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viernes, 16 de septiembre de 2011

Coffee Shops

Es curioso como cuando le dices a la gente que vas a Amsterdam de nuevo todos te repiten lo mismo, ¿qué, a fumar no? Y es que si Holanda es conocida por algo es por la legalización de sustancias como la marihuana y el hachís las cuales puedes encontrar fácilmente en los famosos Coffee Shops.
Pues bien, he de decir que las últimas veces que he visitado la capital holandesa no es que haya fumado mucho (prácticamente nada) pero en los primeros viajes era como llegar al paraíso el cual tenía vetado completamente en mi país. Nada más salir por la estación central de trenes empezabas a sentir como te invadía una sensación de libertad y de despreocupación que no era ni normal (y todavía no había empezado a fumar).
Bueno voy a centrarme en lo que os quería contar. No se la cantidad de Coffee Shops en los que habré estado pero lo que tengo claro es aquellos a los que por algún motivo especial he vuelto. Muchas veces este motivo era simplemente coincidencia o azar lo cual tampoco es que me molestase. Hoy quiero contaros un poquito sobre algunos que se me han quedado grabados en la memoria (muchos de ellos en la de la cámara de fotos porque la mía no estaba muy operativa en ese momento) y que recomiendo visitar.

Pero antes de haceros una lista, os contaré un poco de por qué surgieron este tipo de establecimientos por toda Holanda. Hay que irse hasta finales de la década de los 60 cuando los grupos de amigos quedaban para charlar mientras fumaban marihuana, teniendo en cuenta que era la época de los hippies es muy fácil imaginar que esto pudiese llevarse a cabo. Como con el contrabando siempre había trifulcas y lo que menos les apetecía era eso ya que era el momento del famoso lema "paz y amor", hubo una persona que decidió establecer unos precios para determinadas cantidades y venderlas de forma regular en un bar que da la casualidad que también ofrecía cafés, de ahí el nombre de los establecimientos.
Esto empezó a hacerse por distintas ciudades formando una red de Coffee Shops en los que era muy sencillo obtener estas drogas blandas sin que te timasen en calidad o precio. El primero fue el Sarasani que todavía permanece en la ciudad de Utrecht y el cual es considerado como un templo en este ámbito. En Amsterdam, el primero en aparecer y que todavía permanece pero que no he tenido el gusto de encontrar, (tampoco lo he buscado) es el Mellow Yellow.

Hay que tener en cuenta que hay unas cuantas leyes relacionadas con esta actividad. Lo principal que tenéis que saber es que los menores de 18 años tienen prohibida la entrada en estos establecimientos, la cantidad máxima que puede tener un Coffe Shop son 500 gramos y que un mismo individuo no puede llevar más de 5 gramos encima, si intentáis sacar alguna sustancia del país puede que os conduzca a problemas ya que es en el único europeo que son legales, y para terminar, una un poco curiosa, están prohibidos los teléfonos móviles en estos establecimientos.
Otro matiz importante es que en todos los Cofee Shops está prohibida la venta de alcohol y las únicas bebidas que vais a encontrar son cafés, tés, zumos, batidos y refrescos. La primera vez que fui a Amsterdam si que había alguno en el que si te servían alcohol pero creo que lo prohibieron en 2007 (de esto último no estoy del todo segura).

Y voy a empezar con mi lista personal. El primero que os quiero presentar es el perfecto para ir a primera hora de la mañana a tomar un café y fumarse un porro. Se llama La Tertulia y está situado en el barrio de Jordaan, más exactamente en el 312 de Prinsengracht, junto al canal del mismo nombre. Fue fundado en 1983 por lo que es uno de los más antiguos, de echo es regentado por una madre y su hija y ha pertenecido a la familia desde el principio.
Quizás este Coffee Shop no es lo que uno se espera pero el entrar y estar rodeado de plantas, con vistas al canal y ver como los lugareños van a desayunar con las simpáticas dueñas es todo un ritual para mi cada vez que piso Amsterdam.
Yo me enteré de su existencia en el primer viaje gracias a un chico que estaba durmiendo en el mismo hostel. El lo llamaba el Coffee de las abuelillas pero en ese primer viaje no tuve suerte de visitarlo ya que las dos veces que lo intenté estaba cerrado. Su horario es de 11 de la mañana a 7 de la tarde y de Martes a Sábado. Quizás es mi preferido por lo auténtico que es.


