con la policía turística ya no hubo más que hacer. Nos recomendaron que denunciasemos en la policía jurídica a las Cabinas Arenas por no tener la seguridad suficiente que se le tiene que dar a un cliente pero las oficinas se encontraba en Nicoya para lo cual teníamos que desplazarnos y gastar un día de vacaciones metidas en unos juzgados.
Como no teníamos ninguna prueba que pudiese culpar al hijo, persona que creemos era el presunto ladrón ya que era nuestra palabra contra la del dueño, nos tuvimos que conformar con haber encontrado por lo menos mi pasaporte y poder seguir con el viaje.
Siento no poder poner ninguna foto del sitio pero es que no tengo y tampoco encuentro en internet alguna que poder utilizar. Estas cabinas se encuentran como a la mitad de la calle principal del pueblo (a la que llega el autobús y en la que se encuentra la comisaría) justo haciendo esquina.
martes, 19 de febrero de 2013
miércoles, 16 de enero de 2013
Isla de Miyajima
Había oido hablar de las tres vistas de Japón antes de iniciar este viaje, así que intenté incluir una de ellas en la ruta que ya tenía más o menos creada en mi cabeza. La elegida fue la que se da en la isla de Miyajima y que seguro todos hayáis visto alguna vez. El nombre de esta isla significa Isla Santuario y es que en ella se han encontrado vestigios de santuarios que datan del siglo VI. Una curiosidad de esta isla es que antiguamente estaba prohibido nacer, parir y morir en ella por lo que las mujeres no eran muy bien vistas en la isla y a los ancianos se los sacaba de ella antes de que pudiesen pasar a mejor vida allí.
Para llegar hasta ella cogimos un tren de la línea JR Sanyo en la estación central de Hiroshima hasta la estación Miyajima-guchi. Una vez en ésta, tuvimos que caminar unos 5 minutos hasta el embarcadero donde nos esperaba el ferry que nos llevaría a la isla. Al tener la Japan Rail Pass no tuvimos que pagar nada ya que ambos trayectos están incluidos en este pase.
Para esta excursión, recomiendo levantarse pronto e ir para la isla para llegar con la marea alta. Una vez en la isla, visitarlo todo, comer y después volver al gran torii con la marea baja.
Cuando descendimos del ferry, nos sorprendió el pueblecito que había lleno de tiendas dedicadas exclusivamente a turistas y es que este pueblo de Japón es uno de los sitios mas visitados de todo el país. Una de las cosas que más se vendían eran unas galletitas con forma de arce y rellenas de muchas cosas distintas. Tenian unas máquinas especiales para hacerlas que en algunos casos sorprendían por su compolejidad.
Como nuestro viaje fue en Febrero, no estaba masificado y pudimos disfrutar paseando por Miyajima en un día tranquilo y soleado. Como en otros sitios de Japón, aquí también nos acompañarian los ciervos a lo largo de todo el camino hasta llegar a nuestra primera parada, el Santuario de Itsukushima.
Este santuario pertenece a la religión sintoista y su peculiaridad es que esta construido parcialmente sobre pilotes que se adentran en el agua con la idea de venerar a la deidad del mar. Cuando la marea esta alta es una visión espectacular que sobrecoge no por su magnitud sino por su belleza.
La entrada a este santuario cuesta ¥300 pero merece la pena pagarlos para recorrer los corredores exteriores llenos de farolillos, ver algunas salas de este gran edificio y asomarse a las plataformas que dan al mar.
El edificio principal esta compuesto por tres areas: Heiden (zona de los dioses), Haiden (zona de los sacerdotes) y Haraiden (zona para el público). Los edificios que hoy nos encontramos datan del siglo XIII aunque el santuario fue fundado a finales del siglo VI.
La plataforma que sale del edificio hacia el Torii tiene unas linternas de bronce enormes y es importante dentro del santuario por ser donde se desarrollan las danzas Bugaku. Nosotros no tuvimos suerte y no coincidimos con un día en el que se representasen pero pudimos ver como se echaban las fotos de boda una pareja japonesa. El espectaculo de ver como a la novia le colocaban hasta la última arruga del vestido fue increible. Creo que tuve que esperar como 10 minutos hasta que por fin se quitó la chica que les maquillaba y colocaba los trajes para poder echarles una foto a los dos solos.
Pero lo que realmente le da fama a este santuario es su espectacular Torii tambien conocido como el Torii flotante. Es el más grande de Japón midiendo aproximadamente 16 m y representa la entrada al santuario con la peculiaridad de que muchas veces este no se puede cruzar por estar cubierto por el agua. Otra característica de esta puerta que se diferencia en cuanto se ve es que en sus pilares principales se han añadido otros dos a cada lado para darle mayor estabilidad al conjunto.
