En una ciudad tan llana como Londres, encontrar algún punto alto en el que poderte subir para observar la ciudad en su totalidad es un poco difícil. Hay algunos sitios en las zonas más turísticas de la ciudad en los que el precio a pagar es un completo abuso y sinceramente, viviendo aquí, me niego a pagarlo cada vez que viene alguien a visitarme. Los sitios a los que me ando refiriendo son lugares como el London Eye (que es la noria que hay frente al Big Ben), la cúpula de la Catedral de St Paul o el Shard que es el nuevo rascacielos junto a London Bridge.
Solamente hay un sitio que yo conozca en el que se pueda subir sin tener que pagar y que pertenezca a la ruta turística fija y es la terraza de la Tate Modern pero aquí las vistas son un poco reducidas.
Hoy os quiero contar los sitios a los que suelo ir yo cuando quiero ver la inmensidad de esta ciudad desde un punto de vista algo alejado para poder contemplar más amplitud y sobre todo relajar la vista. Éstos son sitios a los que se puede acceder gratis ya que son espacios abiertos y públicos pero he de decir que no pillan muy a mano para la gente que viaja con el tiempo justo para ver todo.
El primero de ellos y más cercano es Primrose Hill. Este parque situado muy cerca del mercado de Camden y justo al norte de Regents Park, es un pequeño parque (teniendo en cuenta las dimensiones que tienen éstos en Londres) en el que predomina una colina justo en el centro sin ningún árbol en la cima. A este parque es al que suelo llevar a las visitas ya que todas vienen con la idea de ir al mercado de Camden y es gracioso descubrir que todas desconocen este pequeño rincón al que se puede llegar caminando por el canal en 10 minutos y que, si el día está despejado, dejará un buen recuerdo en sus viajes.
Mi consejo a todas es que no miren hacia atrás hasta que lleguen arriba del todo para que al girarse lo disfruten más.
Mi segunda vista corresponde a la que se puede obtener desde la colina de otro parque, esta vez uno muchísimo más grande y alejado del centro, Hampstead Heath. Para llegar a él hay varias formas pero si lo que se quiere es ir a ver las vistas lo mejor es bajarse en la parada del Overground Gospel Oak o en la parada del Underground Tufnell Park en la Northern Line.
En este parque no solo hay esta colina con increibles vistas sino que ofrece al que lo visita un sin fin de rincones para descubrir. Es típico cuando hace muy buen tiempo ver a gente bañándose en alguno de sus lagos artificiales o haciendo picnis bajo sus árboles centenarios.
Este parque es inmenso y los ingleses lo utilizan mucho para salir a hacer deporte. Es típico ver a basbtante gente con bicicletas o corriendo pero también hay gente que simplemente va a pasear.
Además tiene muy cerca una de las joyas de esta ciudad de la que intentaré escribir más adelante, el Highgate Cemetery. Hay mucha gente que lo de visitar cementerios no lo ve claro pero ésta en particular es una visita que yo no dejaría a un lado cuando planeéis vuestro viaje.
Y por ultimo, y no por ello menos especial, mi última vista de Londres es la que se puede tener en el Telegraph Hill Upper Park. De todas las que os estoy presentando es la única que da una visión de la ciudad desde el Sur y en la única en la que los atardeceres son espectaculares.
Este parque se encuentra en el centro de un barrio residencial y nada turístico del sureste de Londres. Aquí es donde yo suelo ir con los amigos a pasar la tarde después del trabajo los días en los que el clima es benévolo y lo permite (muy pocos la verdad). La superficie de este parque es muy pequeña y aparte, la mitad está ocupada por unas pistas de tenis. Aún así, el espacio que queda libre es suficiente para las personas que solemos ir ya que la mayoría es gente del barrio bebiendo cervezas o vino y cenando en grupos, en familia o en pareja.
Para llegar a él la parada de tren más cercana es Nunhead. Esta zona no tiene Underground.
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miércoles, 15 de octubre de 2014
miércoles, 14 de agosto de 2013
Parque Nacional Volcán Poás
Si algo tiene Costa Rica a destacar en su orografía por encima de todo son sus volcanes y la cantidad de Parques Naturales que se conservan casi intactos alrededor de ellos. Una de las cosas a resaltar de este país y de la gente que lo habita es la concienciación que tienen de que conservando estos espacios naturales están fomentando una economía que respeta el medio y que poco a poco será como una joya ya que esta práctica está desapareciendo en el resto del mundo.
En nuestro viaje por Costa Rica pudimos conocer varios de estos sitios y la verdad es que es increíble poder estar en ellos empapándote de todos los sonidos, los colores y los olores que desprenden y que tan poco contaminados por la mano del hombre están.
El primero que visitamos fue el Volcán Poás ya que se encontraba a tan solo 37 km de Alajuela, ciudad en la que nos quedamos a dormir las dos primeras noches porque está muy bien comunicada con el aeropuerto de San José y con varios de los sitios que queríamos visitar. Desde esta ciudad se puede coger un autobús público que viene desde San José y que tiene parada en el mismísimo volcán. El trayecto es de una hora aproximadamente empezando éste como a las 9:00 - 9:30 (creo recordar).
El Parque Nacional del Volcán Poás es la zona silvestre más visitada por turistas debido al fácil acceso que tiene hasta su cima a unos 2700 metros sobre el nivel del mar. Se encuentra suituado en la Cordillera Volcánica Central.
Cuando llegamos al parque lo primero que tuvimos que hacer fue bajarnos del autobús para pagar la entrada. Hay dos precios distintos dependiendo de si eres residente en Costa Rica o no. Nosotras al no serlo tuvimos que pagar 10 $.
Para hacer más llevadera la visita a todo el mundo, han construido un edificio como punto de partida de la visita que es al que llegas y en el que puedes encontrar un restaurante, una tienda, los baños y un pequeño museo que te cuenta un poco la historia de los volcanes y las erupciones volcánicas. Desde este edificio y hasta la cima del volcán donde podemos observar el cráter han construído una carretera pavimentada que hace que este paseo de tan solo 15 minutos sea accessible para todo el mundo.
Este parque tiene varios atractivos que hacen de él una visita muy bonita e instructiva. El más importante viene dado en el nombre del Parque Nacional y es el propio Volcán Poás.
Este volcán está activo en la actualidad y lo que más le representa es su inmenso cráter de 1,5 km de diámetro y 300 metros de profundidad. En él podemos observar emisiones de gas y una laguna ácida de un color verdoso bastante llamativo. Se dice que este volcán posee el cráter tipo géiser más grande del mundo y uno de los cráteres en general más grandes.
La última gran erupción se dió en 1910 que formo una gran nube de cenizas aunque esta no es la útima ya que en los años 1952 y 1954 tuvieron lugar otras dos erupciones que también lanzaron a la superficie nubes de cenizas y piedras incandescentes acompañadas de sonidos subterráneos que debían dar bastante miedo.
Otro atractivo de este Parque es la Laguna Botos formada por agua pluvial y situada en el cráter del antiguo Volcán Botos, extinguido hoy en día. Esta reserva de agua es visitada por distintas especies de aves. Para acceder hasta aquí hay un camino bastante bien indicado que te lleva por el medio de la vegetación. El camino no es muy largo y tampoco complicado.
Para terminar, deciros que en todo el parque se pueden apreciar distintos tipos de bosques. Entre ellos encontraremos el bosque nuboso y el bosque enano aunque sinceramente yo no los distingo muy bien. A mi lo que si me llamó bastante la atención fue la cantidad de orquídeas que crecen en los troncos de los árboles.
El principal consejo que os puedo dar es que vayáis con el pensamiento de que puede que al llegar allí no veáis nada ya que es muy típico que la niebla esconda por completo el cráter del volcán. Nosotras tuvimos bastante suerte en esto y es que pudimos contemplar todo con la fascinación que puede tener un niño pequeño ante paisajes así. Cuando ya habíamos terminado de hacer la ruta por el volcán y la laguna y estábamos de vuelta en el edificio, una niebla empezó a caer poco a poco hasta que resultaba imposible ver a más de 10 metros. Las temperaturas también descendieron bastante rápido. La gente del parque aconseja que lo visites pronto ya que es más fácil encontrarlo despejado antes del medio día.
Para terminar me gustaría que supiéseis algunas de las restricciones que tiene el Parque Nacional del Volcán Poás para todos los visitantes que se acerquen a sus inmediaciones. Es importante respetar las normas que marcan allí. Por tanto en el parque está prohibido ingresar en estado de embriaguez o ingerir bebidas alcohólicas, ingresar con animales domésticos o mascotas, ingerir alimentos o bebidas en áreas que no sean destinadas para ese fin, extraer piedras, plantas u otro recurso natural del area silvestre y transitar fuera de los senderos o zonas destinadas al uso público.
En nuestro viaje por Costa Rica pudimos conocer varios de estos sitios y la verdad es que es increíble poder estar en ellos empapándote de todos los sonidos, los colores y los olores que desprenden y que tan poco contaminados por la mano del hombre están.
El primero que visitamos fue el Volcán Poás ya que se encontraba a tan solo 37 km de Alajuela, ciudad en la que nos quedamos a dormir las dos primeras noches porque está muy bien comunicada con el aeropuerto de San José y con varios de los sitios que queríamos visitar. Desde esta ciudad se puede coger un autobús público que viene desde San José y que tiene parada en el mismísimo volcán. El trayecto es de una hora aproximadamente empezando éste como a las 9:00 - 9:30 (creo recordar).
El Parque Nacional del Volcán Poás es la zona silvestre más visitada por turistas debido al fácil acceso que tiene hasta su cima a unos 2700 metros sobre el nivel del mar. Se encuentra suituado en la Cordillera Volcánica Central.
Cuando llegamos al parque lo primero que tuvimos que hacer fue bajarnos del autobús para pagar la entrada. Hay dos precios distintos dependiendo de si eres residente en Costa Rica o no. Nosotras al no serlo tuvimos que pagar 10 $.
Para hacer más llevadera la visita a todo el mundo, han construido un edificio como punto de partida de la visita que es al que llegas y en el que puedes encontrar un restaurante, una tienda, los baños y un pequeño museo que te cuenta un poco la historia de los volcanes y las erupciones volcánicas. Desde este edificio y hasta la cima del volcán donde podemos observar el cráter han construído una carretera pavimentada que hace que este paseo de tan solo 15 minutos sea accessible para todo el mundo.