El segundo en mi lista es el Hill Street Blues, llamado así por su cercanía a una comisaría de policía. Este está ubicado en el barrio llamado Centrum más exactamente en el 52 de Warmoesstraat.
Lo que sorprende de este Coffee Shop nada más entrar es que es bastante más grande de lo que uno se espera viéndolo desde fuera, pero eso sólo es lo primero. La decoración es muy normalita pero está toda llena de firmas que, imagino, habrá ido haciendo la gente que ha pasado por allí. No hay ni un mueble, trozo de pared o de techo que se libre de graffitis. Otra de las cosas que me atrajo de este local es que tiene vistas al canal y si coges un sitio cercano a la ventana, el fumarse un porro aquí puede ser de lo más relajante.
Aparte de todo esto, la música está bastante bien mezclando varios estilos y puedes jugar al billar, al futbolín o a alguno de los juegos de mesa que ofrece. Imprescindible el visitarlo, no os defraudará.


Y para no alargarme mucho más en esta entrada, voy a poner el último dejando así la posibilidad de algún día escribir el post Coffee Shops II.
El elegido para ocupar este tercer puesto es todo un clásico, el Dampkring. Está situado también en el barrio Centrum, en la calle Handboogstraat número 29 y es famoso por su aparición en la película Ocean's twelve de la cual se puede ver alguna foto dentro del Coffee Shop con los protagonistas saliendo por la puerta. Por este motivo siempre encontrarás turistas en su interior y a gente echándose fotos en la parte de fuera.
La decoración de este Coffee Shop es totalmente distinta a los otros dos que he explicado antes. En este predomina la madera y los tonos naranjas. Tiene esculturas de budas, pilares con forma de árboles y paredes pintadas con círculos como en los años 60. Espero que la memoria no me falle en esto de la descripción y lo esté confundiendo con otro.
Si tenéis suerte y cogéis una mesa, a nosotros nos tocó primero barra pero después la conseguimos, puede ser un sitio donde pasar un rato muy agradable.


Os habréis dado cuenta que no hablo en ningún momento de calidad y precios tanto de la marihuana como del hachís y esto es porque me junté con varias clases que me habían costado precios distintos y que después de varios Coffe Shops era imposible asociar. Aparte, eso ya no lo tengo reflejado en fotos que me puedan ayudar a recordar así que es una cosa que tendréis que descubrir por vosotros mismos. 
Enjoy the joints!!

jueves, 16 de junio de 2011

Barrio Rojo de Amsterdam

Todo el mundo, cuando le dices que vuelves de nuevo a Amsterdam, te dice con una mirada pícara acompañada de esa risilla a medias enseñando uno de los colmillos, ¿ya vas a fumar porros y de putas eh? Bueno a mi lo de las putas no, pero tengo amigos a los que les ha pasado y es que Amsterdam es conocido por la libertad que hay a la hora de encontrar y consumir estos productos que son ilegales en prácticamente la totalidad de los países.
Pues bien, como el Barrio Rojo es uno de los lugares más visitados de la capital holandesa, creo que va siendo hora de hacer una pequeña entrada para los que si van buscando disfrutar de este tipo de turismo o para los que simplemente sienten la curiosidad de ver con sus propios ojos eso que tantas veces les han contado o han leído y que ahora pueden disfrutar ellos mismos.


Los límites del Barrio Rojo o "De Wallen" como lo llaman en Holanda, no es que los tenga yo muy claros pero os puedo dar un perímetro que os puede guiar bastante para encontrarlo en un mapa. Por el Norte lo más fácil es deciros que según salís por la puerta de la estación central de tren, os encontraréis un espacio abierto bastante amplio y que una vez que lo hayáis cruzado veréis a mano izquierda un edificio decorado con letras y toldos verdes que marca el punto de partida por el Noroeste para empezar a internarnos en el barrio. Empezaremos a ver callejuelas llenas de Coffeshops y tiendas dedicadas al mundo del sexo. Una de las calles principales que nos encontramos es el inicio de Warmoesstraat, calle que limita a mi parecer el barrio por la parte Oeste.
La calle que lo delimita por el Este es Oudezijds Achterburgwal y por el Sur para cerrar el perímetro yo pondría Damstraat que termina en la plaza de Dam.
No se si habrá quedado muy clara mi explicación pero con localizar las calles que he ido poniendo en un mapa os quedará claro.