El Santuario de Itsukushima pertenece a la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde el año 1996.
Otro tesoro de esta isla es el Templo Daishoin. Éste es un templo budista situado en la falda del Monte Misen, punto más alto de la zona y por tanto lugar sagrado para los japoneses.
Este templo es un tesoro escondido del cual no se sabe tanto pero que no por ello deja de sorprender al visitante que se aventura a subir sus escaleras de acceso. En alguna de estas escaleras nos podemos encontrar los famosos rodillos de metal con los sutras inscritos en su superficie (escrituras budistas) que con solo girarlos es como si fueses recitándolos. ¿Una forma curiosa de rezar no creéis?
En este templo lo que a mi más me sorprendió es la cantidad de figuras de budas que te encuentras por todos los rincones. Las hay de todos los tipos y tamaños. Algunas dan miedo de la cara de enfado que tienen y otras desprenden ternura o gracia debido a sus caras infantiles o un tanto caricaturizadas.
Aparte de estos dos lugares sagrados, en la Isla de Miyajima también se puede hacer una excursión hasta la cumbre del Monte Misen, pero esto ya nosotros no lo hicimos porque el tiempo no nos daba más de sí.
Espero que si algun día pasáis por este rincón del planeta lo disfrutéis como yo lo hice y que os deje imagenes grabadas en la mente como a mi me las dejó.
Para llegar hasta ella cogimos un tren de la línea JR Sanyo en la estación central de Hiroshima hasta la estación Miyajima-guchi. Una vez en ésta, tuvimos que caminar unos 5 minutos hasta el embarcadero donde nos esperaba el ferry que nos llevaría a la isla. Al tener la Japan Rail Pass no tuvimos que pagar nada ya que ambos trayectos están incluidos en este pase.
Para esta excursión, recomiendo levantarse pronto e ir para la isla para llegar con la marea alta. Una vez en la isla, visitarlo todo, comer y después volver al gran torii con la marea baja.
Cuando descendimos del ferry, nos sorprendió el pueblecito que había lleno de tiendas dedicadas exclusivamente a turistas y es que este pueblo de Japón es uno de los sitios mas visitados de todo el país. Una de las cosas que más se vendían eran unas galletitas con forma de arce y rellenas de muchas cosas distintas. Tenian unas máquinas especiales para hacerlas que en algunos casos sorprendían por su compolejidad.
Como nuestro viaje fue en Febrero, no estaba masificado y pudimos disfrutar paseando por Miyajima en un día tranquilo y soleado. Como en otros sitios de Japón, aquí también nos acompañarian los ciervos a lo largo de todo el camino hasta llegar a nuestra primera parada, el Santuario de Itsukushima.
Este santuario pertenece a la religión sintoista y su peculiaridad es que esta construido parcialmente sobre pilotes que se adentran en el agua con la idea de venerar a la deidad del mar. Cuando la marea esta alta es una visión espectacular que sobrecoge no por su magnitud sino por su belleza.
La entrada a este santuario cuesta ¥300 pero merece la pena pagarlos para recorrer los corredores exteriores llenos de farolillos, ver algunas salas de este gran edificio y asomarse a las plataformas que dan al mar.
El edificio principal esta compuesto por tres areas: Heiden (zona de los dioses), Haiden (zona de los sacerdotes) y Haraiden (zona para el público). Los edificios que hoy nos encontramos datan del siglo XIII aunque el santuario fue fundado a finales del siglo VI.
La plataforma que sale del edificio hacia el Torii tiene unas linternas de bronce enormes y es importante dentro del santuario por ser donde se desarrollan las danzas Bugaku. Nosotros no tuvimos suerte y no coincidimos con un día en el que se representasen pero pudimos ver como se echaban las fotos de boda una pareja japonesa. El espectaculo de ver como a la novia le colocaban hasta la última arruga del vestido fue increible. Creo que tuve que esperar como 10 minutos hasta que por fin se quitó la chica que les maquillaba y colocaba los trajes para poder echarles una foto a los dos solos.
Pero lo que realmente le da fama a este santuario es su espectacular Torii tambien conocido como el Torii flotante. Es el más grande de Japón midiendo aproximadamente 16 m y representa la entrada al santuario con la peculiaridad de que muchas veces este no se puede cruzar por estar cubierto por el agua. Otra característica de esta puerta que se diferencia en cuanto se ve es que en sus pilares principales se han añadido otros dos a cada lado para darle mayor estabilidad al conjunto.
El Santuario de Itsukushima pertenece a la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde el año 1996.
Otro tesoro de esta isla es el Templo Daishoin. Éste es un templo budista situado en la falda del Monte Misen, punto más alto de la zona y por tanto lugar sagrado para los japoneses.