Este parque tiene varios atractivos que hacen de él una visita muy bonita e instructiva. El más importante viene dado en el nombre del Parque Nacional y es el propio Volcán Poás.
Este volcán está activo en la actualidad y lo que más le representa es su inmenso cráter de 1,5 km de diámetro y 300 metros de profundidad. En él podemos observar emisiones de gas y una laguna ácida de un color verdoso bastante llamativo. Se dice que este volcán posee el cráter tipo géiser más grande del mundo y uno de los cráteres en general más grandes.
La última gran erupción se dió en 1910 que formo una gran nube de cenizas aunque esta no es la útima ya que en los años 1952 y 1954 tuvieron lugar otras dos erupciones que también lanzaron a la superficie nubes de cenizas y piedras incandescentes acompañadas de sonidos subterráneos que debían dar bastante miedo.
Para terminar, deciros que en todo el parque se pueden apreciar distintos tipos de bosques. Entre ellos encontraremos el bosque nuboso y el bosque enano aunque sinceramente yo no los distingo muy bien. A mi lo que si me llamó bastante la atención fue la cantidad de orquídeas que crecen en los troncos de los árboles.
El principal consejo que os puedo dar es que vayáis con el pensamiento de que puede que al llegar allí no veáis nada ya que es muy típico que la niebla esconda por completo el cráter del volcán. Nosotras tuvimos bastante suerte en esto y es que pudimos contemplar todo con la fascinación que puede tener un niño pequeño ante paisajes así. Cuando ya habíamos terminado de hacer la ruta por el volcán y la laguna y estábamos de vuelta en el edificio, una niebla empezó a caer poco a poco hasta que resultaba imposible ver a más de 10 metros. Las temperaturas también descendieron bastante rápido. La gente del parque aconseja que lo visites pronto ya que es más fácil encontrarlo despejado antes del medio día.
Para terminar me gustaría que supiéseis algunas de las restricciones que tiene el Parque Nacional del Volcán Poás para todos los visitantes que se acerquen a sus inmediaciones. Es importante respetar las normas que marcan allí. Por tanto en el parque está prohibido ingresar en estado de embriaguez o ingerir bebidas alcohólicas, ingresar con animales domésticos o mascotas, ingerir alimentos o bebidas en áreas que no sean destinadas para ese fin, extraer piedras, plantas u otro recurso natural del area silvestre y transitar fuera de los senderos o zonas destinadas al uso público.
jueves, 25 de julio de 2013
Gezi Park - Taksim
Seguramente que a muchas de vosotras os suene el nombre de este parque que hoy os quiero presentar y es que, a lo largo de los últimos meses, ha estado apareciendo en los periódicos y noticieros de todo el mundo.
Cuando nosotras compramos nuestros billetes para ir a conocer Estambul, no nos imaginábamos que nos íbamos a encontrar con unas protestas por parte de la ciudadanía (a las que ya poco a poco nos vamos acostumbrando). Cada día son más los lugares en los que las grandes empresas van marcando la agenda política del país en el cual hacen y deshacen lo que a ellos les interesa.
Pues bien, el Gezi Park estaba llamado a ser uno de estos espacios públicos deborados por las fauces de un capitalismo que engulle todo lo que pueda representar dinero para unos pocos en detrimento de las clases sociales más desfavorecidas.
Taksim es un espacio abierto bastante amplio dentro de la maraña de callejuelas que nos podemos encontrar en el barrio de Beyoğlu. Es una plaza muy bien comunicada mediante el metro, el funicular y autobuses que te llevan hasta el aeropuerto de Sabiha Gökçen International al cual llegábamos nosotras.
También nos comentaron de esta zona que era bastante europea y que en ella podríamos encontrar cualquier cosa que necesitásemos tanto en tema restaurantes abiertos hasta tarde como en sitios para salir por la noche un rato a tomar algo.
Si a esto le sumas la existencia de bastantes hoteles de distintas categorías y uno de los pocos parques urbanos que hay en esta zona de Estambul, la elección para hacer de esa zona nuestro barrio durante las vacaciones fue fácil.
Pero bueno yo me queria centrar un poco más en el Gezi Park. Como he dicho anteriormente, este parque representa una de las pocas zonas verdes que nos encontramos en el centro de Estambul. Sus dimensiones y arquitectura no es que hagan de él un parque imprescindible para visitar como puede ser el Parque Városliget en Budapest o el Vigeland Park en Oslo pero después de los acontecimientos surgidos para defenderlo en la primavera de 2013 en los cuales el pueblo ha consiguido que esos árboles sigan en pie dando sombra a los vecinos y turistas que quieren huir del calor del verano en Estambul, merece la pena acercarse y ver por lo que luchaba la gente.
La historia que encierra este parque es bastante curiosa ya que no lleva siendo esto toda la vida. A mediados del siglo XVI la población armenia que habitaba Estambul tuvo la oportunidad de pedir un favor al Sultan Suleiman el Magnífico. Este favor no fue por la generosidad del Sultan sino más bien por la buena voluntad de su chef Karaseferyan el cual le avisó de una conspiración que estaba teniendo lugar hacia su persona. La petición consistía en un lugar donde su pueblo pudiese enterrar a sus muertos. El Sultan les concedió la zona que hoy ocupa el parque para que construyeran su cementerio el cual estuvo en Taksim hasta después de la I Guerra Mundial.
En esta guerra, los armenios que vivían en lo que hoy conocemos como Turquía, fueron masacrados y expropiadas sus tierras entre ellas el cementerio Pangalti.
A la par que este cementerio, también se encontraba en la plaza Taksim un cuartel militar con forma de rectángulo el cual albergaba en su interior un enorme patio central que pasaría a ser el primer estadio de fútbol de Turquía en el que jugaban los equipos de Estambul.
Al concluir la Guerra, se invitó al urbanista francés Henri Prost a que remodelase toda la plaza Taksim. Para ello empezó demoliendo el icónico cuartel y creando el parque que serviría de pulmón a esa zona residencial tan necesitada de alguna zona verde.
Pues bien, si váis a visitar Estambul tendréis la suerte de poder disfrutar de la sombra de esos árboles y de su cesped ya que los planes del ahora presidente Erdoğan se han ido al traste.
Después de semanas de enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, el tribunal administrativo de la ciudad ha ordenado detener los planes del presidente Erdoğan de remodelar y construir un centro comercial y una mezquita. Los trabajos de limpieza y rehabilitación por todos los daños sufridos durante las protestas ya se han realizado y hoy en día el parque vuelve a estar abierto.
Esta vez el pueblo ha ganado y gracias a ello tenemos otro sitio emblemático que visitar en esta mágica ciudad.
Cuando nosotras compramos nuestros billetes para ir a conocer Estambul, no nos imaginábamos que nos íbamos a encontrar con unas protestas por parte de la ciudadanía (a las que ya poco a poco nos vamos acostumbrando). Cada día son más los lugares en los que las grandes empresas van marcando la agenda política del país en el cual hacen y deshacen lo que a ellos les interesa.
Pues bien, el Gezi Park estaba llamado a ser uno de estos espacios públicos deborados por las fauces de un capitalismo que engulle todo lo que pueda representar dinero para unos pocos en detrimento de las clases sociales más desfavorecidas.
También nos comentaron de esta zona que era bastante europea y que en ella podríamos encontrar cualquier cosa que necesitásemos tanto en tema restaurantes abiertos hasta tarde como en sitios para salir por la noche un rato a tomar algo.
Si a esto le sumas la existencia de bastantes hoteles de distintas categorías y uno de los pocos parques urbanos que hay en esta zona de Estambul, la elección para hacer de esa zona nuestro barrio durante las vacaciones fue fácil.
Pero bueno yo me queria centrar un poco más en el Gezi Park. Como he dicho anteriormente, este parque representa una de las pocas zonas verdes que nos encontramos en el centro de Estambul. Sus dimensiones y arquitectura no es que hagan de él un parque imprescindible para visitar como puede ser el Parque Városliget en Budapest o el Vigeland Park en Oslo pero después de los acontecimientos surgidos para defenderlo en la primavera de 2013 en los cuales el pueblo ha consiguido que esos árboles sigan en pie dando sombra a los vecinos y turistas que quieren huir del calor del verano en Estambul, merece la pena acercarse y ver por lo que luchaba la gente.
La historia que encierra este parque es bastante curiosa ya que no lleva siendo esto toda la vida. A mediados del siglo XVI la población armenia que habitaba Estambul tuvo la oportunidad de pedir un favor al Sultan Suleiman el Magnífico. Este favor no fue por la generosidad del Sultan sino más bien por la buena voluntad de su chef Karaseferyan el cual le avisó de una conspiración que estaba teniendo lugar hacia su persona. La petición consistía en un lugar donde su pueblo pudiese enterrar a sus muertos. El Sultan les concedió la zona que hoy ocupa el parque para que construyeran su cementerio el cual estuvo en Taksim hasta después de la I Guerra Mundial.
En esta guerra, los armenios que vivían en lo que hoy conocemos como Turquía, fueron masacrados y expropiadas sus tierras entre ellas el cementerio Pangalti.
A la par que este cementerio, también se encontraba en la plaza Taksim un cuartel militar con forma de rectángulo el cual albergaba en su interior un enorme patio central que pasaría a ser el primer estadio de fútbol de Turquía en el que jugaban los equipos de Estambul.
Al concluir la Guerra, se invitó al urbanista francés Henri Prost a que remodelase toda la plaza Taksim. Para ello empezó demoliendo el icónico cuartel y creando el parque que serviría de pulmón a esa zona residencial tan necesitada de alguna zona verde.
Pues bien, si váis a visitar Estambul tendréis la suerte de poder disfrutar de la sombra de esos árboles y de su cesped ya que los planes del ahora presidente Erdoğan se han ido al traste.
Después de semanas de enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, el tribunal administrativo de la ciudad ha ordenado detener los planes del presidente Erdoğan de remodelar y construir un centro comercial y una mezquita. Los trabajos de limpieza y rehabilitación por todos los daños sufridos durante las protestas ya se han realizado y hoy en día el parque vuelve a estar abierto.
