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viernes, 20 de enero de 2012

Termas de Caracalla

En mi última mañana en Roma decidí visitar el cementerio Campo Cestio. Pensé que no me iba a dar tiempo a ver nada más ese día por el cansancio acumulado gracias a las diez horas diarias que caminé las jornadas anteriores por esta ciudad sin fin, así que cuando salí del hostel, iba con la idea de dejarme las Termas de Caracalla para una futura visita. Lo que no había calculado bien era que éstas iban a estar tan cerca del cementerio y que me iba a sobrar tiempo como para hacerles una visita rápida.
Había oído hablar de ellas, a veces bien y otras veces no tanto, pero no había visto nunca ninguna imagen de como eran y en qué estado me las podría encontrar. Después de una dura ascensión por la Viale Giotto (no es que fuera muy pronunciada ni larga pero mis pies ya no podían más) el llegar allí y ver los restos de un impresionante y grandioso edificio de ladrillo me dejó un poco paralizada. No esperaba para nada encontrarme con semejantes restos y es que, aunque la mayoría de las paredes se han caído y no hay ninguna zona que conserve el techo, para mi fue sobrecogedor el poder contemplar estas ruinas. Os dejo una imagen sacada de google para que os hagáis una idea general de la clase de termas que se construían estos romanos.


Como seguramente habréis deducido u oído contar a alguien alguna vez, los romanos eran muy dados a la vida en sociedad. Alguno de los lugares de recreo que utilizaban para ello han perdurado en el tiempo y hoy los podemos visitar. El complejo más conocido y que más visitas recibe cada año puede que sea el Coliseo de Roma pero no solamente en Roma perduran ruinas de esta época. Esta civilización conquistó países a ambos lados del Mediterráneo dejando parte de su cultura en cada uno de éstos. Pero no me quiero liar más hablando de la historia general del Imperio Romano.
Una de las principales aficiones de los romanos era el cuidado del cuerpo y la mente, para ello, la higiene era uno de los puntos más importantes. De esta forma y por esta actitud tan social que los caracterizaba, diseñaron baños públicos en los que poder relacionarse con sus vecinos. Las ganas de poder llevar a cabo actividades en común, les llevó a construir termas allá donde iban pero ninguna comparable a las de la capital. En Roma, que se sepa, construyeron varias antes de las Termas de Caracalla, más pequeñas y con menos lujos.
El emperador Marco Aurelio Antonino Bassiano, conocido como Caracalla, inauguró en el año 216 d.C. las que pueden presumir de ser las más lujosas jamás construidas nunca aunque no las más grandes. Con sus revestimientos en mármol, sus mosaicos en los suelos y las valiosas esculturas que debía de haber distribuidas por las distintas salas (hoy en día se conserva alguna aunque no en el recinto de las termas), los romanos debían sentir todo el poder que ostentaba el Imperio en esa época.
Estas termas también son consideradas una joya de la arquitectura y la ingeniería gracias a los sistemas utilizados para el abastecimiento de agua, la calefacción (no solamente del agua sino de todo el edificio mediante grandes hornos) y el posterior desagüe.
La lástima de esta historia es que en el 517 d.C. gracias a la destrucción por parte de los bárbaros que querían conquistar la ciudad del acueducto que abastecía las termas, éstas tuvieron que ser abandonadas de forma obligatoria.



El edificio estaba diseñado simétrico desde el eje central duplicando así muchas de las salas para poder atraer a más gente. Toda persona que entraba en las termas, realizaba un recorrido establecido ya. Voy a intentar explicarlo rápido y sencillo sin utilizar los nombres romanos de las salas para no liaros y que lo podáis recordar fácilmente si estáis pensando visitarlas.
Todas las personas, una vez atravesado el vestíbulo, se cambiaban en el vestuario. De aquí pasaban a un enorme patio en el que realizaban ejercicio hasta que se encontraban lo suficientemente cansados como para empezar a relajarse. Podían darse unos masajes o bien pasar a lo que sería una especie de sauna amplificada para seguir sudando un poco más. El siguiente paso era la sala de los baños de agua caliente en el que se frotaban para eliminar las impurezas de la piel (con la ayuda del esclavo o del personal que trabajaba en las termas) y a continuación se tomaban un baño templado y otro frío en otras dos salas distintas. El recorrido terminaba en una piscina al aire libre en la que podían nadar cuanto quisieran.
Pero aquí no terminaba el día en las termas ya que una vez finalizado el recorrido podían o bien ir a las bibliotecas, o a las tabernas, o a conversar en alguno de los salones o simplemente darse unos paseos por el enorme jardín situado en la parte interior del recinto termal.