Este templo es un tesoro escondido del cual no se sabe tanto pero que no por ello deja de sorprender al visitante que se aventura a subir sus escaleras de acceso. En alguna de estas escaleras nos podemos encontrar los famosos rodillos de metal con los sutras inscritos en su superficie (escrituras budistas) que con solo girarlos es como si fueses recitándolos. ¿Una forma curiosa de rezar no creéis?
En este templo lo que a mi más me sorprendió es la cantidad de figuras de budas que te encuentras por todos los rincones. Las hay de todos los tipos y tamaños. Algunas dan miedo de la cara de enfado que tienen y otras desprenden ternura o gracia debido a sus caras infantiles o un tanto caricaturizadas.
Aparte de estos dos lugares sagrados, en la Isla de Miyajima también se puede hacer una excursión hasta la cumbre del Monte Misen, pero esto ya nosotros no lo hicimos porque el tiempo no nos daba más de sí.
Espero que si algun día pasáis por este rincón del planeta lo disfrutéis como yo lo hice y que os deje imagenes grabadas en la mente como a mi me las dejó.
viernes, 11 de enero de 2013
Aeropuerto de Gatwick - Londres
Hoy voy a intentar explicaros todas las posibilidades que hay para llegar desde el segundo aeropuerto de Londres por número de vuelos, Gatwick, y el centro de Londres.
Esta pregunta es una de las primeras que surgen a la hora de organizar un viaje a la capital inglesa ya que dependiendo del precio y el tiempo que dure este trayecto, compraremos vuelos a este aeropuerto u otro.
Los traslados desde Gatwick se pueden hacer de muchas maneras distintas y a precios que se ajustan a todos los bolsillos. Lo bueno también es que no todos llegan al mismo punto de Londres pudiendo así elegir un destino dentro de la ciudad que se ajuste más a la zona en la que tenemos el alojamiento.
Voy a intentar explicaros cada una de las opciones que hay (yo no las he utilizado todas pero casi) empezando por la más barata y terminando en la más cara que es la que conoce todo el mundo porque es a la que más publicidad le dan.
El trayecto más barato de todos lo ofrece la compañía de autobuses easyBus, este traslado puede salir por 2 £ y nunca superar las 10 £. El precio depende mucho del horario al que lo cojas y la antelación. Hablando de horarios, esta compañía no tiene unos horarios muy regulares aunque lo bueno es que hay autobuses 24 horas, estos también dependen de la hora a la que quieras reservar tu asiento. Varian entre cada 15 - 45 minutos así que asegurate bien de cual es el que más se ajuste a tus criterios ya que la duración del viaje puede variar mucho por el tráfico que haya a esas horas por las carreteras. Yo suelo aconsejar a la gente que viene de visita a Londres que cuando reserven los billetes lo hagan así: 40 minutos - 1 hora después de que aterrice su vuelo y unas 3 horas antes de que salga ya que el trayecto puede variar entre 55 minutos por la noche a 1 hora y media o un poco más si hay mucho tráfico en horas punta. De todas formas easyBus permite coger el minibús 60 minutos antes o después de la hora de tu reserva sin ningún coste adicional si se retrasan o adelantan los vuelos, el problema es que hay pocos asientos y no siempre lleva libres.
Estos autobuses salen desde las terminales Norte y Sur del aeropuerto de Gatwick y llegan a la parada de metro de West Brompton, muy cerca de la zona de Earls Court la cual tiene bastante hoteles. Cuando vayáis a coger el autobus de vuelta al aeropuerto os tendréis que dirigir a la parada de autobuses que hay justo enfrente del Hotel Ibis de West Brompton.
La siguiente opción es el autobús de National Express, este trayecto sale por 8 £ + 1 £ por reservar online. Creo que si lo reservas en el aeropuerto sale por 10 £ aunque no estoy del todo segura.
Estos autobuses salen solo desde la terminal Norte de Gatwick pudiendo ir desde la Sur con el tren interno y gratuito que hay en el aeropuerto. Este tren tiene una frecuencia más regular que el anterior siendo ésta de 30 minutos durante el día y una hora durante la noche.
Con este servicio se llega hasta el mismísimo centro de Londres, a una de sus estaciones más emblemáticas, Victoria, pero antes de llegar aquí hace paradas en Sutton, Mitcham, Streatham, Stockwell y Vauxhall haciendo que la duración del trayecto sea un poco más larga que con la opción anterior. Para coger este autobús de vuelta al aeropuerto tendréis que esperar en Buckingham Palace Road cerca de la estación de tren. Suele haber siempre alguien de la compañía por allí a la que podéis preguntar.