El Barrio Rojo no es un barrio que se haya creado en nuestra época para satisfacer las necesidades de nuestros días y es que su origen, no tan antiguo como la profesión que se desarrolla en él, data del siglo XIII cuando los marineros que llegaban a Amsterdam con ganas de satisfacer sus necesidades buscaban chicas con las que conseguirlo. La prostitución en esta zona de Amsterdam se fue desarrollando a lo largo de los siglos pasando por alguna época en la que quedó terminantemente prohibido practicarla pero en las que se conseguía el efecto contrario. En el siglo XVII es cuando aparecen los famosos escaparates en los cuales las prostitutas se exhiben a su público y es que éstas, antiguamente, se ofrecían en puertas y ventanas.
La legalidad definitiva para ejercer la prostitución en Holanda se consigue en 1911 y es por lo que hoy en día las mujeres que la ejercen tienen la obligación de tener seguro, pagar impuestos, declarar a hacienda, etc. como cualquier otro trabajador holandés que se precie.
El origen del nombre del barrio, según he leído en otros sitios, proviene de la costumbre que tenían los trabajadores de dejar su farolillo en la puerta del burdel para estar localizado si es que los necesitaban para continuar con su actividad. Es coincidencia también que el rojo sea el color que representa la lujuria y el sexo echo por el cual los clientes ya lo tienen asociado con la actividad de la prostitución que allí se desarrolla.

Pero el Barrio Rojo tiene dos caras muy distintas, la diurna y la nocturna. Lo primero a tener en cuenta cuando uno llega a este barrio es que es el más antiguo de la capital holandesa por lo que es curioso el pasear por él a plena luz del día y admirar las casas que lo forman que nos transportan a épocas pasadas y las cuales reflejan sus fachadas en los canales repletos de puentes que hacen que haya un ir y venir constante de personas y bicicletas.
Al ser el barrio más antiguo, también posee la iglesia gótica más antigua conocida como Oude Kerk y un sinfín de museos de todos los estilos que van desde el museo Amstelkring, del cual ya he hablado con anterioridad en este blog, a los museos del sexo o la marihuana.
Pero el carácter liberal del barrio durante el día también se puede apreciar en los negocios montados en sus calles donde los más abundantes son los coffeshops pero que no los únicos. También encontramos locales de streeptease, estudios de tatuajes, tiendas especializadas en condones, lencería erótica y como no restaurantes y bares.
Es interesante que veáis la diferencia que vais a encontraros entre las prostitutas que llevan a cabo su actividad a plena luz del día con las que la llevan por la noche y es que la prostitución no para en este barrio.
Ahora un consejo para que no tengáis ningún percance con nadie, no saquéis fotos directamente a las chicas que están tras los escaparates porque os puede aparecer alguien con mala leche dispuesto a quitaros la cámara. Podéis echar todas las fotos que queráis a los canales y que se vean las casas pero nunca directamente a ellas. Recordarlo.


Y ese era más bien el Barrio Rojo de día que difiere bastante al de la noche en el que todo se vuelve rojo gracias a las muchas luces de este color que iluminan las fachadas de los burdeles.
Las calles se llenan de hombres de muchas nacionalidades distintas que van paseando por las callejuelas mirando los escaparates en los que se encuentran las chicas las cuales de vez en cuando les lanzan un gesto un tanto lujurioso para que éstos se sientan atraídos y se decidan a pasar para lo que todos ya sabemos y no hace falta explicar.
Yo, como mujer, no es que me sienta cómoda en este barrio durante la noche y es que aunque ves algunas otras paseando junto a su pareja o amigos (turistas todos) no es lo que abunda.
Y por otro lado está el factor alcohol y drogas que como en todos los sitios en los que hay alguna actividad de ocio nocturna aparecen frecuentemente cambiando la forma de ser del que los consume y dando un aspecto a la zona de descontrol que para nada es lo que hay.

domingo, 30 de enero de 2011

Party in the Park

En mi última visita a Amsterdam las cosas fueron muy fáciles ya que tenía allí una amiga que me esperaba. Nada más llegar, me empezó a meter prisa porque esa misma tarde iba a haber una fiesta en Rembrandt Park y teníamos que pasar por su casa antes para dejar mi mochila y comer algo.
La fiesta que habían organizado en el parque era para todos los públicos y encima el día amaneció soleado y sin que hiciese una pizca de frío.
Bueno pues voy a contaros un poco en qué consistía esta fiesta.


Lo primero con lo que nos encontramos fue como una especie de mercadillo artesanal en el que lo mismo encontrabas bolsos que camisetas o cuadros. Todas las cosas eran como muy hippies y eran únicas o por lo menos yo no he vuelto a ver algunas de ellas.
También había una zona en la que la gente podía plasmar el arte que llevaba dentro en un lienzo el cual era colocado a continuación como en una torre de las de la electricidad. He de decir que esa torre acabó repleta de cuadros de todos los tipos aunque la mayoría de ellos eran abstractos (muchos habían sido pintados por niños y no se identificaba muy bien lo que habían querido pintar).
Otra de las actividades que se podían llevar a cabo en esta fiesta tan peculiar era la de disfrutar de unas atracciones para niños muy originales como por ejemplo unas sillas voladoras decoradas con paraguas o porterías hinchables en las que hacer unas buenas paradas tirándote sin hacerte daño.
También me encontré por el parque con dos chicas que habían montado como un escenario en el césped y que se movían al ritmo de una música un pelín peculiar, se tiraron horas sin parar de moverse y la gente se sentaba a verlas en unas alfombras que habían puesto ellas. No se muy bien explicar lo que hacían porque era raro de verdad.