Para llegar a las Termas de Caracalla lo más fácil y rápido es coger el metro, línea B, parada Circo Massimo y en unos 5 minutos te plantas en las taquillas en las que venden los billetes de acceso. La situación exacta del complejo es entre la Viale Aventino y la Viale delle Terme di Caracalla.
Y como casi nada es gratis, pues esto no iba a ser una excepción. La entrada normal cuesta 6 €, hay una reducida para estudiantes, profesores y jóvenes entre 18 y 24 años que sale por 3 €, y los menores de 18 años y mayores de 65 no pagan.
Los horarios son bastante amplios, los lunes sólo abre de 9 a 2 del mediodía y de martes a domingo las puedes encontrar abiertas desde las 9 de la mañana hasta una hora antes de la puesta del sol aproximadamente.
Estos datos los he sacado de internet ya que hace un año y pico que las visité y no me acuerdo exactamente de precios y horarios. Espero que no hayan cambiado mucho.

lunes, 22 de agosto de 2011

Licor de Mirto

No hay mejor época para hablar de un Licor como el que a continuación os voy a presentar que el verano, y es que, ¿quien en esta estación tan de relax no se ha sumado a alguna de las frecuentes comidas con familiares o amigos en las que el quedarse hablando después del postre o jugando un bingo o una partida de cartas es una de las cosas que más calidad de vida nos puede proporcionar en ese momento específico?
Pues al igual que nosotros en España tenemos nuestros famosos Pacharanes y licores de hierbas, los italianos tienen Limoncellos y el licor de Mirto que es del que hoy voy a hablar.

El Mirto, como comúnmente llaman los sardos a esta bebida alcohólica, es un licor que proviene de la isla mediterránea de Cerdeña. Su elaboración es más bien sencilla y, seguramente, sea muy típico el producirlo de forma tradicional en las casas. Ésta se basa principalmente en la maceración en alcohol de los frutos del mirto. Para los que de plantas no entienden mucho (como yo), deciros que el mirto es un arbusto que se da principalmente en la zona mediterránea de Europa y norte de África y que es famoso por el aroma que desprenden tanto sus hojas como sus bayas y sus flores.
Según he leído por algún lado, otra curiosidad correspondiente a este tipo de arbusto es que con sus hojas se hacían las coronas que más tarde honraban a los campeones olímpicos (yo pensando toda mi vida que eran de laurel).

Al principio de la entrada hablaba de la similitud que tiene este licor con algunos de los españoles que se sirven después de una comida abundante y es que, como ellos, es digestivo y se tiene que servir bien frío para  poder disfrutarlo en condiciones.
La familia de Cerdeña con la que pasé unos días de aquellas vacaciones de verano siempre tenían una botella en la nevera para poder echar el chupito correspondiente después de cada comida. Ese fue el motivo que me llevó a comprar una botella para llevarme para España.
Pero ahora os aconsejaré una cosa, el licor de Mirto lo encontraréis tanto en los supermercados normales y corrientes como en las tiendas que están exclusivamente para sacar dinero a los turistas que han decidido disfrutar del sol de esta isla mediterránea. Mi consejo es que lo compréis en los supermercados en los cuales os saldrá más barato y encima podréis preguntar que marca es la más común entre los vecinos de toda la vida de la zona en la que estéis.

