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miércoles, 14 de agosto de 2013

Parque Nacional Volcán Poás

Si algo tiene Costa Rica a destacar en su orografía por encima de todo son sus volcanes y la cantidad de Parques Naturales que se conservan casi intactos alrededor de ellos. Una de las cosas a resaltar de este país y de la gente que lo habita es la concienciación que tienen de que conservando estos espacios naturales están fomentando una economía que respeta el medio y que poco a poco será como una joya ya que esta práctica está desapareciendo en el resto del mundo.
En nuestro viaje por Costa Rica pudimos conocer varios de estos sitios y la verdad es que es increíble poder estar en ellos empapándote de todos los sonidos, los colores y los olores que desprenden y que tan poco contaminados por la mano del hombre están.


El primero que visitamos fue el Volcán Poás ya que se encontraba a tan solo 37 km de Alajuela, ciudad en la que nos quedamos a dormir las dos primeras noches porque está muy bien comunicada con el aeropuerto de San José y con varios de los sitios que queríamos visitar. Desde esta ciudad se puede coger un autobús público que viene desde San José y que tiene parada en el mismísimo volcán. El trayecto es de una hora aproximadamente empezando éste como a las 9:00 - 9:30 (creo recordar).
El Parque Nacional del Volcán Poás es la zona silvestre más visitada por turistas debido al fácil acceso que tiene hasta su cima a unos 2700 metros sobre el nivel del mar. Se encuentra suituado en la Cordillera Volcánica Central.
Cuando llegamos al parque lo primero que tuvimos que hacer fue bajarnos del autobús para pagar la entrada. Hay dos precios distintos dependiendo de si eres residente en Costa Rica o no. Nosotras al no serlo tuvimos que pagar 10 $.
Para hacer más llevadera la visita a todo el mundo, han construido un edificio como punto de partida de la visita que es al que llegas y en el que puedes encontrar un restaurante, una tienda, los baños y un pequeño museo que te cuenta un poco la historia de los volcanes y las erupciones volcánicas. Desde este edificio y hasta la cima del volcán donde podemos observar el cráter han construído una carretera pavimentada que hace que este paseo de tan solo 15 minutos sea accessible para todo el mundo.

Este parque tiene varios atractivos que hacen de él una visita muy bonita e instructiva. El más importante viene dado en el nombre del Parque Nacional y es el propio Volcán Poás.
Este volcán está activo en la actualidad y lo que más le representa es su inmenso cráter de 1,5 km de diámetro y 300 metros de profundidad. En él podemos observar emisiones de gas y una laguna ácida de un color verdoso bastante llamativo. Se dice que este volcán posee el cráter tipo géiser más grande del mundo y uno de los cráteres en general más grandes.
La última gran erupción se dió en 1910 que formo una gran nube de cenizas aunque esta no es la útima ya que en los años 1952 y 1954 tuvieron lugar otras dos erupciones que también lanzaron a la superficie nubes de cenizas y piedras incandescentes acompañadas de sonidos subterráneos que debían dar bastante miedo.

 
Otro atractivo de este Parque es la Laguna Botos formada por agua pluvial y situada en el cráter del antiguo Volcán Botos, extinguido hoy en día. Esta reserva de agua es visitada por distintas especies de aves. Para acceder hasta aquí hay un camino bastante bien indicado que te lleva por el medio de la vegetación. El camino no es muy largo y tampoco complicado.
Para terminar, deciros que en todo el parque se pueden apreciar distintos tipos de bosques. Entre ellos encontraremos el bosque nuboso y el bosque enano aunque sinceramente yo no los distingo muy bien. A mi lo que si me llamó bastante la atención fue la cantidad de orquídeas que crecen en los troncos de los árboles.


El principal consejo que os puedo dar es que vayáis con el pensamiento de que puede que al llegar allí no veáis nada ya que es muy típico que la niebla esconda por completo el cráter del volcán. Nosotras tuvimos bastante suerte en esto y es que pudimos contemplar todo con la fascinación que puede tener un niño pequeño ante paisajes así. Cuando ya habíamos terminado de hacer la ruta por el volcán y la laguna y estábamos de vuelta en el edificio, una niebla empezó a caer poco a poco hasta que resultaba imposible ver a más de 10 metros. Las temperaturas también descendieron bastante rápido. La gente del parque aconseja que lo visites pronto ya que es más fácil encontrarlo despejado antes del medio día.