Esta vez el pueblo ha ganado y gracias a ello tenemos otro sitio emblemático que visitar en esta mágica ciudad.
sábado, 27 de octubre de 2012
Parque Nacional de Plitvička Jezera
Si del viaje que hicimos a Croacia me tengo que quedar con un sitio, éste, sin ninguna duda, es el Parque Nacional de Plitvička. Este espacio natural encierra entre sus límites un espectacular bosque salpicado de lagos y cascadas en el que poder desconectar de las grandes ciudades en las que estamos acostumbrados a habitar. Ciudades que lo mejor que tienen para ofrecernos son altos edificios, un tráfico incesante y ruidoso y gente corriendo de un lado para otro porque la forma de vida que llevan en ellas va mas rápido de lo que estas pueden ir.
Antes de llegar al parque en sí, ya nos habremos dado cuenta de que la región en la que se encuentra es pura naturaleza en la que plantas, animales y personas viven en cierta calma y por supuesto sin tener que competir por el espacio en el que habitan.
Me considero una persona de ciudad y como tal, estas me encantan (solo hay que echar un vistazo a este blog para darse cuenta de ello). Pero esto no quiere decir que no disfrute con la naturaleza y los maravillosos lugares que esta nos ofrece y he de decir que este parque puede que sea uno de los mas increíbles en los que he estado hasta la fecha.
El Parque Nacional de Plitvička se encuentra en la región croata de Lika (centro de Croacia) abarcando una superficie cercana a las 30.000 hectáreas que hacen que sea el más extenso de los 8 parques nacionales que encontramos en el país. La denominación de Nacional se la ganó en el año 1949 aunque este no seria el único reconocimiento que recibiría ya que en el año 1979 la UNESCO lo declara Patrimonio de la Humanidad por su extraordinaria belleza natural.
Para llegar hasta el, nosotros, que viajábamos en coche, nos informamos en la casa rural en la que estábamos alojados. Entre eso y la ayuda del GPS, no tuvimos ningún problema en encontrar la entrada a la zona que está abierta al público (no todo el parque se puede visitar libremente). Es complicado el indicaros como llegar ya que es una zona en la que las autovías brillan por su ausencia y además, creo que será más fácil que os informéis una vez lleguéis a Croacia.
Quizás una de las cosas que más choca cuando se llega allí es como el turismo ha modificado alguna de las partes del parque para poder hacerlo más accesible al público, por ejemplo el aparcamiento que tenemos justo en la entrada que nos muestra un claro indicativo de la cantidad de turistas que pueden pasar por ahí a lo largo del año.
Pero no me voy a poner tiquismiquis con este tema ya que gracias a esas infraestructuras, hoy en día este privilegiado lugar con toda la flora y fauna que habita en el, se mantiene increíblemente hermoso y protegido.
Los precios de la zona del parque abierta al público son aproximadamente de unos 10€ en temporada baja y casi 15€ en temporada alta.
El mayor atractivo que tiene el parque es la zona del valle en la cual se han formado 16 pequeños lagos entrelazados por cascadas gracias a la formación de barreras travertinas. Estas barreras son una especie de diques creados de forma natural y que hacen que cada lago tenga una altitud distinta. El más alto se encuentra a 636 m sobre el nivel del mar y el mas bajo a 503 m.
A las barreras travertinas se las llama así porque están formadas por una especie de piedra caliza muy suave y porosa que se produce en las aguas cársticas que al disolverse y mezclarse con algas y musgos forma estos fantásticos saltos de agua que sorprenden tanto al turista que va caminando junto a la orilla o cruzando cascadas.
Esto de cruzar cascadas a lo mejor suena a locura cuando se lee así sin más pero es que los encargados del parque han instalado a lo largo de casi todo el recorrido para proteger el paisaje y que no se destroce nada por el paso de las miles de personas que visitan el parque cada año unas pasarelas de madera a lo largo de todo el recorrido que hacen que podamos cruzar zonas completamente inundadas sin necesidad de mojarnos.
Una cosa que os llamará mucho la atención son los cambios de color del agua en los distintos lagos pasando de verdes y azules muy claros parecidos a los del Caribe a grises y azules oscuro como los lagos del norte de Escocia. Este fenómeno se debe a múltiples factores como por ejemplo la cantidad de minerales y organismos de las profundidades, la profundidad en sí del lago o el ángulo con el que incide la luz en la superficie de ellos. Eso si, por norma del Parque Nacional de Plitvička, no se puede bañar nadie en ningún sitio del parque aunque la gente este pasando un calor infernal.
La zona de los lagos esta rodeada de un gran bosque en el que las hayas son el tipo de árbol predominante y en el que viven animales de diversas especies destacando los osos pardos y las distintas aves que hacen de este espacio su zona de cría.
Dentro del parque nos encontraremos con numerosas instalaciones que hacen la visita mas fácil. Hay varios puntos dentro del recorrido en los que encontramos zonas de descanso con algún restaurante y merenderos y, como no, baños y bares donde poder comprar algo de beber para poder sofocar la sed producida por las largas caminatas que nos pegaremos para ver todo el parque.
Aparte de esto, hay varios puntos en los que, si las piernas ya no nos responden como deberían, podemos coger varios medios de transporte para avanzar en la ruta sin cansarnos y sin tener que renunciar a ver ciertas partes como pueden ser unos barcos eléctricos que cruzan uno de los lagos y que nos dan una perspectiva completamente distinta o unos autobuses (super raros) que nos facilitan el descenso al punto de partida.
La ruta que nosotros elegimos fue la mas larga siendo ésta por la parte de arriba del valle para poder observar los lagos inferiores desde una perspectiva superior. Para acceder a esta ruta, una vez que se ve la cascada mas alta en la que hay como unos bancos para poderse echar la foto de grupo, hay que subir unas escaleras que parecen interminables y que hacen que se llegue a la cima con la lengua fuera. Pero esta ruta no te obliga a verlo todo desde esta altura ya que llega un punto en el que se vuelve a estar en la orilla de los lagos para poder continuar con nuestro camino.
Antes de llegar al parque en sí, ya nos habremos dado cuenta de que la región en la que se encuentra es pura naturaleza en la que plantas, animales y personas viven en cierta calma y por supuesto sin tener que competir por el espacio en el que habitan.
Me considero una persona de ciudad y como tal, estas me encantan (solo hay que echar un vistazo a este blog para darse cuenta de ello). Pero esto no quiere decir que no disfrute con la naturaleza y los maravillosos lugares que esta nos ofrece y he de decir que este parque puede que sea uno de los mas increíbles en los que he estado hasta la fecha.
El Parque Nacional de Plitvička se encuentra en la región croata de Lika (centro de Croacia) abarcando una superficie cercana a las 30.000 hectáreas que hacen que sea el más extenso de los 8 parques nacionales que encontramos en el país. La denominación de Nacional se la ganó en el año 1949 aunque este no seria el único reconocimiento que recibiría ya que en el año 1979 la UNESCO lo declara Patrimonio de la Humanidad por su extraordinaria belleza natural.
Para llegar hasta el, nosotros, que viajábamos en coche, nos informamos en la casa rural en la que estábamos alojados. Entre eso y la ayuda del GPS, no tuvimos ningún problema en encontrar la entrada a la zona que está abierta al público (no todo el parque se puede visitar libremente). Es complicado el indicaros como llegar ya que es una zona en la que las autovías brillan por su ausencia y además, creo que será más fácil que os informéis una vez lleguéis a Croacia.
Quizás una de las cosas que más choca cuando se llega allí es como el turismo ha modificado alguna de las partes del parque para poder hacerlo más accesible al público, por ejemplo el aparcamiento que tenemos justo en la entrada que nos muestra un claro indicativo de la cantidad de turistas que pueden pasar por ahí a lo largo del año.
Pero no me voy a poner tiquismiquis con este tema ya que gracias a esas infraestructuras, hoy en día este privilegiado lugar con toda la flora y fauna que habita en el, se mantiene increíblemente hermoso y protegido.
Los precios de la zona del parque abierta al público son aproximadamente de unos 10€ en temporada baja y casi 15€ en temporada alta.
El mayor atractivo que tiene el parque es la zona del valle en la cual se han formado 16 pequeños lagos entrelazados por cascadas gracias a la formación de barreras travertinas. Estas barreras son una especie de diques creados de forma natural y que hacen que cada lago tenga una altitud distinta. El más alto se encuentra a 636 m sobre el nivel del mar y el mas bajo a 503 m.
A las barreras travertinas se las llama así porque están formadas por una especie de piedra caliza muy suave y porosa que se produce en las aguas cársticas que al disolverse y mezclarse con algas y musgos forma estos fantásticos saltos de agua que sorprenden tanto al turista que va caminando junto a la orilla o cruzando cascadas.
Esto de cruzar cascadas a lo mejor suena a locura cuando se lee así sin más pero es que los encargados del parque han instalado a lo largo de casi todo el recorrido para proteger el paisaje y que no se destroce nada por el paso de las miles de personas que visitan el parque cada año unas pasarelas de madera a lo largo de todo el recorrido que hacen que podamos cruzar zonas completamente inundadas sin necesidad de mojarnos.
Una cosa que os llamará mucho la atención son los cambios de color del agua en los distintos lagos pasando de verdes y azules muy claros parecidos a los del Caribe a grises y azules oscuro como los lagos del norte de Escocia. Este fenómeno se debe a múltiples factores como por ejemplo la cantidad de minerales y organismos de las profundidades, la profundidad en sí del lago o el ángulo con el que incide la luz en la superficie de ellos. Eso si, por norma del Parque Nacional de Plitvička, no se puede bañar nadie en ningún sitio del parque aunque la gente este pasando un calor infernal.
La zona de los lagos esta rodeada de un gran bosque en el que las hayas son el tipo de árbol predominante y en el que viven animales de diversas especies destacando los osos pardos y las distintas aves que hacen de este espacio su zona de cría.
Dentro del parque nos encontraremos con numerosas instalaciones que hacen la visita mas fácil. Hay varios puntos dentro del recorrido en los que encontramos zonas de descanso con algún restaurante y merenderos y, como no, baños y bares donde poder comprar algo de beber para poder sofocar la sed producida por las largas caminatas que nos pegaremos para ver todo el parque.
Aparte de esto, hay varios puntos en los que, si las piernas ya no nos responden como deberían, podemos coger varios medios de transporte para avanzar en la ruta sin cansarnos y sin tener que renunciar a ver ciertas partes como pueden ser unos barcos eléctricos que cruzan uno de los lagos y que nos dan una perspectiva completamente distinta o unos autobuses (super raros) que nos facilitan el descenso al punto de partida.