Este fue el que compré yo, era barato y no estaba malo

sábado, 19 de febrero de 2011

Campo Cestio

Cuando empecé a planear mi visita relámpago de dos días y medio a Roma, no pensé que me pudiese dar tiempo a visitar un lugar del que ni siquiera había oído hablar y en el que los turistas fotografiando todo se pudiesen contar con los dedos de las manos. Y es que el cementerio Campo Cestio, o también conocido como cementerio acatólico, protestante, de los poetas o de los ingleses (será por nombres), es un lugar en el que poder evadirte del caos existente en las calles de Roma y del bullicio que encontramos en sus lugares emblemáticos abarrotados de turistas de todas las nacionalidades.
A nadie, a no ser que sea un amante de los cementerios, se le pasa por la cabeza el poder visitar esta necrópolis en una ciudad que ofrece tanta iglesia y tanto resto arqueológico, en definitiva, tanto arte. Pero yo, que no sabía que hacer ya en mi último día en Roma, y que no me apetecía seguir viendo iglesias, decidí preguntar a las personas que trabajaban en mi hostel sobre el cementerio más bonito que hubiese en la ciudad y aquí es dónde me mandaron después de mirarme con cara rara.


El cementerio Campo Cestio, está situado junto a la pirámide construida en honor a Caius Cestius en el siglo I a.C. Esta pirámide forma parte del muro que rodea a todo el cementerio y es que, los rechazados por la iglesia católica, tuvieron que buscarse las mañas de proteger su territorio por miedo a posibles ataques vandálicos a manos de los fanáticos católicos los cuales no veían con buenos ojos el dedicar un lugar para enterrar a gente que no simpatizara con el catolicismo tan radical de Roma. Hoy en día no creo que estos echos se llevasen a cabo y es que, aunque el cementerio lleva operativo desde el siglo XVIII, la gente ha cambiado mucho en este corto período de tiempo.
Hay un dato curioso sobre la ubicación de la necrópolis y es que fue ubicado justo fuera de las murallas que protegían la ciudad para que los allí enterrados no descansasen en suelo cristiano.
La parada de metro ubicada cerca de él es la llamada Pirámide la cual pertenece a la línea B.


De este cementerio llaman la atención muchas cosas. Una de ellas es que esté tan bien conservado y cuidado. Esto se debe principalmente a que es un cementerio privado el cual pertenece a una asociación que se encarga de todo el mantenimiento. Este cementerio admite donativos sin los cuales no podría presentarse así de radiante a sus visitantes.
Otro dato curioso es que en él podemos encontrar tumbas de distintas nacionalidades. Las más numerosas son las de personas inglesas y alemanas, pero no son las únicas, hay también tumbas de japoneses, americanos, rusos y hasta la de una española. Este cementerio se puede decir que seguramente es de los más internacionales que existan en el mundo.


Para terminar os diré que en este cementerio hay enterradas personalidades de la literatura, como los poetas británicos John Keats y Percy Shelley, de la pintura, como los pintores rusos Karl Briullov y Alexander Ivanov y hasta el único hijo de Goethe que por sí mismo no creo que fuese muy famoso por lo que hizo pero que nombrando a su padre alcanza un mayor protagonismo.
Ahora os voy a dejar una pequeña muestra de lo que vais a poder encontraros en este cementerio. Quizás estas fueron algunas de las sepulturas que más me gustaron a mi.



miércoles, 29 de diciembre de 2010

The Yellow

El mes pasado se me pasó el escribir sobre alguno de los hostels en los que me he ido alojando, algo que hasta la fecha no había faltado en el blog, asique de este mes no podía pasar.
El hostel que hoy os presento es el Yellow de Roma. Un hostel que no está mal aunque hay cosas que a mi no me llegaron a convencer. Después de mirar por internet muchos, fue la opción que elegí por comentarios de la gente, situación y precios. Os cuento algunas de las características pero voy a empezar por las cosas que no me gustaron de él para que terminéis leyendo las buenas y quizás os termine convenciendo para alojaros en él.