Para terminar me gustaría que supiéseis algunas de las restricciones que tiene el Parque Nacional del Volcán Poás para todos los visitantes que se acerquen a sus inmediaciones. Es importante respetar las normas que marcan allí. Por tanto en el parque está prohibido ingresar en estado de embriaguez o ingerir bebidas alcohólicas, ingresar con animales domésticos o mascotas, ingerir alimentos o bebidas en áreas que no sean destinadas para ese fin, extraer piedras, plantas u otro recurso natural del area silvestre y transitar fuera de los senderos o zonas destinadas al uso público.

jueves, 21 de marzo de 2013

Carnaval en Puntarenas

Una de las paradas que ibamos a tener en nuestro viaje por Costa Rica ya que la habíamos hablado antes de aterrizar allí era acudir a los Carnavales de Puntarenas. Esta ciudad no es para nada turística y de no ser por el ferri que llega desde la península de Nicoya, casi ningún viajero pasaría por ella.
Pero a nosotras nos llamó la atención el que fuese la zona donde la gente de San José se acerca para ir a la playa ya que es la más cercana a la capital costarricense. Este detalle me llamó mucho la atención y conociendo bien el perfil de viajera que tengo (me encanta conocer a la gente del país y no solo sus paisajes, monumentos y estas cosas que suelen enseñar en los viajes organizados) no hubo ninguna duda de que nosotras teníamos que terminar pasando unos días allí.
Lo que iban a ser un par de días y una noche en Puntarenas terminaron siendo 3 días con sus respectivas noches debido a la pereza que nos supuso el tenernos que desplazar entre dos zonas de Nicoya en las que para salvar los 150 km de distacia entre ellas, teníamos que dar una vuelta cogiendo 3 autobuses y 2 ferris o pagar bastante dinero y hacerlo en el día. La elección fue bastante fácil solo 2 autobuses y un ferri y quedarnos en Puntarenas antes de tiempo para estar en los Carnavales.
El llegar a esta ciudad de la costa del Pacífico es bastante sencillo si lo hacéis desde San José ya que hay autobuses cada poco y el trayecto dura unas 2 horas y algo. Pero Puntarenas no solo esta bien conectada con la capital. Alguna de las ciudades más grandes de la zona oeste de Costa Rica también tienen autobuses que las unen.

Al final la elección no salió mal ya que los Carnavales empezaban antes y el ambiente que había en la ciudad era bastante alegre y, por que no decirlo, fiestero.
Para el día de Carnaval, la organización del evento había organizado un concierto al final del Paseo de los Turistas, cerca del parque Lobo. Esta calle es la que transcurre paralela a la playa y es en la que habían montado todos los puestos de comida, ropa, atracciones y como no, mucho bar en el que poder echarse unos bailes cuando cayese la noche.
El concierto empezaba a las 11 de la mañana y supuestamente acababa a las 3 de la tarde cosa que no es del todo real ya que se alargó bastante. El grupo estrella era la banda argentina de reggae Los Cafres aunque no serían los únicos que pasarían por ese escenario. Las agrupaciones costarricenses Percance y Un Rojo les hicieron de teloneros y la verdad es que fueron bastante divertidas.


Era muy extraño para alguien como yo pensar que estábamos en pleno invierno (principios de Febrero) y que de repente nos encontrásemos en una fiesta como las de verano con todo el mundo en bañador y super morenos, bebiendo cervezas fresquitas en medio de la calle y peleándonos por las pocas zonas de sombra que había para no achicharrarnos durante todo el día al sol.
La cerveza es una de las cosas que más destacaría de estas fiestas ya que una de las principales marcas de Costa Rica era la patrocinadora del evento. Pero no lo destacaría solo por esto sino porque era increible ver a los grupos de gente llegar con neveras llenas hasta los topes de cervezas y en muy poco tiempo tener que ir a por más porque se estaban quedando sin nada.
En fin que esta fiesta, como otras muchas que se realizan durante el día en vez de durante la noche no tiene nada de desperdicio. La mezcla de gente con diferentes edades, diferentes ciudades de procedencia o diferentes gustos musicales no importan cuando lo importante es pasarselo bien y disfrutar del momento. Si visitás este país a principios de Febrero, tener en cuenta Puntarenas en vuestra ruta.

martes, 19 de febrero de 2013

Robo en las Cabinas Arenas, Samara

Esta es una entrada que nada tiene que ver con el resto de las ya publicadas anteriormente en este blog. Es difícil escribir como primera entrada de un nuevo país una anécdota tan mala pero es que creo que ha sido la experiencia que ha marcado mi viaje a Costa Rica.
Todo empieza cuando, por ahorrarnos unos colones, decidimos cogernos una habitación en unas cabinas en el pueblo de Samara llamadas Cabinas Arenas. El sitio tenía la pinta de ser un negocio familiar y, aunque las condiciones de la habitación no eran del todo buenas, tampoco se podía decir que fuesen muy malas.
La primera noche fue tranquila y dormimos a pierna suelta pero en la segunda velada que pasábamos en este pueblo esta tranquilidad se vería interrumpida por una persona que, hoy en día, no podemos afirmar del todo quien es.

