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viernes, 23 de agosto de 2013

Robin Hood

Nottingham es una ciudad que se encuentra más o menos en el centro de Inglaterra y que es conocida mundialmente por la historia de un héroe para muchas y villano para otras. Seguramente que todas habréis oído hablar alguna vez de Robin Hood y de cómo le quitaba el dinero a los ricos para dárselo a los pobres, no? Pues bien, hace poco que visité las tierras donde se dice que un día vivió esta persona y pude comprobar por mí misma hasta dónde han llegado a explotar esta historia que nunca sabremos a ciencia cierta si fue real o una invención.
A mi, personalmente, lo que más me gusta de Robin Hood es que, tras muchas búsquedas en antiguos libros, todavía no se sabe si existió realmente como lo relatan en las distintas leyendas que han llegado a escribir o fue siempre un personaje creado para motivar a la gente que luchaba por sus ideas y se oponía a los edictos de los reyes.

Saltándome un poco la leyenda que aparece en multitud de películas y que es lo que más se ha explotado y por tanto es lo más conocido, os voy a intentar contar un poco hasta dónde consiguió llegar un investigador llamado Joseph Hunter que desde mi punto de vista y después de leer unos cuantos textos, es el que más me ha convencido.
Las investigaciones de este hombre desvelaron que existió un hombre llamado Robert Hood que vivía en Loksley y Wakefield, en el condado de York situado al norte del de Nottingham. Estas investigaciones sitúan al tal Hood entre finales del siglo XIII y principios del XIV.
Su padre, Adam Hood, era un simple guardabosques al servicio del conde de Warenne y lord del señorío de Wakefield. El apellido del guardabosques y el de su hijo aparecen escritos de distintas formas en unos documentos, a veces figuran como Hod, otras como Hode y otras como, al final se ha popularizado al personaje, Hood.
En 1322, el señor de las tierras en las que vivía Robin era Thomas, conde de Lancaster. A éste se le ocurrió la maravillosa idea de llamar a armas a sus súbditos para revelarse contra el rey Eduardo II, motivo por el cual a los siervos no les quedó otra opción que agachar la cabeza y obedecer a su señor en su empeño por derrocar al rey. La revuelta fue aplastada y el conde de Lancaster fue capturado. Robin consiguió escapar y ocultarse en el bosque de Bamsdale el cual se unía al bosque de Sherwood, éste ya sí en el condado de Nottingham.
Estos bosques estaban atravesados por la Gran Ruta del Norte, construida por los romanos. Este camino era por el que mercaderes, artistas y caballeros se movían para cruzar la parte central de Inglaterra proporcionando así una zona perfecta para el pillaje.
Es de aquí de dónde se cree que viene la leyenda de Robin Hood y sus multiples peleas, pillajes y amoríos.

Pero como dije en un principio, son muchas las investigaciones que hay sobre este personaje de leyenda por el que la ciudad de Notthingham y su cercano bosque de Sherwood reciben al año miles de turistas.
Puede que nunca sepamos realmente quien fue Robin Hood y cual fue su crimen para huir de la justicia y escapar a los bosques ya que, aunque las investigaciones cada vez lo alejan más de esta ciudad, el negocio que sacan de esta leyenda gracias al turismo que atrae es muy rentable e interesa que continúe.

lunes, 9 de abril de 2012

Hachikō

Esta es la segunda entrada que dedico en este blog a la figura de un perro. Es muy curioso descubrir como estos animales pueden llegar a albergar tal lealtad hacia sus dueños incluso después de muertos estos.
El primero sobre el que escribí fue Greyfriars Bobby, un perrito escocés el cual tiene una historia que conmueve por la devoción y nobleza con la que actuó una vez hubo muerto su amo.
El protagonista de la entrada de hoy se llama Hachikō y su historia es muy similar a la de Bobby. Me sorprendió mucho el bajar en la estación de Shibuya y encontrar esta estatua que inmediatamente me trasladó a 10.000 km de distancia y me recordó esa otra historia entre dos amigos.
Pues después de esta introducción, intentaré contaros lo mejor que pueda la historia de este leal amigo del hombre.