Pero el punto fuerte de la fiesta, como no podía ser de otra forma, era la música. Había actuaciones de todo tipo, desde unas mujeres ya entradas en años que bailaban funky (por cierto, tenían una coreografía bastante ensayada y en la que lo daban todo) hasta unos niños que formaban una especie de coro acompañados por unas guitarras.
Habían montado un escenario en el que las actuaciones se iban sucediendo una detrás de otra. La cosa empezó suave con una actuación de una pareja cantando varias canciones bastante melódicas pero después la cosa se fue animando con gente bailando streetdance y cantando funky hasta terminar siendo una locura con todo el mundo moviéndose al ritmo de salsa. Cosa que me sorprendió bastante ya que yo no imaginaba que tantos holandeses supieran bailar este baile tan bien.
Como no puede ser de otra forma en un evento de estos, no faltaban los puestos con comida y bebida. Además habían montado un merendero con sus mesas y demás.


Y lo mejor de todo es que esta clase de fiestas son típicas en muchos países europeos, que en cuanto sale el primer rayo de sol, empiezan a organizar eventos en los parques. Así que mi consejo es que si vais a ir a alguna ciudad grande con parques enormes, mirar a ver si hay algo montado porque puede ser una buena forma de integrarte entre la gente que vive en ellas.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Papeleras de Amsterdam

Se me había olvidado ya el tema del mobiliario urbano de ciudades y hacía mucho tiempo que no escribía nada sobre él.
Hoy os voy a mostrar unos cuantos modelos de papeleras ubicadas en la ciudad de Amsterdam las cuales como podreis observar a continuación tienen un tamaño bastante grande. Los amsterdameses son personas super cívicas que intentan que su ciudad luzca impoluta para que todo se vea limpio y que la sensación de orden sea absoluta. Por este motivo las papeleras son un elemento fundamental en el conjunto del mobiliario urbano de la ciudad y de ahí también la justificación de su tamaño ya que son muy utilizadas y sino se desbordaría la basura.
Se puede adivinar perfectamente de dónde son las papeleras porque todas ellas llevan las 3 cruces del escudo de Amsterdam en alguna parte de su estructura excepto la última que os voy a mostrar que es una papelera enorme que nos encontramos por la noche en medio de un parquecito, y cuando digo enorme me refiero a una papelera que medía unos 4 metros de alto. Lo sorprendente es que estaba llena asique aunque pueda parecer decorativa, también cumplía su función.




martes, 27 de julio de 2010

Arenque crudo

El consumo de arenque crudo es una de las tradiciones gastronómicas más difundidas por todo el territorio holandés haciendo de él todo un icono del país. Holanda, como todos sabemos, tiene una historia muy ligada al mar y de éste intentan sacar todo el partido posible.
El arenque posiblemente sea el pescado más consumido como tentempié por los holandeses, pero ellos no lo cocinan, para qué, se lo comen crudo.
Yo hasta mi tercera visita a este país no me atreví a probarlo, pero de ésta no podía pasar. En la capital podemos encontrar muchos puestos por las calles en los que te los venden siendo éstos de total confianza para los consumidores. Al parecer hasta la Reina Beatriz es ferviente admiradora de este manjar y acude a estos puestos de vez en cuando a comprarlos, aunque seguramente que en su plato de palacio no falten ya que es a la primera a la que abastecen cuando empieza la temporada de este pescadito a principios de junio.

El arenque lo puedes comprar de varias formas y durante todo el año ya que se congela para poder disfrutarlo en cualquier época. Lo más normal es optar por cogerte el Haring que es el pescado entero con un poco de cebolla picadita y cruda para acompañar. Esta modalidad tiene todo un ritual para su degustación. La persona que se lo vaya a comer tendrá que mirar hacia arriba, abrir la boca y, cogiendo el arenque por la cola, introducirlo en ella, pero cuidado, no hace falta que te atragantes con él, puedes comerlo a mordiscos.

Holandesas comiéndose un arenque

De esta forma yo no podía, me daba demasiado repelús, por lo que opté por comerme un Broodje Haring. Éste es más cómodo de comer para nosotros que estamos acostumbrados a los bocadillos ya que se basa en un bocata de pan de centeno en el que va introducido el arenque, la cebolla picada y, como variación del Haring, un pepinillo.