Una vez explicados los autobuses que son las opciones más económicas, empezaré a contaros las distintas alternativas que tenéis en tren empezando por el Southern.
Este tipo de trenes son los trenes locales y como tal, hacen bastantes paradas siendo una de ellas el aeropuerto de Gatwick. Puede que alguna de ellas esté más cerca de vuestro destino que Victoria, estación en la que termina, y que por tanto os ahorre algo de tiempo en volver después.
La duración del trayecto es de 40 - 45 minutos hasta Victoria con una frecuencia de trenes bastante amplia pero el Southern también ofrece un servicio a la estación de Kensington Olympia haciendo parada en West Brompton (parada del easyBus). Este último servicio tiene menos frecuencia de trenes y yo no lo conozco del todo bien así que si es el que se ajusta a vuestras necesidades, preguntad cuando lleguéis en las taquillas.
Los precios son de los más baratos con este medio de trasnporte, estan entre 12 £ y 14 £ aproximadamente por trayecto. Podéis ahorraros algo de dinero si compráis la ida y vuelta a la vez.
Otro tren que tambien conecta Gatwick con Londres es el First Capital Connect que por localización de las paradas y velocidad puede que sea el que más se ajuste a la gente que viene a Londres a hacer negocios. Este tren conecta el aeropuerto con varias estaciones situadas en la City de Londres. Entre las más conocidas están London Bridge y King Cross St Pancras.
El trayecto a London Bridge lo realiza en, dependiendo el tren que cojas, 30 minutos - 1 hora y tiene unos precios que también varían según lo anterior que van desde 9 £ a 14 £ aproximadamente.
Tiene una frecuencia bastante buena de un tren cada 15 minutos por lo que esta opción, relación precio - frecuencia - duración, es la que más competencia le hace a la estrella del transporte de viajeros entre el Aeropuerto de Gatwick y Londres y que os cuento a continuación.
Por último os presento el Gatwick Express, el medio de transporte más elegido por los turistas que vienen a conocer esta ciudad, cosa que todavía no entiendo porque los precios son un tanto desorbitados. Os cuento un poco sobre él.
Este tren conecta el Aeropuerto de Gatwick con la estación de Victoria en tan solo 30 minutos en trenes cómodos y preparados para el transporte de viajeros con equipajes. Su frecuencia es de un tren cada 15 minutos interrumpiendo este servicio en las horas en las que no salen vuelos.
Este tren es con el que seguro nunca pierdas un vuelo porque su puntualidad es inmejorable y así es como lo venden pero los otros trenes pueden presumir de lo mismo.
Ahora lo que hace que en mi caso sea la última opción a contemplar cuando programo como ir a este aeropuerto es que el precio del billete sencillo es de 17,70 £ y el de ida y vuelta de 31,05 £ si los compramos por internet. Imagino que comprados en taquilla sean un poco más caros.
Espero que toda esta información os sirva de ayuda. Quizás en el momento en el que vosotros la vayáis a utilizar, las tarifas estan un poco desfasadas (Enero 2013) pero la diferencia entre ellas no creo que cambie mucho. Ahora a elegir la opcion que más os compense.
Esta pregunta es una de las primeras que surgen a la hora de organizar un viaje a la capital inglesa ya que dependiendo del precio y el tiempo que dure este trayecto, compraremos vuelos a este aeropuerto u otro.
Los traslados desde Gatwick se pueden hacer de muchas maneras distintas y a precios que se ajustan a todos los bolsillos. Lo bueno también es que no todos llegan al mismo punto de Londres pudiendo así elegir un destino dentro de la ciudad que se ajuste más a la zona en la que tenemos el alojamiento.
Voy a intentar explicaros cada una de las opciones que hay (yo no las he utilizado todas pero casi) empezando por la más barata y terminando en la más cara que es la que conoce todo el mundo porque es a la que más publicidad le dan.
Estos autobuses salen desde las terminales Norte y Sur del aeropuerto de Gatwick y llegan a la parada de metro de West Brompton, muy cerca de la zona de Earls Court la cual tiene bastante hoteles. Cuando vayáis a coger el autobus de vuelta al aeropuerto os tendréis que dirigir a la parada de autobuses que hay justo enfrente del Hotel Ibis de West Brompton.
La siguiente opción es el autobús de National Express, este trayecto sale por 8 £ + 1 £ por reservar online. Creo que si lo reservas en el aeropuerto sale por 10 £ aunque no estoy del todo segura.
Estos autobuses salen solo desde la terminal Norte de Gatwick pudiendo ir desde la Sur con el tren interno y gratuito que hay en el aeropuerto. Este tren tiene una frecuencia más regular que el anterior siendo ésta de 30 minutos durante el día y una hora durante la noche.