Hachikō es un perro de la raza akita nacido en 1923 en una granja de la ciudad de Ōdate. Después de un viaje en tren de dos días metido en una caja en la que casi muere, llega a la estación de Shibuya donde sirvientes de un profesor del departamento de agricultura en la Universidad de Tokio llamado Eisaburō Ueno lo recogen para llevarlo a casa donde le estaría esperando la hija de éste. Pero ésta abandona el hogar paterno para empezar una nueva vida junto a su marido por lo que el perro pasa a ser responsabilidad del profesor el cual se termina encariñando de Hachikō. Este nombre se lo daría por el parecido de sus piernas delanteras con el kanji (símbolo japonés) que significa ocho debido a que las tenía un poco arqueadas.
Los dos formarían una pareja curiosa a la vista de todas las personas que para ir a trabajar pasaban por la estación de Shibuya ya que el perro todos los días acompañaba a Eisaburō hasta la estación cuando éste iba a coger el metro para ir hasta la universidad. El perro le esperaba sentado en el sitio donde hoy se erige la estatua hasta que el profesor regresaba de su jornada de trabajo. Poco a poco amo y perro serían conocidos por todos con los que se cruzaban y la historia de este perro que esperaba a su dueño en la estación se hizo bastante popular.
Pero un buen día de 1925, el profesor muere en la universidad y como es obvio el perro no se entera de esta muerte por lo que seguiría esperando a su dueño en la puerta de Shibuya, en el lugar de siempre, observando salir la gente que llegaba a la estación sin encontrar al profesor entre ellos.
Día tras día hasta su muerte en 1935 el perro acudiría puntualmente a su lugar habitual a esperar que Eisaburō apareciera entre la gente como lo hacía antes. La gente, que ya le conocía de verle todos los días esperando, le terminarían apodando como el perro fiel.


Esta historia se extendería como la espuma entre los habitantes de la zona de Shibuya los cuales decidieron honrar a Hachikō con una estatua de bronce mandada esculpir al artista Teru Ando ya que una historia como esta tenía que ser recordada por todos los que pasasen por la estación por los valores que representaba ya que los humanos, por mucho que nos creamos superiores, no llegaremos nunca a demostrar una lealtad y fidelidad igual hacia otra persona.
El día de la presentación de la estatua, Hachikō estaría presente pero más por seguir esperando la llegada de su dueño que por que se le honrase a él. Un año después de este echo, el perro moriría a los pies de su propia estatua después de una vida entera esperando a su amigo y compañero. Sería enterrado junto a su dueño con el que al final se terminaría reuniendo.

Esta estatua tendría que ser fundida en la Segunda Guerra Mundial como todas las de Japón para hacer armamento pero a los habitantes de la zona no se les olvidaría esta historia y mandarían volverla hacer una vez la guerra terminó.
Hoy en día es un punto de encuentro bastante popular para los habitantes de Tokyo llegando a veces a ser difícil encontrar a la persona con la que se queda por la cantidad de gente que suele haber congregada alrededor de ella.

martes, 4 de octubre de 2011

La Estatua de la Libertad

Esta entrada, no se si estaréis de acuerdo conmigo, es seguramente una de las más conocidas por todos ya que la Estatua de la Libertad puede que sea uno de los iconos más famosos del mundo. Pero lo que muchos no saben es que este no es su verdadero nombre. En un principio, y gracias a la antorcha que sostiene en alto en la mano derecha, se la llamó "Libertad Iluminando el Mundo".
Este post es de los que yo incluyo en iconos de ciudades aunque esta vez más que un icono de una ciudad en particular, representa a todo un país por el simbolísmo que ha llegado a alcanzar. Para los estadounidenses, esta estatua representa y recuerda la libertad que todo el mundo alcanzaba al llegar a este país compuesto hoy en día por personas descendientes de los 5 continentes.