Broodje Haring

En el puesto del mercado de Albert Cuypmarkt, que es donde yo lo compré, tenían tambien unos botes que también podías comprar. A estas modalidades se las conoce con el nombre de Zure que debe significar algo así como en conserva y tenemos de dos tipos.
El Zure Haring que es el arenque conservado con vinagre natural, cebolla, sal, pimienta, junípero y otras especias y el Zure Bom que es un pepinillo grande en vinagre que encierra un arenque en su interior.

Tengo que decir que me gustó, yo pensaba que el sabor del arenque crudo iba a saber demasiado a pescado y no, es un pescado muy suave y con la cebolla y el pepinillo está bastante rico. Si algún día vuelvo por tierras holandesas, me lo volveré a comer.

miércoles, 23 de junio de 2010

Bloemenmarkt

Por el título lo mismo no sabeis de que quiero hablar en esta entrada, pero si os digo que me dispongo a contaros alguna cosilla sobre el mercado de las flores de Amsterdam, entonces seguro que a muchos ya le suene bastante más.
Este mercado se encuentra situado en el canal Singel, entre Muntplein, la torre Munttoren y Koningsplein. Cuando digo que se encuentra en el canal, es algo literal ya que los puestos están montados sobre unas losas de hormigón que están situadas dentro del canal para así poder dejar la zona sin canal para el tránsito de los visitantes de este mercado.
Tiene unos horarios bastante amplios por lo que no te puedes ir de Amsterdam sin hacerle una visita. Abre todos los días, de lunes a sábado de 9.00 a 17.00 horas y los domingos de 11.00 a 17.30 horas.
Para llegar a él lo normal es ir en bicicleta o caminando ya que se encuentra en el centro de la ciudad, pero si lo has dejado para el último día y ya no tienes muchas ganas de caminar porque los pies te duelen demasiado, puedes coger los tranvías 1, 2 y 5 hasta la parada Koningsplein o bien los tranvías 4, 9,14,16, 24 y 25 hasta la parada de Muntplein.

Entrada por Koningsplein

Bueno una vez explicada la situación, los horarios e indicaros cómo poder llegar hasta él, os voy a contar un poquito sobre este mercado.
Se dice que ya era un mercado dedicado a las flores en el siglo XVIII y que desde esa época no ha variado su situación aunque si la forma en la que se suministran a diario los puestos. Antiguamente, todos los días llegaban barcos para abastecer de plantas y flores frescas a este mercado. Hoy en día las furgonetas han sustituido esta manera tan peculiar de Holanda de hacer los repartos.
Holanda es un país con una fuerte tradición y atracción hacia las flores ya que es muy típico el comprarlas para decoración, regalos, o simplemente para plantarlas en tu jardín. Hoy en día este mercado es el más importante de todo el país por la cantidad de ventas, pero también esto es normal por dónde se encuentra y por todos los turistas que deciden llevarse flores como recuerdo aunque éstos no son los únicos clientes que tienen los vendedores de aquí ya que hay muchos habitantes de Amsterdam que compran en este mercado.

Los precios al parecer son algo caros, pero yo, como turista e inexperta en plantas, no os puedo decir como de caros. Lo que si he visto en alguna de mis visitas han sido ofertas que no parecian malas y a las que la gente se aproximaba a echarle un ojo.
El producto estrella es el tulipán, símbolo por excelencia y una de las imágenes más típicas del país. Este producto te lo puedes encontrar en muchas de sus variedades y sobre todo de muchos colores. A mi me impresinó mucho la gama tan amplia de colores que pueden llegar a conseguir, imagino, que a base de mucho laboratorio. La última vez que he estado, como se aproximaba el mundial de fútbol y Holanda es bastante futbolera, habían sacado a la venta unas bolsitas con unos cuantos bulbos de los colores de la selección que quisieras. No estaban todas pero sí las favoritas antes del inicio del mundial. Os dejo una fotillo con la bolsita de los bulbos españoles.


Pero en este mercado no todo son tulipanes, aquí podemos encontrar gran variedad de plantas y flores que dan un toque muy colorido y desprenden un aroma encantador para hacer el paseo más agradable al visitante. A mi hay un puesto que me llama muchísimo la atención y que, prodría decir, es mi preferido. Es uno dedicado casi exclusivamente a los cactus y en él te puedes encontrar cactus de todos los tamaños y formas. Yo, como ya dije antes, no soy muy entendida en plantas, pero creo que si vas buscando algún tipo de cactus en particular, aqui lo puedes encontrar. Este puesto es para meterte hasta el fondo ya que en la parte de dentro es donde tienen los más grandes y llamativos.