Con este servicio se llega hasta el mismísimo centro de Londres, a una de sus estaciones más emblemáticas, Victoria, pero antes de llegar aquí hace paradas en Sutton, Mitcham, Streatham, Stockwell y Vauxhall haciendo que la duración del trayecto sea un poco más larga que con la opción anterior. Para coger este autobús de vuelta al aeropuerto tendréis que esperar en Buckingham Palace Road cerca de la estación de tren. Suele haber siempre alguien de la compañía por allí a la que podéis preguntar.
Una vez explicados los autobuses que son las opciones más económicas, empezaré a contaros las distintas alternativas que tenéis en tren empezando por el Southern.
Este tipo de trenes son los trenes locales y como tal, hacen bastantes paradas siendo una de ellas el aeropuerto de Gatwick. Puede que alguna de ellas esté más cerca de vuestro destino que Victoria, estación en la que termina, y que por tanto os ahorre algo de tiempo en volver después.
La duración del trayecto es de 40 - 45 minutos hasta Victoria con una frecuencia de trenes bastante amplia pero el Southern también ofrece un servicio a la estación de Kensington Olympia haciendo parada en West Brompton (parada del easyBus). Este último servicio tiene menos frecuencia de trenes y yo no lo conozco del todo bien así que si es el que se ajusta a vuestras necesidades, preguntad cuando lleguéis en las taquillas.
Los precios son de los más baratos con este medio de trasnporte, estan entre 12 £ y 14 £ aproximadamente por trayecto. Podéis ahorraros algo de dinero si compráis la ida y vuelta a la vez.
Otro tren que tambien conecta Gatwick con Londres es el First Capital Connect que por localización de las paradas y velocidad puede que sea el que más se ajuste a la gente que viene a Londres a hacer negocios. Este tren conecta el aeropuerto con varias estaciones situadas en la City de Londres. Entre las más conocidas están London Bridge y King Cross St Pancras.
El trayecto a London Bridge lo realiza en, dependiendo el tren que cojas, 30 minutos - 1 hora y tiene unos precios que también varían según lo anterior que van desde 9 £ a 14 £ aproximadamente.
Tiene una frecuencia bastante buena de un tren cada 15 minutos por lo que esta opción, relación precio - frecuencia - duración, es la que más competencia le hace a la estrella del transporte de viajeros entre el Aeropuerto de Gatwick y Londres y que os cuento a continuación.
Por último os presento el Gatwick Express, el medio de transporte más elegido por los turistas que vienen a conocer esta ciudad, cosa que todavía no entiendo porque los precios son un tanto desorbitados. Os cuento un poco sobre él.
Este tren conecta el Aeropuerto de Gatwick con la estación de Victoria en tan solo 30 minutos en trenes cómodos y preparados para el transporte de viajeros con equipajes. Su frecuencia es de un tren cada 15 minutos interrumpiendo este servicio en las horas en las que no salen vuelos.
Este tren es con el que seguro nunca pierdas un vuelo porque su puntualidad es inmejorable y así es como lo venden pero los otros trenes pueden presumir de lo mismo.
Ahora lo que hace que en mi caso sea la última opción a contemplar cuando programo como ir a este aeropuerto es que el precio del billete sencillo es de 17,70 £ y el de ida y vuelta de 31,05 £ si los compramos por internet. Imagino que comprados en taquilla sean un poco más caros.
Espero que toda esta información os sirva de ayuda. Quizás en el momento en el que vosotros la vayáis a utilizar, las tarifas estan un poco desfasadas (Enero 2013) pero la diferencia entre ellas no creo que cambie mucho. Ahora a elegir la opcion que más os compense.
lunes, 7 de enero de 2013
Fuente Wallace
Hoy quiero presentaros un elemento del mobiliario urbano que encontramos frecuentemente por las calles de París y el cual hay que tener en cuenta ya que nos da un servicio imprescindible para el turista y totalmente gratuito, las Fuentes Wallace.
Hasta mi segundo viaje a esta ciudad no me percaté de su existencia y fue gracias a que una amiga me contó que estas fuentes eran de agua potable y que estaban colocadas por todo París. Imagino que en mi primer viaje a esta ciudad pasaron desapercibidas para mi porque era Noviembre y en esta época las fuentes dejan de funcionar para poder evitar que se deterioren por las heladas. En mi segunda visita, en pleno Agosto y con ola de calor, el beber agua era necesario por tanto era imposible que pasasen inadvertidas.