Pero este monumento no es estadounidense 100% y es que fue un regalo del pueblo francés para conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. La fecha de entrega no se pudo hacer justo en la celebración del centenario por problemas técnicos en la construcción y en la localización de un lugar para colocarla y por ello la fecha que aparece en los libros es 1886, 10 años más tarde de la celebración del centenario.
Los franceses se encargaron tanto del diseño como del transporte en barco hasta el país americano siendo el arquitecto de dicho monumento el francés Frédéric Auguste Bartholdi y el ingeniero de la estructura el famoso Gustave Eiffel (véase La Torre Eiffel).
Pero no sólo iban a participar en la construcción los franceses, éstos les encargaron a los estadounidenses que localizasen el sitio donde querían que se instalase y que construyesen el pedestal mencionado antes.
El sitio elegido fue Bedloe Island, hoy en día Liberty Island, en la cual se encontraba una base militar. De ésta se conserva el bastión de artillería como cimientos del pedestal que se pueden apreciar perfectamente ya que es la base con forma de estrella en la que descansa todo el monumento.
La altura de la estatua es de 46 metros alcanzando con el pedestal los 93 metros. Por este motivo, una de las primeras cosas que os van a sorprender bastante cuando os encontréis justo debajo es que la estatua es más pequeña de lo que pensábais y os explicaré el por qué. Si vuestro plan es no ir a la estatua el primer día, os encontraréis por todas las tiendas de souvenirs de New York representaciones de este monumento en los que la Estatua de la Libertad es mucho más grande que el pedestal motivo por el cual os sorprenderá más si cabe cuando vayáis.


La Estatua de la Libertad ha pasado por unas cuantas restauraciones debido al deterioro de los materiales que la componen pero quizás lo que más llama la atención es que la antorcha que hoy en día podemos observar no es la original sino una instalada en 1986. La original está en el vestíbulo del museo que hay en la base.
Otro dato curioso es que cuando ocurrieron los fatales atentados del 11 de Septiembre, Liberty Island se cerró por completo al público y no fue hasta 2004 que se volvió a abrir pero aún quedaba pendiente la apertura del acceso para poder visitar la corona la cual no se reabrió hasta la finalización de unos trabajos de restauración en 2009. Pero no serían los últimos ya que en 2010 se volvería a cerrar para mejorar los sistemas de seguridad e instalar ascensores. Supuestamente se volverá a abrir a finales de este año.
Yo he de decir que cuando fui la rodee, me eché unas fotos y volví a montarme en el ferry porque no quería perder todo el día allí con todas las cosas que me quedaban por ver.

Para conseguir llegar a la estatua es todo una odisea con madrugón incluido. Nosotros estábamos alojados a la izquierda de Central Park y habíamos leído que el primer ferry empezaba a funcionar a las 8:30 y que intentásemos estar antes para poder evitar las colas que se forman que nos podían hacer perder mucho tiempo. Pues bien, mis compañeros de viaje (yo me quedé durmiendo un poquito más, todo hay que decirlo) salieron del hostel a eso de las 7:00 - 7:15 para poder estar en Battery Park sobre las 8:00 que era la hora que calculábamos que se abrirían las taquillas. Cuando yo llegué sobre las 8:30, me los encontré casi congelados esperando ya en la cola del ferry con las entradas en su poder y es que en esta parte de Manhattan hace un frío mañanero en pleno Marzo que corta hasta la respiración.
Tuvimos suerte y cogimos el primer ferry por lo que a las 12:00 ya estábamos de vuelta en Manhattan. Siento no poder contaros nada sobre Ellis Island porque nosotros no bajamos a verla pero con el mismo ferry y sin pagar más podéis disfrutar de ella.
El precio del ferry fueron algo más de 10 $ pero no mucho porque nosotros elegimos hacer esto fuera de la City Pass New York porque salía más barato.
Si no queréis pagar por ir a Liberty Island, hay un ferry que va desde Manhattan a Staten Island que es gratuito y que pasa cerca de la Estatua de la Libertad. Yo mucha más información sobre esto ya no os puedo dar porque no lo utilicé.