Puesto de los cactus

Una curiosidad sobre lo importante que pueden llegar a ser las flores para los holandeses es el comercio que generan. Holanda es la mayor exportadora de flores en Europa y lo curioso es que no todas son cultivadas aquí, es posible que vayas super convencido a comprarte un ramo de algún tipo de flor que te guste pensando que ha sido cultivada en este país y lo que te lleves a casa sea un ramo con flores cultivadas en España pero que tienen que ser exportadas a Holanda para darles salida.

Las semillas es lo que los turistas se suelen llevar para casa de recuerdo. Hay que tener en cuenta que no en todos los países está permitido meter este tipo de productos y por tanto es conveniente que os informeis sobre esto antes de comprar nada, no vaya a ser que os las quiten en el aeropuerto. Uno de los tipos de semillas que los turistas buscan mucho son las de Marihuana, pero teneis que saber que en muchos países estan prohibidas.
Es aconsejable que si estais pensando en llevaros flores o plantas de recuerdo, os paseis el último día de vuestra estancia en esta ciudad para que no se pongan feas antes de llegar a casa. De todas formas por la gran afluencia de turistas a este mercado, los puestos tienen todo tipo de suvenirs, desde llaveros a imanes para la nevera, etc. que muchas veces son más prácticos y encima no se marchitan.

Una última cosa sobre este mercado que a mi me llamó la atención es ver como llegaba la gente en su bici y antes de entrar en la calle del mercado se bajaban de ella para no atropellar a ningún turista despistado que se queda anonadado delante de cualquier puesto y, cuando menos se lo espera el ciclista, se mueve sin mirar para los lados pensando que por esta calle no va a pasar ningún vehículo que te pueda llevar por delante haciendo caer a la persona que va en la bici.

Puestos del mercado

miércoles, 9 de junio de 2010

Amsterdam - Brujas - Gante - Amsterdam

Hoy os escribo desde Amsterdam y es que en este viaje he estado conociendo las ciudades belgas de Brujas y Gante y tengo ganas de aclararos un poco la forma de ir a ellas. Es muy típico que un turista al que le van a sobrar días en Amsterdam, haga rutas por ciudades cercanas, y éstas son de las que están en el top 10 de las escapadas por su singularidad y encanto.
Yo en esta entrada os voy a dar un poco de información sobre los medios de transporte que puedes coger para que te salga lo más rentable posible, las estaciones de las que salen y llegan los autobuses y trenes y los trasbordos que vas a tener que hacer. A mi, al ser menor de 26 años, me han ido haciendo pequeños descuentos. No sé muy bien el precio de los billetes sin descuento pero todo es preguntarlo cuando llegues al sitio.

El viaje entre Amsterdam y Brujas lo hicimos con Eurolines, una empresa de autobuses que te puedes encontrar por prácticamente todos los países de Europa. Al ser menores de 26 años nos salió el billete por 20 € sólo ida. El bus salía de la estación de Amstel, situada en el sureste de la ciudad. Tiene correspondencia con las líneas de metro 51, 53 y 54 y la parada en la que bajaros sería Amstel. Este viaje dura como unas 4 horas y el bus es el que hace la ruta Amsterdam - Londres. Si el billete lo contratais por internet, una vez que llegueis a la estación teneis que hacer como si fuese el check-in de un aeropuerto para que os asignen autobús y os den como la tarjeta de embarque que le teneis que dar al conductor.
Una vez llegueis a Brujas, os encontrareis con que el bus os deja en la estación de tren, ésta no está muy lejos del centro de la ciudad, pero si vais muy cargados o simplemente que no os gusta mucho caminar, os podeis coger autobuses que os dejan en el centro de Brujas en 5 minutos (o menos).

Para la segunda parte del viaje, el transporte elegido fue el tren que comunicaba las ciudades de Brujas y Gante. Éste nos salió por menos de 6 € el viaje y duraba como media hora o algo menos quizás. El tren había que cogerlo en la misma estación que nos había dejado el autobús que nos trajo desde Amsterdam. La frecuencia de trenes entre estas dos ciudades es bastante buena por lo que hay muchos turistas que las visitan las dos el mismo día.
Éste tren llega a la estación de Sint Pieters en el sur de la parte turística de Gante, muy cerca de un parque bastante grande en el que podemos encontrar los primeros museos de la ciudad. Para llegar al centro hay tranvías que te acercan desde la estación. Si por el contrario este camino lo quereis hacer andando, hasta la zona centro se tarda unos 25 minutos aproximadamente, depende mucho el ritmo al que se haga.