La primera carencia que yo noto allá donde me alojo es la cocina. Un hostel que no tiene cocina para mí es como si no lo fuese ya que pierde una de las características que más definen este tipo de alojamientos. Sustituyendo a la cocina tienen un bar que está bastante bien y que ofrece algunas cosas para comer y varios tipos de cervezas y cócteles aunque los precios son demasiado elevados. Creo que la pinta salía por unos 4 €, un precio demasiado elevado para el tipo de clientes que suelen ir a los hostels.
Si sigo con el tema comida, otra cosa que se echa de menos cuando te levantas y sales de la habitación, es que no se incluya el desayuno. Esto no tiene porqué estar incluido siempre pero es un poco ofensivo que te lo sirvan si lo pagas. Vuelvo a recordar que es un tipo de alojamiento para mochileros sin grandes recursos económicos.
Hay dos cosas buenas y a destacar de este hostel en este tema. Una es que te regalan una consumición cuando realizas el check-in y que te la puedes tomar cuando tu quieras. Y la segunda es que lo puedes hacer en una terracita situada en la calle.
De mi siguiente queja no estoy segura del todo pero es que no encontré nada que pudiese pasar por zona destinada a la lavandería y es otra cosa que muchos viajeros necesitan cuando buscan un alojamiento. Os recomiendo que preguntéis al hostel antes de elegirlo si este detalle os influye mucho.


Creo que basta de críticas ya que no todo es malo en este hostel. También ofrecen las típicas cosas que suelen ofrecer la mayoría. Lo primero el wifi gratuito para que os conectéis cuando queráis con vuestros portátiles aunque, si sois de los que no lleváis portátil, en el Yellow os ceden un iPad con la primera media hora del día gratuita y con una tarifa bastante aceptable después, pero claro yo no estuve demasiado tiempo, como una hora más o menos, y me cobraron 1 €.
Otra cosa buena es que la recepción abre las 24 horas del día por lo que el hacer el check-in o volver de fiesta a altas horas de la noche no es ningún problema.
Y para terminar, el punto fuerte del hostel es que se encuentra situado en una zona en la que hay muchos hoteles y hostels y por tanto muchos restaurantes pero también está muy cerca de la estación de tren y metro de Termini que también es a la que llegan los autobuses desde los dos aeropuertos de Roma. Cuando digo cerca, es muy cerca, a tan sólo unos 5 minutos andando.

Se me olvidaba hablar un poco sobre las habitaciones y precios de las mismas. El Yellow ofrece una gran variedad de tipos de habitaciones.
Para empezar encontramos las privadas con baño para 2, 3 y 4 personas. Estas van desde los 26 € a los 35 € por persona y noche.
Después tenemos las mixtas con baño de 4 y 6 personas con precios que oscilan entre los 24 € y 26 € por persona y noche.
Y para terminar las mixtas con baño compartido de las que encontramos de 4, 6, 7 y 12 camas. Los precios de estas habitaciones son los más asequibles para los bolsillos y van desde los 16 € a los 22 €.
Todas las habitaciones tienen taquillas privadas y ropa de cama. He de decir que la limpieza tanto de habitaciones como de baños era bastante buena.

martes, 16 de noviembre de 2010

Roma: ciudad del caos en Europa

Acabo de volver de Roma y una de las cosas que más me han llamado la atención ha sido el caos que se da en esta ciudad. Todavía no sé como he conseguido volver entera a casa después de pasarme unos días en la capital italiana.
Os preguntareis cómo es posible que lo que más me haya llamado la atención de una ciudad plagada de monumentos que cuentan la historia de una civilización tan importante en todo el Mediterráneo durante una época tan larga sea lo caótica que se presenta a sus visitantes. Pues bien, os comentaré el por qué.

Lo primero es porque, yo que soy peatón allá donde voy de vacaciones, pienso que es muy peligroso el transitar por las calles de Roma ya que los coches y motos que invaden las vías no tienen nada de consideración con los peatones, y el cruzar las calles supone un riesgo para la integridad física bastante notable. Los pasos de peatones pintados en las calzadas son de chiste ya que la función que tienen parece que los conductores no la conocen. Yo he llegado a estar parada delante de uno hasta 2 minutos sin que ningún coche se parase para permitir que yo pasase y, o te tiras jugándotela o te puedes tirar ahí parada todo el día. Esto es una cosa que observas en cuanto llegas a esta ciudad y ves cómo los italianos se lanzan a cruzar sin que los conductores hayan parado del todo sus vehículos haciendo así que se paren pero corriendo el riesgo de que alguno no lo haga.
Pero bueno lo de los pasos de peatones puede pasar porque conductores que no los respetan hay en todos los sitios, pero eso de estar cruzando con tu semáforo en verde y verte rodeada por coches y motos que han salido de otra calle y que les da igual que el semáforo le esté dando prioridad al peatón, eso ya si que no lo veo normal.