lunes, 30 de mayo de 2011

La Sirenita de Copenhagen

Yo creo que todos habréis oído hablar alguna vez de la Sirenita de Copenhagen y puede que muchos de vosotros ya la hayáis podido ver alguna vez. Esta estatua es seguramente una de las más famosas de la tierra y todo gracias a la cantidad de turistas que van a verla cada año.
Esta fama no la ha conseguido en dos días y es que, la Sirenita, fue colocada en la Bahía del Puerto de Copenhagen, más concretamente en el parque Langelinie, en el año 1913 y desde entonces solamente se ha cambiado su ubicación una vez. El motivo del traslado fue la celebración de la Expo 2010 en la ciudad China de Shangai donde se la llevaron los 6 meses que duraba la exposición con las rocas de la base y todo.

La Sirenita fue un encargo que el empresario Carl Jacobsen le hizo al escultor Edvard Eriksen para regalársela al pueblo de Copenhagen. La idea de que fuese una sirena vino gracias al mito transmitido de generación en generación en esta región de Europa. Es curioso también que el artista no consiguiese que la modelo que había propuesto el cliente, la bailarina principal del Ballet Real Ellen Price, no quisiese posar desnuda teniendo que hacer el esfuerzo de pedírselo a su mujer a la cual no le debió de sentar del todo bien ya que el rostro si que sería el de la bailarina.

Este mito o leyenda antes mencionado, cuenta que en el mar Báltico los hombres se sentían atraídos por los cantos de las sirenas y que en Copenhagen, un simple pescador de la ciudad, se vio embrujado por los cantos de esta sirena. La sirena, que también tenía sentimientos, se enamoró perdidamente de un príncipe y decidió renunciar a su inmortalidad con tal de poder ser una más y así poder conquistarlo.
A todo el mundo le suena esta historia y es porque el escritor Hans Christian Andersen escribió en 1837 el cuento de La Sirenita que más tarde fue llevado al cine por Disney.
Una práctica de los marineros de la zona, según se cuenta, es ir a visitar a la Sirena para hacer un pequeño examen de conciencia sobre las infidelidades que han podido cometer en sus viajes.

Si vas a pasar a visitar esta estatua, vas a saber su ubicación exacta en la bahía gracias a la cantidad de gente haciéndole fotos que suele tener alrededor. Para acceder a ella hay que bajar por unas rocas que forman como un improvisado anfiteatro en el que todo el mundo se sienta a descansar un rato y observar la estatua.
Mi primera impresión al ver la Sirena fue de decepción y de no entender muy bien por qué una estatua así se ha podido convertir en el símbolo de una ciudad. Es bastante pequeña y lo parece aún más al estar junto a la inmensidad de la bahía. Está construida en bronce, mide 1,25 metros y pesa 175 kilogramos.

Pero la vida de la Sirena no ha sido del todo cómoda y pacífica ya que ha sido un foco continuo de actos vandálicos por manos de distintos grupos con distintas ideologías. Esto no es del todo cierto ya que en la mayor parte de ellos no se ha sabido quién o quienes los realizaban pero se intuye por el acto en sí.
Para que os hagáis una idea de lo que ha tenido que soportar la Sirena de Copenhagen os nombraré unos cuantos. Ha sido decapitada en dos ocasiones y porque hubo otra que no lo consiguieron, la han separado del pedestal se cree que con dinamita, la han arrancado un brazo, la han cubierto infinidad de veces con pintura, la han vestido tanto con burka como con un vestido musulmán y la han llegado a colocar un consolador en la mano se cree que por el día de la mujer.
Menos mal que se guarda un molde de cada parte del cuerpo de la Sirena y cuando algo de esto sucede se puede solucionar.

domingo, 16 de enero de 2011

Greyfriars Bobby

Hoy os voy a contar la historia por la cual empecé a admirar un poquito más a los perros. Es una historia real de la que se llegaron a escribir artículos en la presa del momento. Es la historia del perro Greyfriars Bobby.