Y para teminar la ruta y volver a nuestro punto de origen, cogeremos otro tren que comunica las ciudades de Gante y Amberes (la cual puedes visitar también). Y de ésta coger otro tren hasta Amsterdam o directamente al aeropuerto de Schiphol si es que tu viaje acaba aquí.
El billete se puede comprar del tirón a Amsterdam. A nosotras nos salió por 25,90 € pero nos preguntaron de nuevo lo de que si éramos menores de 26 años.
La estación de Amberes es increible y muy grande, pero no vas a tener ningún problema a la hora de encontrar tu tren porque está todo muy bien señalizado y encima te vas a encontrar las pantallas con el destino de los trenes y el andén en el que los tienes que coger por todos los lados.
A Amsterdam, con este tren, llegas a la Estación Central, la cual ya conocerás si has hecho esta ruta tal como te la he explicdo porque eso quiere decir que ya antes estubisteis en Amsterdam unos días.
Si este no es el caso, y es la primera vez que estais en esta ciudad, deciros que esta estación es la principal de Amsterdam y que tiene correspondencia con casi toda la ciudad mediante autobuses y tanvías.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Excursión por Waterland

Lo normal es que la gente cuando va a organizar un viaje a Holanda, visite Amsterdam, y, si acaso le sobran días, intente conocer alguna de las ciudades principales tipo Utrecht y Rotterdam.
Yo la primera vez que fui a este país es lo que hice, visité Utrecht. La experiencia no fue del todo buena porque salía un pelín caro y para ver lo que ví, me había quedado en Amsterdam. No digo que la ciudad sea fea, ni mucho menos, pero después de ver Amsterdam, Utrecht no impresiona.
Para mi segundo viaje a este país, volví a ir a Amsterdam, pero esta vez la excursión quisimos que fuera algo más rural. En el norte de Amsterdam, hay unos cuantos pueblecillos que pertenecen a la provincia de Holanda Septentrional y que representan a la Holanda más tradicional. Las casas están hechas mayoritariamente de madera, cosa que sorprende al viajero que está acostumbrado a las ciudades llenas de ladrillo y hormigón. La mayoría de la población es católica y muchos de ellos siguen vistiendo trajes tradicionales y viviendo de la pesca, la agricultura y la ganadería como antiguamente.

Nuestro viaje empezó en un supermercado de Amsterdam. Compramos comida y bebida para poder hacer una parada en medio de la excursión y montar un picnic en algún parque. De allí nos fuimos hacia la estación central, y en las oficinas de turismo de enfrente, preguntamos por el billete que teníamos que comprar para ir a estos pueblos y cómo funcionaba. El billete en cuestión se llama "Waterlandticket" (creo recordar) y en Mayo de 2009, costaba 7 €. Con éste, tenías la posibilidad de subirte y bajarte todas las veces que quisieras durante un día en los autobuses que recorren la zona de Waterland. Los autobuses salen en Amsterdam desde unas paradas de autobús que hay, según miras a la estación central de frente, a mano derecha.

El bus que cogimos creo que era el 110 y éste nos llevó directos a Edam, nuestra primera parada. Éste es un pueblo muy conocido por sus quesos, los cuales puedes adquirir en tiendas que te vas encontrando por la calle. Eso sí, mi consejo es que no los compres ahí porque en Amsterdam los puedes encontrar más baratos. Este pueblo tiene unos canales por el centro de la ciudad muy bonitos y que hacen que un paseo por sus calles sea muy agradable. Cuando llevábamos andando un rato, nos encontramos con un jardín pequeñito en el cual decidimos parar a comer y a tomar el sol un ratillo ya que el día no podía haber salido mejor.

Canal de Edam

Plaza de Edam con su terracita

De aquí nos fuimos a Volendam, nuestra última parada con el 110. Este es el pueblo más turístico de todos y por ello, en el que más gente te encontrabas por la calle. En la zona del puerto podrás encontrar muchas tiendas de souvenirs y restaurantes en los que poder comer pescado. Éste es el pueblo más tradicional de todos respecto a las costumbres, al catolicismo arraigado en sus gentes y a lo de vestir trajes tradicionales se refiere.
Cuando llegamos aqui, como en los pueblos anteriores, no teníamos ni idea de qué era lo que teníamos que ver. En cuanto nos encontramos una terracita, nos sentamos, y así nos llegamos a enterar de algo gracias al camarero. Pero claro, el camarero andaba un poco ocupado y no nos explicó como podíamos llegar al puerto. A esto que salió un borracho del bar y al vernos allí sentados se puso a hablar con nosotros y nos indicó el camino. Nos mandó por un atajo que se conocía él, pero que a nosotros nos parecía muy raro que nos tuviesemos que meter por ahí ya que era un callejón entre casas, por el cual llegábamos a unas escalerillas y de allí supuestamente llegábamos al puerto. Imaginaros nuestras caras cuando después de subirlas vimos el puerto de Volendam. El borracho nos había indicado bien y encima no habíamos tardado practicamente nada.