La ruta que nosotros elegimos fue la mas larga siendo ésta por la parte de arriba del valle para poder observar los lagos inferiores desde una perspectiva superior. Para acceder a esta ruta, una vez que se ve la cascada mas alta en la que hay como unos bancos para poderse echar la foto de grupo, hay que subir unas escaleras que parecen interminables y que hacen que se llegue a la cima con la lengua fuera. Pero esta ruta no te obliga a verlo todo desde esta altura ya que llega un punto en el que se vuelve a estar en la orilla de los lagos para poder continuar con nuestro camino.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Skansen Museet
Si antes de ir a Estocolmo me preguntas qué se puede ver en esa ciudad, no hubiese sabido qué decir y es que, cuando vas con gente que le gusta estudiarse hasta el último detalle del destino que tiene planeado visitar, no hace falta mirar nada, ya lo hacen ellos por ti. Mi caso fue más o menos así, no tenía ni idea de qué poder ver en la capital sueca hasta que mis compañeros de viaje me empezaron a hablar de un barco (véase la entrada del Vasa Museet) y de un parque conocido como Skansen Museet. Del barco ya hablé anteriormente en otra entrada por lo que ahora me toca contaros un poco qué es lo que tiene de especial este parque.
Situado en la Isla Djurgården y ocupando una superficie de 300.000 m², el Skansen Museet está considerado como una de las principales atracciones de la capital sueca recibiendo cada año más de un millón de visitas.
La visita a esta isla va a ser obligatoria en vuestro viaje ya que aparte del parque y del Vassa Museet, se encuentra el Museo Nórdico fundado por Artur Hazelius, el mismo que se recorrió Suecia entera para poder montar este parque. Y os preguntaréis por qué a este hombre le daría por recorrer Suecia para la construcción del Skansen. La respuesta es sencilla, el parque también sería un museo, en este caso concreto, un museo al aire libre.
La idea que tenía Artur a finales del siglo XIX sobre este espacio inmenso y tan cerca del centro de la capital era que fuese uno de los primeros museos al aire libre del mundo; y lo consiguió. Su principal afán a la hora de proyectarlo era el intentar reflejar y mantener para las futuras generaciones el estilo de vida que se estaba empezando a perder en toda Suecia gracias a la industrialización y hacer llegar a la gente de la capital los tipos de animales y plantas que se podían encontrar a lo largo y ancho del país.
Artur consiguió reunir alrededor de unas 150 casas típicas de las distintas zonas del país las cuales haría desmontar en el lugar de origen para poder transportarlas y volver a montarlas ya en el parque. Estas casas se encuentran decoradas siguiendo las costumbres y la moda de la época gracias a que el Museo Nórdico a prestado muchos de los objetos que nos podemos encontrar dentro de ellas.
Otra cosa respecto a la decoración de las casas y que es algo a tener en cuenta para que no os pille de sorpresa es que las personas que se encuentran dentro de ellas haciendo que todo parezca más real no son maniquíes sino personas de carne y hueso caracterizadas como habitantes de una aldea real del siglo XIX. Este detalle hace que la visita sea más amena tanto para los adultos como para los niños.
Como comenté anteriormente, el Skansen no solamente es un museo en el que ver la forma de vida que llevaban los suecos hace un par de siglos sino que también es una reserva de sus animales más característicos. En este zoo se pueden encontrar desde los típicos animales de granja como pueden ser gallinas, cerdos, cabras o caballos hasta animales más salvajes y por tanto más difíciles de ver como osos pardos, alces, renos, lobos o focas. Aparte de estos animales autóctonos, también podemos encontrar animales más exóticos. Éstos se encuentran en una zona del Skansen Museet llamada Acuario en la que si se quiere visitar, habrá que pagar una entrada extra que a nosotros ya nos pareció excesivo.
Lo bueno de visitar un zoológico en Mayo es que muchas de las especies tienen crías en esta época por lo que el ver imágenes tiernas entre las madres y las crías era algo que se repetía con frecuencia, que no esperábamos y que hacía que nos apareciese una sonrisa en la cara.
Fue bonito ver como un alce recién nacido intentaba ponerse en pie con sus finas y largas patas mientras la madre, tirada en el suelo, se recuperaba de un parto múltiple que no debía de haber sido fácil. O como unos pequeños cerdos intentaban huir de las pezuñas de su padre mientras comían el pienso que les echaban los cuidadores. Un cerdito salió volando pero no le pasó nada, el pobre no pudo esquivar al padre.
A parte del zoo y de las casas típicas de las que he hablado antes, en este parque - museo también encontramos una zona en la que hay montadas unas atracciones un poco antiguas las cuales estaban todas cerradas. Imagino que esto se debía principalmente a la época del año en la que nos encontrábamos, que aunque era Mayo, en Estocolmo hacía bastante frío. Además, el clima de ese día no acompañaba mucho ya que se había pasado toda la mañana lloviendo a cántaros.
Pero por la tarde escampó un poco y así conseguimos presenciar una actuación de bailes típicos en el que los bailarines y bailarinas llevaban unos trajes muy coloridos y sencillos que movían al son de canciones regionales (o eso es lo que me parecieron a mi).
Los horarios de este museo varían mucho dependiendo de la época del año en la que se visite ya que depende bastante de las horas de luz. En invierno cerrará en torno a las 3 pm y en verano estará rondando las 10 pm.
Pero es que estas variaciones también se ven reflejadas en el precio de las entradas que aparte de si es temporada alta o baja, tendrán diferencias dependientes de la edad del visitante. En temporada baja, la entrada de adulto viene saliendo por unas 100 SEK y en verano pueden alcanzar hasta las 150 SEK. Este precio también varía según el día de la semana en el que se visite siendo más caro en fin de semana que entre semana (creo que esto es sólo en verano).
Recordar que la visita al Acuario es aparte y que viene saliendo por aproximadamente el mismo precio que la principal del Skansen Museet.
Situado en la Isla Djurgården y ocupando una superficie de 300.000 m², el Skansen Museet está considerado como una de las principales atracciones de la capital sueca recibiendo cada año más de un millón de visitas.
La visita a esta isla va a ser obligatoria en vuestro viaje ya que aparte del parque y del Vassa Museet, se encuentra el Museo Nórdico fundado por Artur Hazelius, el mismo que se recorrió Suecia entera para poder montar este parque. Y os preguntaréis por qué a este hombre le daría por recorrer Suecia para la construcción del Skansen. La respuesta es sencilla, el parque también sería un museo, en este caso concreto, un museo al aire libre.
La idea que tenía Artur a finales del siglo XIX sobre este espacio inmenso y tan cerca del centro de la capital era que fuese uno de los primeros museos al aire libre del mundo; y lo consiguió. Su principal afán a la hora de proyectarlo era el intentar reflejar y mantener para las futuras generaciones el estilo de vida que se estaba empezando a perder en toda Suecia gracias a la industrialización y hacer llegar a la gente de la capital los tipos de animales y plantas que se podían encontrar a lo largo y ancho del país.
Artur consiguió reunir alrededor de unas 150 casas típicas de las distintas zonas del país las cuales haría desmontar en el lugar de origen para poder transportarlas y volver a montarlas ya en el parque. Estas casas se encuentran decoradas siguiendo las costumbres y la moda de la época gracias a que el Museo Nórdico a prestado muchos de los objetos que nos podemos encontrar dentro de ellas.
Otra cosa respecto a la decoración de las casas y que es algo a tener en cuenta para que no os pille de sorpresa es que las personas que se encuentran dentro de ellas haciendo que todo parezca más real no son maniquíes sino personas de carne y hueso caracterizadas como habitantes de una aldea real del siglo XIX. Este detalle hace que la visita sea más amena tanto para los adultos como para los niños.
Lo bueno de visitar un zoológico en Mayo es que muchas de las especies tienen crías en esta época por lo que el ver imágenes tiernas entre las madres y las crías era algo que se repetía con frecuencia, que no esperábamos y que hacía que nos apareciese una sonrisa en la cara.
Fue bonito ver como un alce recién nacido intentaba ponerse en pie con sus finas y largas patas mientras la madre, tirada en el suelo, se recuperaba de un parto múltiple que no debía de haber sido fácil. O como unos pequeños cerdos intentaban huir de las pezuñas de su padre mientras comían el pienso que les echaban los cuidadores. Un cerdito salió volando pero no le pasó nada, el pobre no pudo esquivar al padre.
A parte del zoo y de las casas típicas de las que he hablado antes, en este parque - museo también encontramos una zona en la que hay montadas unas atracciones un poco antiguas las cuales estaban todas cerradas. Imagino que esto se debía principalmente a la época del año en la que nos encontrábamos, que aunque era Mayo, en Estocolmo hacía bastante frío. Además, el clima de ese día no acompañaba mucho ya que se había pasado toda la mañana lloviendo a cántaros.
Pero por la tarde escampó un poco y así conseguimos presenciar una actuación de bailes típicos en el que los bailarines y bailarinas llevaban unos trajes muy coloridos y sencillos que movían al son de canciones regionales (o eso es lo que me parecieron a mi).
Los horarios de este museo varían mucho dependiendo de la época del año en la que se visite ya que depende bastante de las horas de luz. En invierno cerrará en torno a las 3 pm y en verano estará rondando las 10 pm.
Pero es que estas variaciones también se ven reflejadas en el precio de las entradas que aparte de si es temporada alta o baja, tendrán diferencias dependientes de la edad del visitante. En temporada baja, la entrada de adulto viene saliendo por unas 100 SEK y en verano pueden alcanzar hasta las 150 SEK. Este precio también varía según el día de la semana en el que se visite siendo más caro en fin de semana que entre semana (creo que esto es sólo en verano).
Recordar que la visita al Acuario es aparte y que viene saliendo por aproximadamente el mismo precio que la principal del Skansen Museet.
martes, 12 de abril de 2011
Central Park
¿Quién no ha oído hablar nunca de Central Park? Casi todo el mundo tiene alguna referencia de este mega parque bien sea por las películas, por las series, por amigos que lo han visitado o simplemente porque sentís nostalgia y os apetece leer esta entrada.
Pues bien, para los que anden buscando algo de información para su próximo viaje, intentaré dárosla lo mejor posible.