Eran como las 4 de la madrugada y yo, que ya llevaba unas horas durmiendo, me debí desvelar con el ruido que estaba haciendo alguien dentro de la habitación. Cuando abrí los ojos, un haz de luz proveniente de la linterna que mi hermana utiliza para leer me estaba enfocando a la cara desde la puerta. A mi, cuando estoy profundamente dormida, me cuesta reaccionar y esta vez no iba a ser distinto. Tuve que girarme y ver que las otras camas estaban ocupadas para comprender que la persona de la puerta era ajena a nosotras y que por tanto algo iba mal.
Salté de la cama y al encender la luz vi que tanto mi mochila grande en la que llevaba el equipaje como las mochilas pequeñas de mi hermana y mia con las pertenencias de más valor no se encontraban dentro de la habitación.
De todas mis pertenencias solo me habían dejado el móvil que estaba cargando junto a mi cabeza, el libro electrónico que se les debía de haber caído en la huída, unas zapatillas, el pijama y la ropa que me había quitado la noche anterior.

Salí corriendo de la habitación después de pegarle un grito a mi hermana para que se despertase y con el cual también conseguí despertar a mi prima pero, una vez fuera en el patio principal del edificio, ya no conseguí ver a nadie.
La mochila de mi hermana estaba en una de las sillas que teníamos junto a la puerta. Imaginamos que fue lo primero que cogió. Curioso porque era el único sitio donde podía encontrar la linterna. De esta mochila se llevó la cámara de fotos y un móvil. Hoy en día a mi hermana se le siguen viniendo a la cabeza fotos que ya no podrá recuperar de todo su viaje por centro América las cuales no tendrán valor económico pero si mucho sentimental.

Pues una vez las dos estuvimos en pie, pensamos que lo mejor sería ir a la comisaría que se encontraba a unos 2 minutos del sitio a dar el aviso para que se pusiesen a buscar cuanto antes porque la persona que se había llevado las cosas no podía andar muy lejos. Cuando salíamos de las cabinas vimos que una de las habitaciones, la 13, estaba con la luz encendida y en el patio se encontraban dos coches, el del hijo del dueño y el de otro cliente pero a esto en un principio no le dimos ninguna importancia ya que estábamos empecinadas en ir a la policía.

Con esta patrulla estuvimos alrededor de una hora dando vueltas por todo el pueblo pero no sirvió de nada ya que no conseguimos ver a nadie ni encontrar ninguna de mis cosas. Así que volvimos a pasarnos por las cabinas para hablar con el dueño. Al llegar, el coche del hijo ya no estaba y nadie nos abrió ninguna puerta aún sabiendo nosotras que estaban allí.
Comprobamos que nuestra puerta no había sido forzada (único detalle que se les ocurrió a los policías hacer en las cabinas) y como no les veíamos muy avispados, les dijimos de volver a la comisaría para intentar llamar a mi madre para que cancelase mis tarjetas de débito y la línea del otro teléfono que llevaba pero entre que las llamadas internacionales las tenían capadas y que no tenían ni un ordenador con internet no pudimos hacer nada. 
Al final me tocaría a mi buscar un sitio con wifi para poder llamarla desde el teléfono que no se había llevado el ladrón.

Para poner la denuncia había que esperar a que llegase la policía turística a las 9 de la mañana así que una vez solucionado el tema cancelaciones y siendo conscientes de que no podíamos hacer nada más, solo nos quedaba meternos en la cama para esperar que llegase la hora.
A eso de las 8 de la mañana, una de las mujeres que solía estar en las cabinas nos llamó en la puerta para decirnos que había una pareja de policías abajo que querían hablar conmigo. Cuando bajé, me dijeron que fuese a un pequeño patio que había como escondido que estaban ahí con algunas de mis pertenencias. Que casualidad que este patio diese justo a esa habitación número 13 que la noche anterior estaba encendida.
El dueño había encontrado mi ropa y la cartera con la documentación pero ni rastro de las cámaras de fotos, las mochilas, las gafas de sol, los móviles y por supuesto el dinero junto con alguna otra pertenencia de menor valor que el ladrón no sacó de las mochilas y por tanto se llevó.

Una vez conseguimos poner la denuncia con la policía turística ya no hubo más que hacer. Nos recomendaron que denunciasemos en la policía jurídica a las Cabinas Arenas por no tener la seguridad suficiente que se le tiene que dar a un cliente pero las oficinas se encontraba en Nicoya para lo cual teníamos que desplazarnos y gastar un día de vacaciones metidas en unos juzgados.
Como no teníamos ninguna prueba que pudiese culpar al hijo, persona que creemos era el presunto ladrón ya que era nuestra palabra contra la del dueño, nos tuvimos que conformar con haber encontrado por lo menos mi pasaporte y poder seguir con el viaje.

Siento no poder poner ninguna foto del sitio pero es que no tengo y tampoco encuentro en internet alguna que poder utilizar. Estas cabinas se encuentran como a la mitad de la calle principal del pueblo (a la que llega el autobús y en la que se encuentra la comisaría) justo haciendo esquina.
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