Calle de Volendam

Puerto de Volendam

Para ir al penúltimo pueblo de nuestra excursión, Marken, teníamos dos opciones. La primera era coger un ferry desde Volendam para ir hasta la isla, y la segunda, retroceder con el autobús hasta Monnickendam y hacer un transbordo para coger el autobús 111 que te lleva hasta la isla. Ya sé lo que pensareis, no me he vuelto loca, ya se que los autobuses no flotan, ni navegan, ni nada por el estilo. La isla está unida a tierra firme por una carretera. Con esta segunda opción se tarda bastante más, asique nosotros decidimos el ferry y así ver el puerto de Volendam desde el mar y llegar a Marken también por mar, haciendo honor a su tradición pesquera.
Esta isla tiene unas casitas de madera super bonitas, todas ellas pintadas de un verde oscuro que resalta con el blanco que tienen las ventanas, puertas, cornisas, etc.
Cuando llegamos a la isla ya eran como las 4 de la tarde. Queríamos alquilar unas bicis e ir hasta la otra punta de la isla a ver un faro que hay, pero ya era demasiado tarde, y la gente que se pone a alquilar las bicis ya se había ido. Al final lo único que hicimos aqui fue darnos un paseo por sus calles y tomarnos otra cervecita más en una terraza.

Puerto de Marken

Casitas que te encuentras en Marken al bajar del ferry

El bus que cogimos para ir al último pueblo de nuestra excursión creo que era el 111 y éste nos llevó directos a Monnickendam. Éste es un pueblo pesquero situado al norte de Amsterdam. Aqui no pasamos mucho tiempo y tampoco sé si vimos lo más importante. Estuvimos andando un rato por sus calles sin saber dónde nos llevaban, nos bebimos una cerveza en una de sus terrazas, hicimos un poco el tonto en torno al cañón de la muralla y nos fuimos para Amsterdam porque ya estaba empezando a anochecer y tampoco sabíamos muy bien hasta qué hora había buses.

Zona portuaria de Monnickendam

Calle de Monnickendam

Volvimos a Amsterdam en el autobús 110 después de haber pasado un día de pueblo en pueblo, y de terraza en terraza.
Esta excursión no la teníamos planeada para nada y, al final, yo creo que salió mejor de lo que pensábamos todos. Viendo después fotos por internet de los sitios típicos de cada pueblo, casi los habíamos visto todos.

viernes, 5 de marzo de 2010

La Iglesia Secreta “Nuestro Señor en el Desván”

La Iglesia Secreta “Nuestro Señor en el Desván” o también conocida como Museum Amstelkring es una iglesia católica clandestina situada en la buhardilla de una casa del siglo XVII. Se encuentra en pleno Barrio Rojo de Amsterdam, en la calle Oudezijds Voorburgwal 40.
La Iglesia se encuentra en la casa de un comerciante que decidió dedicar parte de su casa a la construcción de una capilla. El motivo que le llevó a hacerlo fue que en la Reforma holandesa la religión católica fue prohibida. En esta iglesia se estuvieron realizando misas durante aproximadamente 200 años.
La Iglesia dispone hasta de confesionario y tiene tres alturas. También podemos encontrar un par de esculturas de marmol y un órgano bastante grande que yo no me puedo imaginar como los metieron allí por esas escaleras tan estrechas. Esto último va de coña ya que si sé como se las apañan para meter las cosas. En casi todas las casas de Amsterdam hay un gancho en la parte superior con el cual se ayudan para meter las cosas por las ventanas, para ello le enganchan una buena soga y una polea para subirlo todo hasta la planta deseada e introducirlo por las ventanas.
Pero este museo no solamente es para ver la iglesia, sino para ver toda la casa del comerciante. La casa está decorada como lo debía estar en esa época y es un verdadero laberinto con escaleras que van hacia todos los lados, a mi me costaba orientarme y saber en qué parte de la casa me encontraba.
El comerciante tenia que tener bastante dinero ya que tenia la casa decorada con objetos que debían ser de lujo, entre ellos muchos cuadros, mesas de marmol, etc. La casa tenía hasta una habitación para el cura (curioso).

Iglesia en la buhardilla de la casa

Imagen de una reproducción de la casa
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