Antes me he referido a Central Park como el mega parque y es que sus dimensiones pueden dejar a más de uno con la boca abierta. Situado prácticamente en el centro de la isla de Manhattan en la ciudad de New York y con forma rectangular, Central Park ocupa la friolera de 320 hectáreas, siendo sus dimensiones de 4 km de Norte a Sur y 0.8 km de Este a Oeste. Para que os hagáis una idea de lo grande que puede llegar a ser os diré que ocupa la superficie equivalente a casi 8 Ciudades del Vaticano.
Central Park es un lugar perfecto para dar un paseo a pie o en bicicleta (la cual se pueden alquilar directamente en el parque). Es uno de los lugares más visitados de esta ciudad porque en toda guía que se precie siempre va a aparecer y siempre te van a indicar varios sitios importantes que visitar en su interior. Antes de meterme a explicaros las principales atracciones que os podéis encontrar en el parque, me gustaría que supieseis que los mejores o más conocidos museos de la ciudad de New York se encuentran junto a él y que puede ser la combinación perfecta para uno de vuestros días de vacaciones en la Gran Manzana.
Uno de los sitios más buscados dentro del parque es el Strawberry Fields. Seréis muchos a los que por el nombre no os suene de nada, pero si os digo que es el memorial con el que la mujer de John Lennon, Yoko Ono, y la ciudad de New York rinden homenaje al integrante de los Beatles, seguro que esto ya os suena de haberlo escuchado en algún sitio.
Se encuentra situado en la entrada que hay justo en la Calle 72 con Central Park West, enfrente del edificio Dakota en el que vivía y fue asesinado el cantante y músico. Este lugar se identifica bastante bien porque siempre hay algún músico interpretando alguna de las canciones de Lennon junto al mosaico blanco y negro con la palabra Imagine situado en el suelo.
El segundo sitio que no os podéis perder cuando realicéis vuestra visita a este gran pulmón verde situado en medio de tanto asfalto, es el castillo Belvedere. Desde una de sus terrazas, podréis obtener una de las mejores vistas de todo el parque y esto es principalmente porque está construido en el punto más elevado de Central Park. Este castillo se construyó a principios de la segunda mitad del siglo XIX y hoy en día se puede decir que tiene una actividad bastante frenética.
Por un lado, es un sitio clave para la conservación del parque debido al Henry Luce Nature Observatory en el que podemos encontrar una muestra de la flora y fauna existente en el parque.
Pero por otro lado, también es una de las estaciones meteorológicas más importantes ubicadas en la ciudad de New York y todo esto es debido a que muchos de los medios de comunicación se basan en los datos que recoge para dar su previsión.
El tercer sitio que os quiero contar y que me extrañaría mucho que os perdieseis debido a su dimensión, y por tanto al espacio que ocupa dentro del parque, es el lago llamado Reservoir o más bien el Jacqueline Kennedy Onassis Reservoir. Con una superficie de más de 40 hectáreas, es el más grande de todos los lagos del Central Park.
Para el turista se puede hacer bastante largo el bordearlo, bueno para el turista y para las miles de personas que van a su perímetro a correr, sobre todo si éstas están ya en su última vuelta que siempre suele ser la que más cuesta terminar. Hay un camino bastante amplio que lo rodea y que aconsejo recorrer si los pies todavía no están rotos como seguramente os pase cuando lleguéis hasta aquí.
Desde sus márgenes se pueden conseguir unas panorámicas bastante espectaculares.
Lo que se ve al fondo sería la zona Este del parque en la que se encuentra el Guggenheim.
Y ya que os he hablado del lago más grande, os voy a contar también que existe una mega pradera justo en el centro del parque llamada Great Lawn en la que los neoyorkinos se relajan en cuanto empieza el buen tiempo. La pradera es inmensa y gracias a ésto, creo haber leído por algún lado que era un lugar perfecto en el que se reúnen para conciertos, actos multitudinarios y cosas por el estilo en las que se necesita un espacio abierto inmenso.
Es un sitio ideal también para practicar algún deporte como puede ser jugar al fútbol, al béisbol o al frisbee. Aunque yo creo que lo que más les gusta a los habitantes de la Gran Manzana es observar y ser observado por los demás mientras toman el sol y lucen palmito.
Nueva York no tiene por qué ser la ciudad de los adultos y esto en Central Park se aprecia con mucha claridad ya que ofrece varias actividades para poder hacer con niños. Una de ellas es la visita al Zoo, que aunque al parecer no es muy grande, si que deja satisfechos a los niños y no llega a agotar a los padres.
Por otro lado, y aunque yo no la pude localizar, hay una zona en la que los niños van a jugar con sus barquitos de juguete. Puede que sea posible alquilar uno para que también los niños que empiezan a viajar junto a sus padres no se sientan mal por no tener ellos un barco.
Aunque creo que con unas de las cosas que más van a disfrutar es con los animalillos que se os irán cruzando por el parque tipo ardillas, pájaros y no me extrañaría que alguna rata (están por todos lados aunque yo en el parque no vi ninguna).
Bueno yo creo que como introducción a lo que os vais a encontrar no está mal. Central Park ofrece muchas más cosas interesantes a descubrir pero es que yo tampoco las visité todas porque en mi planificación, la visita a este parque aparecía en el sexto día. Os podéis imaginar vosotros cómo andaba yo de fuerzas después de llevar tantos días saliendo del hostel a las 8 de la mañana y regresando a las 11 de la noche reventada porque los únicos momentos del día el los que nos sentábamos eran los de las comidas.
Mi consejo es que os hagáis con un mapa del parque y que no os obsesionéis con verlo todo porque sino no vais a disfrutar lo que veáis.
viernes, 14 de enero de 2011
Parque Városliget
Esta es una entrada que quería haber escrito hace tiempo pero, por unas cosas o por otras, siempre la voy dejando pasar y hoy no se si me voy a acordar de todo lo que me hubiese gustado contar hace unos meses. Bueno pues comienzo.
Os voy a hablar sobre el Parque Városliget o Parque de la Ciudad que se encuentra situado en Budapest al final de la calle Andrássy (una de las calles principales). Este parque lo vimos por casualidad gracias a un mapa de la ciudad que nos dieron en el hostel. Aparecía con bastantes monumentos dibujados en 3 dimensiones que tenían buena pinta y, aunque no entraba en nuestros planes, lo terminamos visitando en lugar de ir a conocer la isla Margitsziget.
El parque, al ir un domingo, era un hervidero de gente. Amaneció un día soleado y, ya en la parada Széchenyi fürdő de la línea M1 del metro, aunque era pronto, se empezaba a ver a mucha gente vestida con ropa de deporte. Lo que no nos esperábamos era que al salir del metro nos íbamos a encontrar con la salida de una media marathon. Todo el parque estaba plagado de atletas preparándose y calentando para tomar la salida. Fue divertido descubrir que iban a participar un par de españoles a los que después animaríamos en varios puntos del recorrido.
Pero esto es sólo una anécdota, ahora me centraré un poco más en explicaros que ver en el parque Városliget.
Para llegar hasta él, lo mejor es coger la línea M1 de metro la cual tiene dos paradas que nos van a venir muy bien.
La primera es Hősök tere que nos va a dejar en la Plaza de los Héroes la cual impresiona por su tamaño y por todos los monumentos de interés que tiene. Esta plaza es como una antesala al parque que no puede pasar desapercibida para el visitante.
A destacar en esta plaza sería el Memorial del Milenio en el cual se representa mediante esculturas bastante grandes a los líderes de las siete tribus magiares, este monumento es impresionante, sobre todo su columna central (que a mi me costó sacarla en la foto completa por su altura) y es considerado como uno de los más importantes de Hungría. Por otro lado, rodeando a esta plaza, encontramos dos edificios muy parecidos que albergan el Museo de Bellas Artes y el Palacio del Arte.
La segunda parada se encuentra ya dentro del parque y es la que nombré anteriormente, Széchenyi fürdő. Esta parada se encuentra justo al lado de los baños termales Széchenyi. Como la mayoría de vosotros ya sabréis, y más si os estáis informando para ir, Budapest es una ciudad conocida por la cantidad de balnearios de aguas termales que tiene y se podría decir que éste es uno de los más conocidos aunque poco os puedo contar de él ya que yo no entré (lo dejo para mi siguiente visita).
Bueno pues una vez que ya os he explicado como llegar y lo que os vais a encontrar mas o menos nada más salir del metro, voy a seguir nombrándoos las cosas que puedes disfrutar en el interior de este parque. Empiezo por las que no visité que fueron muchas porque no tenía demasiado tiempo y encima la carrera nos entretuvo.
Por una parte, si viajáis con niños, vais a poder ir al Zoológico de Budapest, al Circo (que está instalado durante todo el año) y al Parque Vidám que es uno de los parque de atracciones más antiguos de Europa y que al parecer varias de sus atracciones están consideradas como monumentos históricos por la cantidad de años que llevan divirtiendo a la gente.
Y si sois amantes de la botánica, en el parque Városliget también vais a poder disfrutar de un Jardín Botánico.
Pero como os dije antes, estos sitios no los visité, lo que me entretuvo realmente fue un mercadillo medieval con sus ocas, sus gallinas, etc. que había montado en el Castillo de Vajdahunyad. Este castillo no es antiguo aunque a primera vista lo parezca. Se construyó en madera y cartón para la exposición de 1896 intentando unificar los estilos arquitectónicos que tienen los castillos húngaros para enseñarlos al mundo pero tuvo tanto éxito que una vez concluida la exposición, tiraron el de madera y lo construyeron de piedra y ladrillo para la posteridad.
Debido a que los puestos del mercado la ocultaban casi al completo, casi nos quedamos sin ver una de las esculturas más chulas que he visto. Se trata de un misterioso monje que debió de ser notario del rey Béla III en el siglo XII. Está encapuchado y sosteniendo un libro y un lápiz. Llama mucho la atención, os lo puedo asegurar.
Os voy a hablar sobre el Parque Városliget o Parque de la Ciudad que se encuentra situado en Budapest al final de la calle Andrássy (una de las calles principales). Este parque lo vimos por casualidad gracias a un mapa de la ciudad que nos dieron en el hostel. Aparecía con bastantes monumentos dibujados en 3 dimensiones que tenían buena pinta y, aunque no entraba en nuestros planes, lo terminamos visitando en lugar de ir a conocer la isla Margitsziget.