Bobby era un Skye Terrier que debió de nacer en Edimburgo en 1856. Era el fiel compañero de un hombre llamado John Gray el cual trabajaba para la policía municipal de la ciudad escocesa como vigilante nocturno. El perro siempre le acompañaba en sus rondas ofreciéndole su compañía para hacerle más llevadero el trabajo hasta que en el año 1858 y debido a una tuberculosis, John muere y es enterrado en el cementerio Greyfriars Kirkyard.
A la mañana siguiente del entierro, el guarda del cementerio tuvo que echar a Bobby de allí porque los perros tenían la entrada prohibida, pero al tercer día, el perro volvía a estar recostado encima de la fría y húmeda tumba del que un día fuera su dueño y compañero. Esta acción se llevó a cabo varias veces pero, por la mañana, el perro siempre estaba tiritando recostado encima de la tumba otra vez por lo que al final el guarda permitió que Bobby durmiese todas las noches sobre la lápida de su amo.
Así se pasó 14 años hasta el día de su muerte, negándose a ir a casas de nadie incluso en los días con el clima más adverso. Solía ir a un restaurante a que el dueño le diese algunas sobras para comer pero a esto no le dedicaba demasiado tiempo ya que rápido regresaba al cementerio a seguir acompañando a su amo.
El perro fue cogiendo fama en la ciudad y algunas personas iban a verlo al cementerio. Después de la muerte de su amo, Bobby perdió la licencia del ayuntamiento que debía tener todo perro para no ser ejecutado pero al llegar la solicitud al ayuntamiento, el alcalde, que también había oído hablar sobre este perro y que encima le gustaban bastante estos animales, fue a conocerlo y se apiadó de él pagándole la licencia de su propio bolsillo. De este modo, Bobby volvió a conseguir un nuevo collar y un comedero de bronce regalo del alcalde los cuales hoy en día se siguen conservando en el museo de Edimburgo o Huntly House (como también se le conoce).

Cuando el perro murió, la baronesa Burdett-Coutts mandó crear la estatua que hoy os presento aquí en memoria de este leal perro para que su historia no se olvide. Está ubicada en la esquina de la Candlemaker Row y George IV Bridge muy cerca del cementerio Greyfriars Kirkyard en el que se encuentra su tumba. Sobre ésta, la gente a cogido la costumbre de dejar palos (como si el perro fuese a salir corriendo para traerlos de vuelta), juguetes de perros, etc.
Hay un echo curioso con la colocación de la estatua y es que en un principio el perro miraba hacia el cementerio pero un día, de buenas a primeras, amaneció como hoy nos lo encontramos, y es de espaldas al cementerio. Se dice que es porque como es una de las cosas más fotografiadas de Edimburgo, al dueño que tuviese el bar que se ve justo detrás del perro en ese momento, se le debió de ocurrir la gran idea de conseguir publicidad gratis a costa de Bobby.


viernes, 19 de noviembre de 2010

The Charging Bull

En vuestra visita a New York seguro que tengais planeada una visita a la zona de Wall Street o a la Estatua de la Libertad, pues bien, seguro que al andar por el barrio Financial District del Downtown de Manhattan donde se encuentra la Bolsa o el ferri para ir hasta la estatua, pasareis por el parque Bowling Green en el cual os encontrareis con la estatua de un toro enorme rodeado de turistas echando fotos como locos.
Este toro es el conocido como Charging Bull y es una escultura del artista italiano Arturo di Modica que de su propio bolsillo invirtió más de 350.000 $ en la realización de esta escultura. Está hecha en bronce, pesa unos 3200 kilogramos y representa el optimismo, la agresividad, el liderazgo, la virilidad y la prosperidad financiera estadounidense. Por este motivo pasó a ser el símbolo de la Bolsa, por esto y porque con sus patas delanteras flexionadas y la cabeza en posición de embestir, el movimiento que llevaría a cabo un toro de abajo hacia arriba sería como una representación similar a la alza del Mercado de valores.