La idea de estas fuentes surge del filántropo británico Richard Wallace. Amante de la ciudad de París, vio como en los años 1870 esta sufría tiempos difíciles. La clase trabajadora de la ciudad perdía el acceso al agua potable por el gran encarecimiento que se dio tras la guerra con Prusia. Esta subida del precio de un bien necesario no solo hacía que los parisinos no pudiesen beber sino que repercutía en la higiene y en el alcoholismo (el vino era mas barato que el agua) dándose así problemas sociales severos.
Richard Wallace no solo ayudó a los parisinos con este gesto. En el día de su muerte fue honrado por éstos por haber sido un hombre que no perseguía la fama y los reconocimientos públicos sino que pensaba y actuaba para ayudar a la ciudadanía y a la vez seguir embelleciendo París.
El diseño de las fuentes se las encargó al escultor Charles-Auguste Lebourg pero éste se tenia que ceñir a unos criterios bien claros impuestos por el filántropo. Las fuentes tenían que ser lo suficientemente grandes para ser vistas de lejos pero no tanto como para perturbar el paisaje de París y por otro lado aportar un toque de belleza a la ciudad que no estropease la visión de su arquitectura y su mobiliario urbano en conjunto. El ayuntamiento sería el encargado de elegir ese tono verde oscuro que presentan ya que debía ser el color predominante en esa época para los elementos dispuestos por toda la ciudad.
Otras exigencias, ya con un toque mas logístico, del Señor Wallace fueron que el precio no debía ser muy elevado para poder instalar el mayor número posible de fuentes y que el material con el que se elaborasen fuese resistente y sencillo a la hora de trabajarlo y mantenerlo. El material elegido sería el hierro fundido.
Al final se diseñaron cuatro modelos distintos aunque el más conocido es el que se inspira en la Fuente de Los Inocentes ubicada en esta misma ciudad. Yo fue el único que vi y por el cual he querido escribir esta entrada y por tanto el único que explicaré aquí ya que también es el que predomina entre todos.
Mide 2,71 m y pesa algo mas de 600 kg siendo así el más grande de todos. El diseño se basa en una base octogonal que sostiene cuatro cariátides que a su vez sostienen una cúpula coronada por un pico con delfines. Estas cuatro cariátides, aunque pueden parecer iguales, tienen ligeros matices que las hacen diferentes. Representan la Bondad, la Simplicidad, la Caridad y la Sobriedad pero también las cuatro estaciones.
El agua cae constante desde el centro de la cúpula a un hueco en el centro de la base octogonal protegido por una rejilla para que no se tapone. Hace años, en cada fuente había unas tazas de metal enganchadas a una cadena para que la gente bebiese pero por motivos de seguridad y salud fueron retiradas a mediados del siglo XX.
Hasta mi segundo viaje a esta ciudad no me percaté de su existencia y fue gracias a que una amiga me contó que estas fuentes eran de agua potable y que estaban colocadas por todo París. Imagino que en mi primer viaje a esta ciudad pasaron desapercibidas para mi porque era Noviembre y en esta época las fuentes dejan de funcionar para poder evitar que se deterioren por las heladas. En mi segunda visita, en pleno Agosto y con ola de calor, el beber agua era necesario por tanto era imposible que pasasen inadvertidas.
La idea de estas fuentes surge del filántropo británico Richard Wallace. Amante de la ciudad de París, vio como en los años 1870 esta sufría tiempos difíciles. La clase trabajadora de la ciudad perdía el acceso al agua potable por el gran encarecimiento que se dio tras la guerra con Prusia. Esta subida del precio de un bien necesario no solo hacía que los parisinos no pudiesen beber sino que repercutía en la higiene y en el alcoholismo (el vino era mas barato que el agua) dándose así problemas sociales severos.
Richard Wallace no solo ayudó a los parisinos con este gesto. En el día de su muerte fue honrado por éstos por haber sido un hombre que no perseguía la fama y los reconocimientos públicos sino que pensaba y actuaba para ayudar a la ciudadanía y a la vez seguir embelleciendo París.
El diseño de las fuentes se las encargó al escultor Charles-Auguste Lebourg pero éste se tenia que ceñir a unos criterios bien claros impuestos por el filántropo. Las fuentes tenían que ser lo suficientemente grandes para ser vistas de lejos pero no tanto como para perturbar el paisaje de París y por otro lado aportar un toque de belleza a la ciudad que no estropease la visión de su arquitectura y su mobiliario urbano en conjunto. El ayuntamiento sería el encargado de elegir ese tono verde oscuro que presentan ya que debía ser el color predominante en esa época para los elementos dispuestos por toda la ciudad.
Otras exigencias, ya con un toque mas logístico, del Señor Wallace fueron que el precio no debía ser muy elevado para poder instalar el mayor número posible de fuentes y que el material con el que se elaborasen fuese resistente y sencillo a la hora de trabajarlo y mantenerlo. El material elegido sería el hierro fundido.