El parque, al ir un domingo, era un hervidero de gente. Amaneció un día soleado y, ya en la parada Széchenyi fürdő de la línea M1 del metro, aunque era pronto, se empezaba a ver a mucha gente vestida con ropa de deporte. Lo que no nos esperábamos era que al salir del metro nos íbamos a encontrar con la salida de una media marathon. Todo el parque estaba plagado de atletas preparándose y calentando para tomar la salida. Fue divertido descubrir que iban a participar un par de españoles a los que después animaríamos en varios puntos del recorrido.
Pero esto es sólo una anécdota, ahora me centraré un poco más en explicaros que ver en el parque Városliget.
Para llegar hasta él, lo mejor es coger la línea M1 de metro la cual tiene dos paradas que nos van a venir muy bien.
La primera es Hősök tere que nos va a dejar en la Plaza de los Héroes la cual impresiona por su tamaño y por todos los monumentos de interés que tiene. Esta plaza es como una antesala al parque que no puede pasar desapercibida para el visitante.
A destacar en esta plaza sería el Memorial del Milenio en el cual se representa mediante esculturas bastante grandes a los líderes de las siete tribus magiares, este monumento es impresionante, sobre todo su columna central (que a mi me costó sacarla en la foto completa por su altura) y es considerado como uno de los más importantes de Hungría. Por otro lado, rodeando a esta plaza, encontramos dos edificios muy parecidos que albergan el Museo de Bellas Artes y el Palacio del Arte.
La segunda parada se encuentra ya dentro del parque y es la que nombré anteriormente, Széchenyi fürdő. Esta parada se encuentra justo al lado de los baños termales Széchenyi. Como la mayoría de vosotros ya sabréis, y más si os estáis informando para ir, Budapest es una ciudad conocida por la cantidad de balnearios de aguas termales que tiene y se podría decir que éste es uno de los más conocidos aunque poco os puedo contar de él ya que yo no entré (lo dejo para mi siguiente visita).
Bueno pues una vez que ya os he explicado como llegar y lo que os vais a encontrar mas o menos nada más salir del metro, voy a seguir nombrándoos las cosas que puedes disfrutar en el interior de este parque. Empiezo por las que no visité que fueron muchas porque no tenía demasiado tiempo y encima la carrera nos entretuvo.
Por una parte, si viajáis con niños, vais a poder ir al Zoológico de Budapest, al Circo (que está instalado durante todo el año) y al Parque Vidám que es uno de los parque de atracciones más antiguos de Europa y que al parecer varias de sus atracciones están consideradas como monumentos históricos por la cantidad de años que llevan divirtiendo a la gente.
Y si sois amantes de la botánica, en el parque Városliget también vais a poder disfrutar de un Jardín Botánico.
Pero como os dije antes, estos sitios no los visité, lo que me entretuvo realmente fue un mercadillo medieval con sus ocas, sus gallinas, etc. que había montado en el Castillo de Vajdahunyad. Este castillo no es antiguo aunque a primera vista lo parezca. Se construyó en madera y cartón para la exposición de 1896 intentando unificar los estilos arquitectónicos que tienen los castillos húngaros para enseñarlos al mundo pero tuvo tanto éxito que una vez concluida la exposición, tiraron el de madera y lo construyeron de piedra y ladrillo para la posteridad.
Debido a que los puestos del mercado la ocultaban casi al completo, casi nos quedamos sin ver una de las esculturas más chulas que he visto. Se trata de un misterioso monje que debió de ser notario del rey Béla III en el siglo XII. Está encapuchado y sosteniendo un libro y un lápiz. Llama mucho la atención, os lo puedo asegurar.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Tiergarten
Tiergarten es el parque situado en el centro de Berlín y que, aparte de ser el pulmón verde que toda ciudad grande tiene que tener, es el lugar donde los berlineses se evaden de todas las preocupaciones causadas por la rutina diaria.
La situación del parque es inmejorable para poder hacerle una visita ya que empieza justo detrás de la Puerta de Brandenburgo a la que todos los turistas quieren inmortalizar en una foto. En el otro extremo del parque tenemos la parada llamada Tiergarten (fácil acordarse) desde la cual también podemos llegar.
Aunque hoy cuando llegamos a él vemos que todo es muy verde y frondoso, tuvo una época muy negra en el que se llegó a quedar sin árboles. En los bombardeos de 1945 sobre la ciudad de Berlín, la masa forestal en el parque pasó de estar formada por unos 200.000 árboles a tan sólo 700. Pero aquí no acabaría la deforestación de Tiergarten. En el primer duro invierno de posguerra y ante la falta de suministro de carbón con el que poder calentar las casas, los berlineses talaron los pocos árboles que quedaban.
Lo que a mi no me gusta mucho del parque es que está dividido en dos por una calle bastante amplia por la que los coches tienen permitido circular, la Avenida 17 de Junio. Esta calle es muy conocida porque en ella es donde se celebraba la super conocida Love Parade. Esto, para los que no lo sepan, es un festival de música electrónica que congrega a miles de personas de muchos rincones del mundo. Este festival ha tenido varias ubicaciones pero ésta es la más significativa, tanto, que llegaron a convertir a la diosa dorada situada en lo alto de la Columna de la Victoria en su símbolo.
Yo no tuve mucho tiempo para dedicarle al Tiergarten por lo que simplemente recorrí la ya nombrada avenida de un extremo al otro. Se puede decir que muy metida en el parque no estuve. Por este motivo os voy a contar unicamente alguna cosilla sobre los monumentos que al ir andando me fui encontrando y que me llamaron la atención.
Como ya he nombrado la Columna de la Victoria o Siegessäule (en alemán), empezaré por aquí para contaros algunas de las cosas que no os podeis perder del parque, independientemente del recorrido que hagais. Esta columna se erigió para conmemorar la victoria de Prusia contra Dinamarca en la Guerra de los Ducados. Pero antes de que se terminase de construir en 1874, Prusia ya había conseguido dos nuevas victorias contra austriacos y franceses por lo que la columna pasó a conmemorar estas tres victorias. Pero no fue ubicada en la rotonda que hay en la Avenida del 17 de Junio hasta el período de la Alemania nazi.
La estatua dorada situada en lo más alto de la columna representa a la diosa Victoria.
Como curiosidad de este monumento decir que en la Segunda Guerra Mundial no fue destruido y mira que no quedó mucho en pie en esta ciudad después de la Batalla de Berlín.
Otro monumento a tener en cuenta y que a mi me llamó la atención por el tamaño de sus estatuas es el dedicado al primer canciller del Imperio Alemán Otto von Bismarck. Es un monumento que también sufrió una reubicación en la misma época que la Columna de la Victoria y quizás debamos a este cambio de emplazamiento el poder apreciarlo hoy en día.
En él se representa la figura de Bismarck rodeado de las representaciones de Atlas (simboliza la grandeza de las obras de este canciller), Germania (el poder contra los enemigos), Sibila (importancia histórica de Bismarck) y Sigfrido (poder industrial y militar alemán), todas ellas sobre un gran pedestal de granito rojo.
Y para terminar quizás el monumento que menos define a los berlineses, el Monumento Soviético o Sowjetische Ehrenmal construido nada más terminar la Segunda Guerra Mundial. Les define poco porque fue levantado en memoria de los más de 100.000 soldados soviéticos que murieron en la toma de Berlín. De todos estos, unos 2.500 están enterrados en la pradera que se encuentra situada en la parte posterior del monumento.
Una curiosidad de este memorial es que está situado en el Berlín Occidental por lo que para su custodia, todos los días y en parejas, militares del ejército rojo cruzaban el muro para defenderlo. Este situación tan surrealiste se dió hasta 1990 (no hace tantos años).
A ambos lados del monumento se pueden ver un par de tanques bastante anticuados y deteriorados de los que llevaban los sovieticos en la Batalla de Berlín.
La situación del parque es inmejorable para poder hacerle una visita ya que empieza justo detrás de la Puerta de Brandenburgo a la que todos los turistas quieren inmortalizar en una foto. En el otro extremo del parque tenemos la parada llamada Tiergarten (fácil acordarse) desde la cual también podemos llegar.
Aunque hoy cuando llegamos a él vemos que todo es muy verde y frondoso, tuvo una época muy negra en el que se llegó a quedar sin árboles. En los bombardeos de 1945 sobre la ciudad de Berlín, la masa forestal en el parque pasó de estar formada por unos 200.000 árboles a tan sólo 700. Pero aquí no acabaría la deforestación de Tiergarten. En el primer duro invierno de posguerra y ante la falta de suministro de carbón con el que poder calentar las casas, los berlineses talaron los pocos árboles que quedaban.
Lo que a mi no me gusta mucho del parque es que está dividido en dos por una calle bastante amplia por la que los coches tienen permitido circular, la Avenida 17 de Junio. Esta calle es muy conocida porque en ella es donde se celebraba la super conocida Love Parade. Esto, para los que no lo sepan, es un festival de música electrónica que congrega a miles de personas de muchos rincones del mundo. Este festival ha tenido varias ubicaciones pero ésta es la más significativa, tanto, que llegaron a convertir a la diosa dorada situada en lo alto de la Columna de la Victoria en su símbolo.
Yo no tuve mucho tiempo para dedicarle al Tiergarten por lo que simplemente recorrí la ya nombrada avenida de un extremo al otro. Se puede decir que muy metida en el parque no estuve. Por este motivo os voy a contar unicamente alguna cosilla sobre los monumentos que al ir andando me fui encontrando y que me llamaron la atención.
Como ya he nombrado la Columna de la Victoria o Siegessäule (en alemán), empezaré por aquí para contaros algunas de las cosas que no os podeis perder del parque, independientemente del recorrido que hagais. Esta columna se erigió para conmemorar la victoria de Prusia contra Dinamarca en la Guerra de los Ducados. Pero antes de que se terminase de construir en 1874, Prusia ya había conseguido dos nuevas victorias contra austriacos y franceses por lo que la columna pasó a conmemorar estas tres victorias. Pero no fue ubicada en la rotonda que hay en la Avenida del 17 de Junio hasta el período de la Alemania nazi.
La estatua dorada situada en lo más alto de la columna representa a la diosa Victoria.