La escultura fue situada en un principio junto a la Bolsa de New York en el año 1989 sin el consentimiento del ayuntamiento el cual quiso retirarla. Pero en el momento de llevar a cabo dicha maniobra, el toro ya era un símbolo muy apreciado por los ciudadanos los cuales se negaron a ello. Entonces fue cuando se decidió que su ubicación pasase a estar en la zona más al norte del parque Bowling Green, justo donde termina la calle más larga de Manhattan, Broadway.
La escultura sigue perteneciendo a su autor aunque éste recibe por parte del ayuntamiento una bonificación en forma de alquiler.

En la época en la que se instaló el toro en las calles de New York, todos los agentes de Bolsa, financieros, etc. le miraban como si éste les fuese a dar fuerza y liderazgo (gracias a la expresión desafiante que representa la escultura) para poder llevar a cabo su trabajo mejor que los demás y de esta forma ir con ganas de comerse el mundo y con la autoestima bastante alta a sus puestos de trabajo.
Hoy en día el pobre Charging Bull ha quedado para recreación de los turistas a los cuales ya no inspira nada y creen que tocándole los huevos al toro les va a dar suerte (tengo que admitir que yo también se los toqué). Asique ahí queda la historia de este toro que igual que un día fue un símbolo de poder hoy es el símbolo al que tocarle los huevos para reirse de todo el sistema financiero que nos ha llevado a esta crisis en la que estamos.

viernes, 24 de septiembre de 2010

La Sirena de Varsovia

Con el título algunos os preguntareis, ¿pero la sirenita no está en Copenhague?, y tendréis toda la razón. Lo que mucha gente no sabe (yo hasta que no fui a Varsovia tampoco lo sabía) es que esta Sirenita de Copenhague tenía una hermana que es de la que me dispongo a hablar.

Bueno la leyenda comienza cuando las dos hermanas cansadas de estar en las profundidades de las frías aguas del mar Báltico deciden comenzar una aventura gracias a la cual pretendían encontrar un sitio en el que ver a los humanos para después contárselo a los de su especie.
La primera y más conocida decidió alejarse hasta las costas de Dinamarca donde hoy la podemos encontrar a la entrada del puerto de Copenhague.

La otra sirena, en la que hoy me centro, llegó hasta Gdansk, ciudad del norte de Polonia cercana a la desembocadura del río Vístula. La misma curiosidad que la había llevado a alejarse de los suyos la hizo remontar el río para ver que se encontraba. Cuando el agotamiento la pudo, salió del agua para descansar en una zona arenosa en la que había una aldea de pescadores que un día llegaría a ser la ciudad que hoy conocemos como Varsovia. El lugar la gustó tanto que decidió quedarse allí. Además estaría entretenida con los pescadores a los cuales observaría cuando estuviesen trabajando.
Encontró una actividad para divertirse que a los pescadores no les hacía demasiada gracia y es que cuando éstos echaban las redes para capturar los peces, la sirena creaba olas en el río por las cuales a los pescadores se les escapaban los peces y encima se les enredaban las redes dificultando así mucho su trabajo.
Esto no podía seguir así por lo que los pescadores decidieron capturarla pero no contaron con las capacidades que tenía la sirena para dejarlos como hipnotizados y es que aparte de poseer una gran belleza, la sirena cuando entonaba sus cantos les hechizaba dejando a los pobres pescadores enamorados.
Un día apareció un ambicioso mercader dispuesto a capturarla para recorrer con ella todos los mercados de la región como reclamo para aumentar sus ventas gracias a la curiosidad que la sirena causaría en la gente. Para llevar a cabo su plan se tapó los oídos por lo que los cantos de la sirena Szawa, que así se llamaba, no sirvieron para cautivar al mercader y este consiguió lo que quería.
La pobre sirena lloraba encerrada en la jaula en la que el mercader la llevaba encerrada de un sitio a otro y un día un joven pescador llamado War la escuchó y se compadeció de ella. Junto con unos amigos consiguió liberarla y la sirena en agradecimiento decidió quedarse a vivir allí y defenderles siempre que tuvieran problemas. Por este motivo se la representa con una espada y un escudo y simboliza la defensa de la ciudad.