Al final se diseñaron cuatro modelos distintos aunque el más conocido es el que se inspira en la Fuente de Los Inocentes ubicada en esta misma ciudad. Yo fue el único que vi y por el cual he querido escribir esta entrada y por tanto el único que explicaré aquí ya que también es el que predomina entre todos.
Mide 2,71 m y pesa algo mas de 600 kg siendo así el más grande de todos. El diseño se basa en una base octogonal que sostiene cuatro cariátides que a su vez sostienen una cúpula coronada por un pico con delfines. Estas cuatro cariátides, aunque pueden parecer iguales, tienen ligeros matices que las hacen diferentes. Representan la Bondad, la Simplicidad, la Caridad y la Sobriedad pero también las cuatro estaciones.
El agua cae constante desde el centro de la cúpula a un hueco en el centro de la base octogonal protegido por una rejilla para que no se tapone. Hace años, en cada fuente había unas tazas de metal enganchadas a una cadena para que la gente bebiese pero por motivos de seguridad y salud fueron retiradas a mediados del siglo XX.
sábado, 22 de diciembre de 2012
East Side Gallery
Quien no ha oído hablar del Muro de Berlín en algún momento y se ha preguntado como pudo existir hasta casi finales del siglo XX algo así en la Europa "moderna y progresista" que conocemos? La verdad es que es un poco surrealista y a los que esto nos ha pillado un poco pequeños todavía nos cuesta creer que una ciudad como Berlín estuvo dividida durante décadas en dos partes en las cuales la comunicación entre sus habitantes era inexistente.
A lo mejor debería empezar el post explicando muy brevemente los motivos por los que se construyo ese muro y que le hizo perdurar hasta 1989 momento de su caída.
El Muro de Berlín se construyó en 1961 como respuesta por parte de la Alemania Oriental a un incremento del flujo de refugiados y cerebros que querían fugarse hacia la Alemania Occidental pensando que en esa parte encontrarían un mundo mejor y mas justo. Esto era algo que no podía tolerar la RDA aunque el discurso que tenía era que no podía tolerar el incremento de agresiones por parte de la Alemania Federal y sus colegas de la OTAN.
La decisión del projecto del Muro y su posterior construcción se llevo a cabo velozmente para que la población no tuviese tiempo de reaccionar ante esta supresión de derechos.
A los Aliados, en el fondo, no les pareció tan mal la medida que había tomado la Alemania Oriental ya que ellos seguían manteniendo los derechos de circulación y era también una forma de que perdurase ese punto estratégico dentro de la Alemania comunista.
El Muro tenia una longitud de mas de 120 km y una altura de 3.6 m. Fue mejorado en sucesivas ocasiones hasta conseguir el muro formado por piezas de hormigón de 1.5 m de ancho que podemos apreciar hoy en día en la East Side Gallery.
Pero quizás el momento mas importante del Muro fue el 9 de Noviembre día en que el pueblo, después de escuchar por radio y televisión que el Muro estaba abierto, decidió presentarse en los puntos de control para pasar al otro lado. Acudió tanta gente a esta llamada que a las 11 de la noche algunos puntos de control empezaron a dejar libre el paso. Esta noche los berlineses ya empezaron a destruir el Muro que los había tenido separados durante 28 años pero no se terminaría hasta la mañana del día 10 en el que ya todo el pueblo se uniría a este acto de protesta que los había tenido separados durante tantos años.
Bueno y ahora después de este resumen (he intentado ser lo mas breve posible) me centraré en el tema del post, la East Side Gallery.
Con la idea de preservar una parte del Muro para el recuerdo, asociaciones de artistas de los las dos partes de Berlín se pusieron de acuerdo en crear una galería de arte urbano. Para ello tuvieron que conseguir una serie de permisos que les serian concedidos sin problema e invitar a artistas de todo el mundo para que expresasen por medio de grandes pinturas la idea que tenían ellos sobre la libertad.
Hoy en día esta galería ocupa un segmento del Muro de mas de 1,3 km de longitud a lo largo de la calle Mühlenstraße y paralelo al río Spree mas concretamente entre la parada de S-Bahn Ostbahnhof (S3, S5, S75, S9) y la parada de U-Bahn Warschauer Strasse (U1). Es por ello la galería más grande del mundo al aire libre.
El que este tan bien comunicado hace que sea un lugar de visita obligatoria para los visitantes de la ciudad.
El problema que ha tenido siempre la East Side Gallery ha sido el de conservación. Hay varios factores que hacían que esta fuese bastante difícil. Podemos destacar la exposición a las inclemencias meteorológicas, el que se pintaron utilizando unos tipos de pinturas que no eran las adecuadas, el propio deterioro del hormigón que forma el Muro y como no la acción del hombre, que en este caso también provocó daños significativos. Al parecer algunas estaban cubiertas con graffitis que iba haciendo la gente que pasaba por ahi y que querian que estuviesen sus firmas en esta parte del Muro.