Como curiosidad de este monumento decir que en la Segunda Guerra Mundial no fue destruido y mira que no quedó mucho en pie en esta ciudad después de la Batalla de Berlín.
En él se representa la figura de Bismarck rodeado de las representaciones de Atlas (simboliza la grandeza de las obras de este canciller), Germania (el poder contra los enemigos), Sibila (importancia histórica de Bismarck) y Sigfrido (poder industrial y militar alemán), todas ellas sobre un gran pedestal de granito rojo.
Y para terminar quizás el monumento que menos define a los berlineses, el Monumento Soviético o Sowjetische Ehrenmal construido nada más terminar la Segunda Guerra Mundial. Les define poco porque fue levantado en memoria de los más de 100.000 soldados soviéticos que murieron en la toma de Berlín. De todos estos, unos 2.500 están enterrados en la pradera que se encuentra situada en la parte posterior del monumento.
Una curiosidad de este memorial es que está situado en el Berlín Occidental por lo que para su custodia, todos los días y en parejas, militares del ejército rojo cruzaban el muro para defenderlo. Este situación tan surrealiste se dió hasta 1990 (no hace tantos años).
A ambos lados del monumento se pueden ver un par de tanques bastante anticuados y deteriorados de los que llevaban los sovieticos en la Batalla de Berlín.
jueves, 2 de septiembre de 2010
Vigeland Park
El parque Vigeland es una de las atracciones turísticas más visitadas de la ciudad de Oslo y con razón porque es un parque que atrapa y no por su flora que es lo que suele atrapar en los parques.
Este parque fue diseñado por el noruego Gustav Vigeland durante la primera mitad del siglo XX debido a un pedido que le hizo el ayuntamiento de Oslo. Al señor Vigeland no se le ocurrió otra cosa que llenarlo de estatuas que representan cuerpos desnudos de personas de todas las edades representando así todas las etapas de la vida (desde la infancia hasta la vejez) hasta llegar a colocar más de 200 en todo el parque. Las esculturas están hechas en granito, bronce y hierro que nos permiten ver la pericia del artista en el manejo de distintos materiales.
Estas estatuas representan las distintas emociones que puede experimentar el ser humano, desde la alegría hasta la rabia, pasando por el amor, la fraternidad, la tristeza, la melancolía, etc.
El parque está dividido en 5 zonas bien diferenciadas: la entrada, el puente, el monolito, la fuente y la rueda de la vida. Una vez que cruzas la entrada te encuentras en uno de los museos al aire libre más espectaculares que yo he visto hasta la fecha.
La puerta es un conjunto de granito y hierro integrado por cinco grandes accesos y dos más pequeños para peatones. Esta zona yo creo que no tenía nada que destacase, bueno quizás el mapa del parque para que te sitúes y diferences las zonas antes de empezar.
Lo que te encuentras a continuación es el puente el cual está franqueado a ambos lados por estatuas que, en la mayoría de los casos, expresan una vitalidad fuera de lugar. Quizás en esta zona es donde yo eligiría a mi favorita aunque no sabría elegir entre todas, y menos aún, seleccionar la estatua a la que le daría el honor de ser la más importante del parque cosa que por el contrario parece que ya ha hecho la ciudad de Oslo concediéndoselo a la figura de un niño pequeño enrabietado al que llaman "Sinnataggen" que ha llegado a convertirse en todo un símbolo de la ciudad y que podrás encontrártelo en las tiendas de souvenirs integrado en postales, llaveros, imanes, etc.
A continuación llega la zona de la fuente en la que seis esculturas que representarían a personas de todas las edades luchan por soportar la carga que la vida les ha impuesto haciendo un gran esfuerzo por conseguirlo.
Supuestamente a estas esculturas las recubre un velo de agua constante pero al ir en pleno invierno la fuente está apagada para que no se congele el agua.
La siguiente parte es quizás la más fotografiada de todas, el monolito o como lo llaman los noruegos, "Monolitten". Éste está situado en una zona más elevada a la que para acceder debes cruzar unas puertas de hierro con hombres representados. El monolito es un único bloque de granito que se alza sobre una plataforma octogonal escalonada en la cual hay otra vez esculturas por todos los lados pero esta vez fabricadas en granito como el monolito. En estas esculturas seguimos encontrando representadas las distintas etapas de la vida en actitudes de todo tipo.
El monolito alcanza los 17 metros de altura y simboliza la lucha de la humanidad por alcanzar la cima a través de las 121 figuras entrelazadas que podemos encontrar esculpidas en él.
Para llegar a la última zona hay que volver a atravesar una puerta como la de antes pero en este caso lo representado son mujeres.
Y por fín en el horizonte la última escultura de Gustav Vigeland, la rueda de la vida o, dicho en noruego, “Livshjulet” en la que el autor crea un círculo entrelazando siete figuras humanas, cuatro adultas y tres infantiles. En esta obra imagino que el artista quiere expresar todo lo visto antes en una sola escultura, es decir, como la vida de las personas, por mucho que nos esforcemos en el camino, siempre empieza y acaba igual.
El parque permanece abierto las 24 horas al día aunque yo que vosotros iría mientras el sol lo ilumine, más que nada para poder apreciar bien las esculturas y que las fotos queden mejor. Por otro lado este es uno de los sitios que nadie puede dejar de visitar independientemente del presupuesto que lleve para la visita en este país (que no es nada barato por cierto) ya que es completamente gratis el acceso.
Ya no podeis poner excusas para visitarlo, o quizás si. A mi se me ocurrió visitar Oslo en una época que no la recomiendo mucho, y es que volé nada más y nada menos que en Enero, cuando allí hace un frio terrible y para colmo está todo nevadísimo. El parque no podía ser menos y en él me encontré un tomo de nieve más o menos de medio metro de altura aunque para visitarlo no hay problema ya que los caminos te los despejan unos operarios muy majetes. Pero aunque lo puedas visitar, el parque lleva su tiempo y llega un momento en que no sientes ya las piernas del frio que tienes o por lo menos es lo que me pasó a mi. Por una parte quería salir corriendo de allí y meterme en cualquier sitio a tomarme algo calentito que me ayudase a recuperar una temperatura corporal acorde con la que suelo tener, pero por otra quería terminar de verlo completo porque en ese viaje no tenía tiempo para regresar y terminar de recorrerlo y no se si volveré a tener la oportunidad de visitar esta ciudad de nuevo. Asique intenté olvidarme del frío y terminarlo, y hoy en día no me puedo arrepentir de haberlo hecho, todo lo contrario a lo que me hubiese pasado si hubiese decidido salir corriendo.
A este parque puedes llegar de muchas formas, si lo tuyo es andar, desde el centro de la ciudad tardarás unos 30 minutos que no es mucho y lo mismo tienes tiempo y es lo que prefieres. Pero para los vagos o los que van a estar muy poco tiempo y quieren ver muchas cosas les recomiendo el cogerse alguno de los transportes públicos que llegan hasta él. Por un lado tenemos el tranvía número 12 que nos deja en la entrada principal siempre y cuando nos bajemos en la parada “Vigelandsparken" (es fácil deducir cual es la parada). Por otro lado tenemos el autobús número 20 que es el que yo cogí y que te deja en el mismo sitio que el tranvía compartiendo también el nombre de parada. Y para terminar podemos coger el metro y bajarnos en la parada "Majorstuen" (todas las líneas pasan por ella) pero en este caso tendremos que caminar un poco hasta llegar al parque, creo recordar que yo tardé entre 5 y 10 minutos pero tener en cuenta que hacía mucho frio, el suelo resbalaba y tenía las piernas un poco entumecidas después de haberme tirado más de una hora en el parque.
Este parque fue diseñado por el noruego Gustav Vigeland durante la primera mitad del siglo XX debido a un pedido que le hizo el ayuntamiento de Oslo. Al señor Vigeland no se le ocurrió otra cosa que llenarlo de estatuas que representan cuerpos desnudos de personas de todas las edades representando así todas las etapas de la vida (desde la infancia hasta la vejez) hasta llegar a colocar más de 200 en todo el parque. Las esculturas están hechas en granito, bronce y hierro que nos permiten ver la pericia del artista en el manejo de distintos materiales.
Estas estatuas representan las distintas emociones que puede experimentar el ser humano, desde la alegría hasta la rabia, pasando por el amor, la fraternidad, la tristeza, la melancolía, etc.
El parque está dividido en 5 zonas bien diferenciadas: la entrada, el puente, el monolito, la fuente y la rueda de la vida. Una vez que cruzas la entrada te encuentras en uno de los museos al aire libre más espectaculares que yo he visto hasta la fecha.
La puerta es un conjunto de granito y hierro integrado por cinco grandes accesos y dos más pequeños para peatones. Esta zona yo creo que no tenía nada que destacase, bueno quizás el mapa del parque para que te sitúes y diferences las zonas antes de empezar.
Lo que te encuentras a continuación es el puente el cual está franqueado a ambos lados por estatuas que, en la mayoría de los casos, expresan una vitalidad fuera de lugar. Quizás en esta zona es donde yo eligiría a mi favorita aunque no sabría elegir entre todas, y menos aún, seleccionar la estatua a la que le daría el honor de ser la más importante del parque cosa que por el contrario parece que ya ha hecho la ciudad de Oslo concediéndoselo a la figura de un niño pequeño enrabietado al que llaman "Sinnataggen" que ha llegado a convertirse en todo un símbolo de la ciudad y que podrás encontrártelo en las tiendas de souvenirs integrado en postales, llaveros, imanes, etc.
Esculturas en el puente
Supuestamente a estas esculturas las recubre un velo de agua constante pero al ir en pleno invierno la fuente está apagada para que no se congele el agua.
Rodeando a la fuente hay unos grupos escultóricos que nos vuelven a representar las distintas etapas de la vida pero que cuando las ves de lejos parecen árboles aunque al acercarte descubres que lo que hay representados son más niños, más adultos y como no ancianos aunque en esta parte podemos encontrar algo más todavía y son unas cuantas representaciones de la muerte que hasta el momento no había sido representada.
La fuente apagada por el frío
El monolito alcanza los 17 metros de altura y simboliza la lucha de la humanidad por alcanzar la cima a través de las 121 figuras entrelazadas que podemos encontrar esculpidas en él.
Para llegar a la última zona hay que volver a atravesar una puerta como la de antes pero en este caso lo representado son mujeres.