Del nombre de los protagonistas de esta leyenda proviene el nombre de la capital polaca, War-Szawa, a la que nosotros conocemos como Varsovia. La leyenda de la sirena también ha dado a la ciudad un símbolo que aparece tanto en el escudo de la ciudad como en papeleras, bolardos, etc.
Hoy podemos observar la estatua de la sirena sobre una fuente de la que de vez en cuando brota agua haciendo un ruido que asemeja el de las olas al romper. Está situada en el centro de la plaza del mercado del casco antiguo de la ciudad.

sábado, 28 de agosto de 2010

Molly Malone

Creo que no hay mejor forma de empezar una nueva categoría dentro del blog que con esta estatua tan peculiar. Como he indicado en el título, hoy me dispongo a contaros la historia de Molly Malone, una mujer muy peculiar que vivió allá por el siglo XVII en la ciudad de Dublín.
La historia de esta mujer está un poco distorsionada por como ha ido evolucionando a través del tiempo por el boca a boca de la gente que ya se sabe que no es el mejor método para legar historias. También hay gente que dice que nunca existió pero bueno yo soy de las que piensa que hay leyendas o historias que son bastante creibles y por lo tanto intento pensar que son reales (siempre hasta cierto punto claro). Entre los dublineses también es normal que la nombren como The tart with the cart (la golfa con el carro).

Molly Malone era una pescadera que se dedicaba a recorrer las estrechas y grises calles de Dublin tirando de su carro de madera repleto de pescado y marisco fresco al grito de “Cockles and Mussels” (berberechos y mejillones). Era muy conocida y querida en la zona portuaria por las gentes de allí ya que toda su familia se dedicaba al negocio del pescado, aparte, también era muy deseada por muchos ya que se cuenta que era una mujer de gran belleza.
Pero como en todos los sitios, seguramente que por la envidia de otras mujeres que no podían presumir de tanta belleza como nuestra Molly, empezó a circular el rumor de que por las noches dejaba de vender el pescado para, dicho de una forma un poco vulgar, vender su almeja al mejor postor. Si, exacto, se dice que por las noches se dedicaba a ese oficio tan antiguo y que tan mal visto está por la población (aunque haya mucha gente que utilice sus servicios) como es la prostitución.
Pero realmente la leyenda de Molly Malone se empezó a formar debido a las causas de su muerte y es que esta pobre mujer cayó un día muerta por fiebres en medio de la calle ante la mirada atónita de la gente que pasaba por allí y que no pudo hacer nada por librarla de tan triste final. Hoy en día se dice que su fantasma sigue recorriendo las calles de Dublin tirando de su carro al grito de “Cockles and Mussels”.

La ciudad de Dublín para honrar la memoria de esta vecina tan peculiar instaló una estatua que hoy podemos visitar en Grafton Street y en la que se representa a una mujer con un gran escote tirando del famoso carrito de madera.
Para que os hagais una idea de lo famosa que es la historia, hay una canción escrita por James Yorkston de la que se dice que es el himno no oficial dublinés que narra la vida de Molly y que fué utilizada por Stanley Kubrick en el inicio de la película "La Naranja Mecánica" en la que un mendigo la está cantando antes de que le metan una paliza.

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