Por todos estos motivos, como parte de las celebraciones del vigesimo aniversario de la caida del Muro de Berlín, se decidió el restaurar todas las pinturas. Para ello se volvió a llamar a los artistas para que lo hiciesen ellos mismos pero muchos de ellos se negaron alegando que una obra no tiene por que repetirse y que si no querían que se hubiese llegado a ese punto tendrían que haber tomado las medidas oportunas para evitarlo.
Al final se restauró con la ausencia de un gran numero de estos artistas y yo cuando lo vi por primera vez lucía un aspecto inmejorable, como si fuese aquel 1990 cuando decidieron juntarse y montar esta galería.
La East Side Gallery se declaró patrimonio artístico en 1992 gracias a lo cual no se desmanteló para venderla por partes y hoy podemos disfrutar de ella.
A lo mejor debería empezar el post explicando muy brevemente los motivos por los que se construyo ese muro y que le hizo perdurar hasta 1989 momento de su caída.
El Muro de Berlín se construyó en 1961 como respuesta por parte de la Alemania Oriental a un incremento del flujo de refugiados y cerebros que querían fugarse hacia la Alemania Occidental pensando que en esa parte encontrarían un mundo mejor y mas justo. Esto era algo que no podía tolerar la RDA aunque el discurso que tenía era que no podía tolerar el incremento de agresiones por parte de la Alemania Federal y sus colegas de la OTAN.
La decisión del projecto del Muro y su posterior construcción se llevo a cabo velozmente para que la población no tuviese tiempo de reaccionar ante esta supresión de derechos.
A los Aliados, en el fondo, no les pareció tan mal la medida que había tomado la Alemania Oriental ya que ellos seguían manteniendo los derechos de circulación y era también una forma de que perdurase ese punto estratégico dentro de la Alemania comunista.
El Muro tenia una longitud de mas de 120 km y una altura de 3.6 m. Fue mejorado en sucesivas ocasiones hasta conseguir el muro formado por piezas de hormigón de 1.5 m de ancho que podemos apreciar hoy en día en la East Side Gallery.
Pero quizás el momento mas importante del Muro fue el 9 de Noviembre día en que el pueblo, después de escuchar por radio y televisión que el Muro estaba abierto, decidió presentarse en los puntos de control para pasar al otro lado. Acudió tanta gente a esta llamada que a las 11 de la noche algunos puntos de control empezaron a dejar libre el paso. Esta noche los berlineses ya empezaron a destruir el Muro que los había tenido separados durante 28 años pero no se terminaría hasta la mañana del día 10 en el que ya todo el pueblo se uniría a este acto de protesta que los había tenido separados durante tantos años.
Bueno y ahora después de este resumen (he intentado ser lo mas breve posible) me centraré en el tema del post, la East Side Gallery.
Con la idea de preservar una parte del Muro para el recuerdo, asociaciones de artistas de los las dos partes de Berlín se pusieron de acuerdo en crear una galería de arte urbano. Para ello tuvieron que conseguir una serie de permisos que les serian concedidos sin problema e invitar a artistas de todo el mundo para que expresasen por medio de grandes pinturas la idea que tenían ellos sobre la libertad.
Hoy en día esta galería ocupa un segmento del Muro de mas de 1,3 km de longitud a lo largo de la calle Mühlenstraße y paralelo al río Spree mas concretamente entre la parada de S-Bahn Ostbahnhof (S3, S5, S75, S9) y la parada de U-Bahn Warschauer Strasse (U1). Es por ello la galería más grande del mundo al aire libre.
El que este tan bien comunicado hace que sea un lugar de visita obligatoria para los visitantes de la ciudad.
Por todos estos motivos, como parte de las celebraciones del vigesimo aniversario de la caida del Muro de Berlín, se decidió el restaurar todas las pinturas. Para ello se volvió a llamar a los artistas para que lo hiciesen ellos mismos pero muchos de ellos se negaron alegando que una obra no tiene por que repetirse y que si no querían que se hubiese llegado a ese punto tendrían que haber tomado las medidas oportunas para evitarlo.
Al final se restauró con la ausencia de un gran numero de estos artistas y yo cuando lo vi por primera vez lucía un aspecto inmejorable, como si fuese aquel 1990 cuando decidieron juntarse y montar esta galería.
La East Side Gallery se declaró patrimonio artístico en 1992 gracias a lo cual no se desmanteló para venderla por partes y hoy podemos disfrutar de ella.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