Monolitten
El parque permanece abierto las 24 horas al día aunque yo que vosotros iría mientras el sol lo ilumine, más que nada para poder apreciar bien las esculturas y que las fotos queden mejor. Por otro lado este es uno de los sitios que nadie puede dejar de visitar independientemente del presupuesto que lleve para la visita en este país (que no es nada barato por cierto) ya que es completamente gratis el acceso.
Ya no podeis poner excusas para visitarlo, o quizás si. A mi se me ocurrió visitar Oslo en una época que no la recomiendo mucho, y es que volé nada más y nada menos que en Enero, cuando allí hace un frio terrible y para colmo está todo nevadísimo. El parque no podía ser menos y en él me encontré un tomo de nieve más o menos de medio metro de altura aunque para visitarlo no hay problema ya que los caminos te los despejan unos operarios muy majetes. Pero aunque lo puedas visitar, el parque lleva su tiempo y llega un momento en que no sientes ya las piernas del frio que tienes o por lo menos es lo que me pasó a mi. Por una parte quería salir corriendo de allí y meterme en cualquier sitio a tomarme algo calentito que me ayudase a recuperar una temperatura corporal acorde con la que suelo tener, pero por otra quería terminar de verlo completo porque en ese viaje no tenía tiempo para regresar y terminar de recorrerlo y no se si volveré a tener la oportunidad de visitar esta ciudad de nuevo. Asique intenté olvidarme del frío y terminarlo, y hoy en día no me puedo arrepentir de haberlo hecho, todo lo contrario a lo que me hubiese pasado si hubiese decidido salir corriendo.
A este parque puedes llegar de muchas formas, si lo tuyo es andar, desde el centro de la ciudad tardarás unos 30 minutos que no es mucho y lo mismo tienes tiempo y es lo que prefieres. Pero para los vagos o los que van a estar muy poco tiempo y quieren ver muchas cosas les recomiendo el cogerse alguno de los transportes públicos que llegan hasta él. Por un lado tenemos el tranvía número 12 que nos deja en la entrada principal siempre y cuando nos bajemos en la parada “Vigelandsparken" (es fácil deducir cual es la parada). Por otro lado tenemos el autobús número 20 que es el que yo cogí y que te deja en el mismo sitio que el tranvía compartiendo también el nombre de parada. Y para terminar podemos coger el metro y bajarnos en la parada "Majorstuen" (todas las líneas pasan por ella) pero en este caso tendremos que caminar un poco hasta llegar al parque, creo recordar que yo tardé entre 5 y 10 minutos pero tener en cuenta que hacía mucho frio, el suelo resbalaba y tenía las piernas un poco entumecidas después de haberme tirado más de una hora en el parque.
Vigeland Park
viernes, 23 de julio de 2010
El Jardín de las Tullerías
El Jardín de las Tullerías es un parquecito abierto al público y de acceso gratuito que hay en el centro de París en el que poder relajarte dando un paseo o, si el tiempo lo permite, sentarte en una de las muchas sillas y bancos repartidos por los caminos a tomar el sol.
El emplazamiento en el que está situado es inmejorable ya que se encuentra encima de la línea imaginaria que une los principales monumentos de la ciudad, por lo que el paso por él es practicamente obligatorio para todos los turistas que visitan París. Esta línea iría desde la Catedral de Notre-Dame hasta el Arco de la Défense pasando por la pirámide del Louvre, los Campos Elíseos, el Arco de Triunfo, etc. El Jardín de las Tullerías estaría situado entre el Arco del Triunfo del Carrousel y la Plaza de la Concordia.
Este jardín es el más antiguo de toda la ciudad y tiene una historia bastante dilatada de la que yo simplemente daré algún dato ya que no me gusta mucho extenderme en este sentido.
En 1564 Catalina de Médicis manda construir en esta zona un palacio al cual llama Palacio de Tuileries por las fábricas de tuiles (un tipo de teja) que hay en la zona. Junto al palacio, como no puede ser de otra forma, ordena la construcción de un jardín en el que poder celebrar fiestas, y en el que poder pasear sin que nadie la moleste entre naturaleza y fuentes.
En posteriores remodelaciones es cuando se van incluyendo árboles de varias especies y esculturas por todos los lados pareciéndose más a lo que hoy nos encontramos. Las praderas de cesped también son posteriores.
A finales del siglo XIX el palacio sufrió un incendio y fue demolido quedándose los jardines para uso público.
Como conclusión del uso que se le han ido dando a estos jardines, decir que, en un principio los jardines fueron privados, después pasaron a poder ser disfrutados por la alta sociedad parisina y hoy en día, por todo el mundo que quiera recorrerlos.
Algo que a mi parecer no pegaba mucho en los jardines pero que si lo miras desde el punto de vista económico es una gran idea, es la colocación de una noria en la Plaza de la Concordia, justo detras de una fuente bastante grande y con forma octogonal. La noria debido a la proximidad a los jardines, fastidia muchas fotos con los Campos Elíseos de fondo, pero también ofrece a todo el que se quiera subir a ella una panorámica inigualable de la totalidad del Jardín de las Tullerías con el Museo de Louvre al fondo por un lado, y de los Campos Elíseos con el Arco del Triunfo al otro. Yo no me subí a la noria por lo que no tengo ni idea de cuanto costará el acceso.
Para los niños hay muchas atracciones, pero claro, estas ya no son gratis. La más conocida es el alquiler de unos veleros de madera a los que poder ayudar a navegar en uno de los estanques del jardín mediante la ayuda de un pértiga. Pero para los que todavía no pueden ni sujetar la pértiga, también hay un tiovivo de madera que si podrán disfrutar.
Este parque tiene un horario que varía dependiendo de la época del año a la que se vaya ya que las horas de luz no son las mismas en verano que en invierno. Es conveniente que os informeis en la entrada.
Para llegar al parque lo mejor es coger la línea 1 de metro y bajarte en la parada llamada Tuileries. Pero otra opción es la parada llamada Concorde en la que puedes ir con las líneas 1, 8 y 12 de metro.
El emplazamiento en el que está situado es inmejorable ya que se encuentra encima de la línea imaginaria que une los principales monumentos de la ciudad, por lo que el paso por él es practicamente obligatorio para todos los turistas que visitan París. Esta línea iría desde la Catedral de Notre-Dame hasta el Arco de la Défense pasando por la pirámide del Louvre, los Campos Elíseos, el Arco de Triunfo, etc. El Jardín de las Tullerías estaría situado entre el Arco del Triunfo del Carrousel y la Plaza de la Concordia.
Este jardín es el más antiguo de toda la ciudad y tiene una historia bastante dilatada de la que yo simplemente daré algún dato ya que no me gusta mucho extenderme en este sentido.
En 1564 Catalina de Médicis manda construir en esta zona un palacio al cual llama Palacio de Tuileries por las fábricas de tuiles (un tipo de teja) que hay en la zona. Junto al palacio, como no puede ser de otra forma, ordena la construcción de un jardín en el que poder celebrar fiestas, y en el que poder pasear sin que nadie la moleste entre naturaleza y fuentes.
En posteriores remodelaciones es cuando se van incluyendo árboles de varias especies y esculturas por todos los lados pareciéndose más a lo que hoy nos encontramos. Las praderas de cesped también son posteriores.
A finales del siglo XIX el palacio sufrió un incendio y fue demolido quedándose los jardines para uso público.
Como conclusión del uso que se le han ido dando a estos jardines, decir que, en un principio los jardines fueron privados, después pasaron a poder ser disfrutados por la alta sociedad parisina y hoy en día, por todo el mundo que quiera recorrerlos.
Algo que a mi parecer no pegaba mucho en los jardines pero que si lo miras desde el punto de vista económico es una gran idea, es la colocación de una noria en la Plaza de la Concordia, justo detras de una fuente bastante grande y con forma octogonal. La noria debido a la proximidad a los jardines, fastidia muchas fotos con los Campos Elíseos de fondo, pero también ofrece a todo el que se quiera subir a ella una panorámica inigualable de la totalidad del Jardín de las Tullerías con el Museo de Louvre al fondo por un lado, y de los Campos Elíseos con el Arco del Triunfo al otro. Yo no me subí a la noria por lo que no tengo ni idea de cuanto costará el acceso.
Para los niños hay muchas atracciones, pero claro, estas ya no son gratis. La más conocida es el alquiler de unos veleros de madera a los que poder ayudar a navegar en uno de los estanques del jardín mediante la ayuda de un pértiga. Pero para los que todavía no pueden ni sujetar la pértiga, también hay un tiovivo de madera que si podrán disfrutar.
Este parque tiene un horario que varía dependiendo de la época del año a la que se vaya ya que las horas de luz no son las mismas en verano que en invierno. Es conveniente que os informeis en la entrada.
Para llegar al parque lo mejor es coger la línea 1 de metro y bajarte en la parada llamada Tuileries. Pero otra opción es la parada llamada Concorde en la que puedes ir con las líneas 1, 8 y 12 de metro.
domingo, 31 de enero de 2010
Szoborpark o Memento Park
Szoborpark, Memento Park o el parque de las estatuas es un museo al aire libre situado a las afueras de Budapest. Está compuesto por estatuas que poblaban las calles de Budapest en la época comunista y que fueron retiradas cuando el país dejó de estar bajo la influencia soviética. Al contrario que en otras ciudades, aquí no destruyeron estas estatuas y hoy en día podemos contemplarlas.
Para ir hasta el parque, hay un bus público (el 150) que casi tarda más en llegar de lo que vas a tardar después en ver el parque. El parque esta curioso y tiene alguna estatua interesante pero si no vas a estar muchos días en Budapest, no merece mucho la pena ir, además cobran entrada (aunque no es muy cara).
Una curiosidad de este parque es que no encontrarás ninguna estatua de Stalin ya que todas fueron destruidas.
Para ir hasta el parque, hay un bus público (el 150) que casi tarda más en llegar de lo que vas a tardar después en ver el parque. El parque esta curioso y tiene alguna estatua interesante pero si no vas a estar muchos días en Budapest, no merece mucho la pena ir, además cobran entrada (aunque no es muy cara).
Una curiosidad de este parque es que no encontrarás ninguna estatua de Stalin ya que todas fueron destruidas.
Entrada del parque con estatuas de Lenin a la izquierda y Marx y Engels a la derecha
Interior del parque
Monumento a las Brigadas Internacionales Españolas
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