La otra cosa que me hace pensar que esta ciudad es un caos es la cantidad de turistas que se pueden juntar en las zonas donde hay monumentos importantes. Nunca había visto en ninguna de las ciudades europeas que he visitado anteriormente una cantidad de turistas tan grande.
A mi me habían aconsejado evitar para la visita a Roma los meses de verano entendiendo por éstos los meses de Julio y Agosto pudiendo añadir también en esta lista Junio y Septiembre por su cercanía a los meses fuertes, pero en ningún momento me habían dicho nada de que en Noviembre se llenase tanto la ciudad. Era increible las colas para entrar en sitios como el Coliseo o la Basílica de San Pedro pero también era una pasada lo abarrotadas que estaban todas las calles y plazas del centro de la ciudad independientemente de si había algún monumento importante cerca o no.
Como he tenido suerte respecto al clima (casi todo el día me lo he pasado en manga corta), los restaurantes con terraza, los bancos de parques, las fuentes que tenían escalones en la base, todo, absolutamente todo, estaba lleno de gente descansando, comiendose un helado o una buena porción de pizza.

Turistas intentando sacarse una foto y tirar las moneditas en la Fontana di Trevi

Aun así y después de presentaros esta ciudad como la más caótica de todas las que he visitado en Europa, creo que me ha encantado y que seguramente vuelva algún día para disfrutar de esa pasta, de un paseo por el Trastevere o de una visita a alguno de sus monumentos. Eso sí, intentaré seguir evitando los meses del verano porque si ahora había mucha gente, no me quiero imaginar lo que será en esos meses.

martes, 9 de noviembre de 2010

Piazza della Signoria

La Piazza della Signoria o Plaza de la Señoría es una plaza situada en el centro de Florencia en la que los turistas se mezclan con los florentinos que van de paso o que se reunen con amigos en alguno de los cafés haciendo que este lugar sea uno de los más concurridos de la ciudad.
Cuando el turista llega a ella no sabe por donde empezar a echar fotos ya que, mires por donde mires, todo está repleto de estatuas y edificios que pretenden reflejar la historia de la ciudad.
Esta plaza es la considerada como centro político de Florencia debido a los edificios que en ella se encuentran.

En el primero que nos fijamos cuando entramos en la plaza es el Palazzo Vecchio que con la Torre di Arnolfo de 95 m destaca sobre los demás por parecer una fortificación del medievo con la muralla incluida en la parte superior del edificio. Este modelo de edificio debió de llamar mucho la atención en la zona de la Toscana ya que empezó a copiarse en la construcción de los distintos palacios públicos.
Justo en la fachada frontal del Palazzo Vecchio nos podemos encontrar alineadas algunas de las estatuas a las que me refería al principio de la entrada.
La que más llama la atención al turista es el David de Miguel Ángel por ser la más conocida de todas (para mi era la única que conocía hasta ese momento) y aunque todos sabemos que es una copia, nos sigue impresionando sobre todo por el tamaño que tiene.
Otra que también destaca es la fuente dedicada al Dios Neptuno (al parecer es la primera fuente construida en Florencia) pero por la cual los florentinos no sienten nada de aprecio. Ya en su día las quejas al escultor eran bastante conocidas, le decían que había malgastado demasiado marmol.
Junto a estas dos se encuantran unas cuantas más pero os voy a dejar que las descubrais vosotros a vuestro paso por la Piazza della Signoria.

Palazzo Vecchio

El Corredor (loggia) de la Señoría también conocido como Corredor de Lanzi o de los Orcagna es el segundo edificio a destacar en la Piazza della Signoria. En realidad es más bien como una antigua lonja en la que en vez de exponer pescado para que lo compren los vecinos de la ciudad, se exponen estatuas de gran calidad para que las fotografíen los turistas. Entre estas estatuas destacan la bella escultura en bronce de Perseo sujetando la cabeza de Medusa y El rapto de las Sabinas, esta ya esculpida en marmol.
Pero como he dicho, no son las únicas expuestas, este edificio se puede decir que es un museo al aire libre en el que esa Italia llena de arte e historia vuelve a aparecer.
Lo curioso de este edificio es que no siempre ha estado repleto de estatuas, en su día se construyó para albergar ceremonias públicas.

Corredor de la Señoría o de Lanzi

Otro edificio que resalta por la función política que se llevaba a cabo en esta plaza es el Tribunal de las Mercancías. Como se puede intuir por el nombre designado a dicho edificio en él se llevaban a cabo conciliaciones entre los distintos artesanos de la ciudad para solucionar las diferentes polémicas que pudiesen darse entre ellos.

Esta plaza que hoy en día es, como ya puse anteriormente, sitio en el que se reunen los florentinos, ya tenía esta función hace muchos años pero por motivos completamente distintos. Hay una placa situada junto a la fuente de Neptuno que simboliza la ejecución de Girolamo Savonarola, religioso al que no le gustaba nada la filosofía libertina que se llevaba a cabo en la ciudad de Florencia.

martes, 31 de agosto de 2010

Ponte Vecchio

El Ponte Vecchio o, como se diría en español, el Puente Viejo, es un puente situado sobre el río Arno en la ciudad de Florencia. Este puente es el más antiguo de los seis que podemos encontrar en la ciudad y el más llamativo de todos. Se dice que en un principio, cuando lo construyeron los romanos para poder cruzar el río, estaba hecho en madera pero que por una crecida en el río Arno, esta estructura quedó inservible por lo que se propusieron hacerlo de piedra. Esta estructura en piedra compuesta por tres enormes vanos que podemos ver hoy en día data del siglo XIV y fue diseñada por Taddeo Gaddi.
Pero este no es un puente normal y corriente formado por sus pilares y el tablero por el que discurre la gente, no señor, en él, podemos encontrar muchas casitas construidas a los dos lados de la calzada que, al no poder ocupar mucho sitio y así dificultar el paso de personas y vehículos, empezaron a sobresalir hacia fuera dando la impresión de estar suspendidas en el aire sobre el río Arno (a mi me recordaron un poco a las casas colgadas de Cuenca).
Otra curiosidad de este puente es un corredor que pasa por encima de las tiendas y que fue construido para unir el Palacio Viejo con el Palacio Pitti. Justo en la parte central de este corredor, por debajo de él, encontramos una zona que no está cerrada por tiendas y en la que se abren unos arcos en los que el turista puede sacar unas fotos perfectas de los famosos atardeceres sobre el río Arno.

Este puente tiene una historia muy ligada al mundo del comercio ya que en un principio se utilizaba como mercado porque, según dicen, en este puente las ventas estaban exentas de impuestos. Lo que pasa es que la actividad económica que se desarrolla en el puente ha variado mucho a lo largo de los siglos. Antes, lo normal era encontrarse tenderos queriendo vender sus productos alimenticios en sus puestos hasta que un día les echaron del puente porque su género no olía del todo bien. A partir de ese momento el puente se empezó a conocer como el puente del oro ya que el sitio dejado por carniceros, pescaderos, fruteros, etc. se empezó a ocupar por joyeros y sus suntuosas tiendas. Estas joyerías han llegado hasta nuestros días y es curioso el ir andando por el puente rodeado de oro, plata y piedras preciosas de todos los tipos.
Gracias a la actividad desarrollada en el puente se dice que hoy en día tenemos la palabra bancarrota y es que cuando algún tendero no podía pagar sus impuestos para mantener el sitio que ocupaba su puesto, llegaban los soldados y le rompían la mesa en la que exponía sus productos. Una vez rota la mesa este tendero ya no podía vender nada en el puente de ahí el significado de bancarrota.

Ahora el Puente Vecchio es muy transcurrido por turistas de todas las nacionalidades que se acercan a esta ciudad italiana a contemplar la belleza de sus monumentos. A este hecho hay mucha gente que le ha sacado partido y es típico el encontrar muchas tiendas de souvenirs y a pintores instalados allí con sus dibujos para que los turistas se lleven un buen recuerdo del puente.

Puente Vecchio

Calle a lo largo del puente con las joyerias a ambos lados

lunes, 5 de julio de 2010

Verona Card

Otro de los pases turísticos de los que he podido disfrutar es la Verona Card, una tarjeta con la cual puedes entrar gratis a muchas de las atracciones turísticas que hay para ver en Verona.
Verona es mundialmente conocida por ser la ciudad en la que Romeo y Julieta dieron rienda suelta a su amor, siendo éste uno de los más narrados y representados de la historia. Esta ciudad está situada en el norte de Italia, entre las ciudades de Venecia y Milán y yo aconsejo una visita de un día para recorrer sus calles y apreciar sus monumentos.

La Verona Card tiene dos tarifas dependiendo de los días que vayas a pasar en esta ciudad. La de 1 día sale por 10 € y a mi parecer es suficiente para ver las cosas más importantes de la ciudad y sobre todo si tu viaje por Italia consiste en moverte por muchas ciudades en no muchos días. Después, si lo que vas a hacer es relajarte y descansar durante unos días en Verona para vivir tu amor en una de las ciudades más propicias para ello, puedes adquirir la tarjeta de 3 días que sale por 15 €. Con esta tarjeta podrás entrar de forma gratuita en museos, monumentos e iglesias y lo que no me acuerdo es si también estaba incluido el transporte porque nosotros fuimos a todos los sitios andando y ni nos molestamos en preguntar.
Para comprarla, lo puedes hacer directamente en algunos monumentos (yo creo que en los más importantes en todos), en la oficina de turismo (Piazza delle Erbe), en algunos estancos del centro de la ciudad y en casi todos los hoteles.


Nosotros no teníamos mucho tiempo para visitar esta ciudad entonces intentamos centrarnos en lo más importante. Empezamos por el Arena, que, situado en la Piazza Bra es el monumento por excelencia de la ciudad. Se trata de uno de los anfiteatros más grandes y mejor conservados de la época romana. Data del siglo I d.C. y tuvo que ser reconstruido porque un terremoto en la Edad Media lo destruyó parcialmente. Este anfiteatro alberga durante el verano múltiples actuaciones en su interior, sobre todo de ópera.

Interior del Arena

De aquí fuimos caminando hasta el Castillo de San Pietro, situado a la otra orilla del río Adige en lo alto de una colina, para poder apreciar las vistas de la ciudad al completo. Cerca del castillo se encontraba el museo Arqueológico y el Teatro romano, incluidos en la Verona Card. El museo no es muy grande pero el teatro merece la pena visitarlo porque está bastante bien conservado. Aquí también se llevan a cabo algunas actuaciones. En el teatro había un gato bastante manso que se sentaba junto a ti y te hacía compañía mientras descansabas un rato.

Otra cosa que visitamos fue la Torre dei Lamberti, una torre bastante alta desde la que se podía ver una vista bastante bonita de la ciudad, para subir a la torre había ascensor asique no tiene porqué daros pereza. Esta torre tiene 84 m de altura.

Torre dei Lamberti

De aquí nos fuimos a la casa de Julieta que no quedaba muy lejos de la torre, está situada en el número 23 de la vía Cappello. Para entrar en la casa primero tienes que pasar como por un arco que conduce a un patio. En este arco los turistas pegan papelitos en los que quieren plasmar su amor con unas palabras. Este papel lo pegan en las paredes laterales con chicles. Un poco asqueroso, si, pero bueno la gente es así de sentimental. Ya en el patio te encuentras una de las cosas más fotografiadas de Verona, una estatua que representa a Julieta a la cual si le tocas el pecho derecho dicen que encontrarás el verdadero amor o volverás a Verona (mejor dos opciones para así no quedar mal con los que se quedan solos toda la vida). De tanto tocarle la teta a la estatua de bronce de Julieta se ha quedado con un brillo por el cual destaca, y mucho, del color del resto de la escultura. En este patio también encontramos el balcón en el que, según la historia narrada por William Shakespeare, Julieta juró su amor eterno a Romeo.
El interior de la casa ha sido decorado con muchos muebles de los siglos XVI y XVII con la intención de reflejar el estilo que tendría en la época en la que vivía la familia Capuletti. Podemos encontrar también unos trajes que supuestamente pertenecieron a la pareja y la cama en la que Julieta descansaba.

Estatua de Julieta con el balcón al fondo

Para terminar, y porque nos quedaba de camino de donde habíamos aparcado los coches, entramos a un antiguo monasterio en el que supuestamente se encuentra la tumba de Julieta. La tumba se encuentra en una de las criptas del monasterio y lo que te encuentras es un sarcófago de marmol rojo sin tapa y vacio. Nada del otro mundo.
Bueno pues ese fue el recorrido que nosotros hicimos en esta ciudad, pero una vez comprada la Verona Card, cada uno se puede planear su ruta como le de la gana. Mi único consejo es que por lo que cuesta sale bastante rentable el comprarla y con 2 o 3 sitios que visites ya la tienes amortizada.

martes, 20 de abril de 2010

Los Nuraghes

Una de las cosas que más atraen a los turistas son las construcciones llevadas a cabo por poblaciones indígenas que vivieron hace muchos años en lugares que hoy en día no son nada atractivos para los intereses económicos de la población. Estas construcciones llaman la atención por sus formas toscas y rudimentarias (la gran mayoría de las veces). En esta entrada me voy a centrar en los Nuraghes, principalmente en el de Santa Cristina que es el que yo visité.

Nuraghe es una palabra que define a toda una cultura que se desarrolló en Cerdeña durante los dos milenios anteriores al nacimiento de Cristo. Estos pueblos estaban asentados por toda la isla distribuidos en aldeas en las que predomina una construcción con forma circular que, en su día, debía ser el centro neurálico de la aldea. Estas construcciones están formadas con piedras de forma rectangular colocadas unas encima de otras y sin ningún tipo de argamasa que las una, valiéndose para tal fin de su propio peso. Tienen la base circular, y a medida que va cogiendo altura, el diámetro se va haciendo cada vez más pequeño hasta acabar formando una bóveda.

Nuraghe de Santa Cristina entre las poblaciones de Nuoro y Oristano

En el interior de este edificio es donde se refugiaba la población de la aldea de posibles ataques de otros pueblos. Suelen estar situados en el punto más elevado porque también servían como torres de vigilancia para prevenir posibles ataques.
Estos pueblos se dedicaban al pastoreo principalmente y vivían en casas alrededor de la torre. Hay restos todavía que nos ayudan a hacernos una imagen muy clara de cómo eran estas aldeas.
Al parecer hay muchos tipos de torres, pero yo sólo os puedo hablar de éstas porque son las únicas que he visto.
Otra de las cosas curiosas de este pueblo es el culto al agua. Para ellos, tanto el agua de la lluvia como la de los manantiales, suponian un motivo para hacer un templo. El que había en el asentamiento que estuvimos viendo, estaba dividido en tres partes bien diferenciadas. Una era un agujero a ras del suelo por donde entraba el agua de la lluvia. Otra, eran unas escaleras que daban acceso a la tercera parte, un pozo excabado el cual se comunicaba con el agujero antes mencionado. Según nos contaron, a este pozo venían a darse baños curativos las gentes que habitaban en estos pueblos. Os dejo una imagen por si con mi explicación no ha quedado demasiado claro.

Entrada del pozo de Santa Cristina

miércoles, 17 de febrero de 2010

Hostión en el Duomo de Milán

El Duomo de Milán es lo que nosotros llamaríamos la Catedral de Milán. Su nombre real es Santa Maria Nascente aunque este nombre no es el más popular. Es de estilo gótico y está fabricada en ladrillo y recubierta toda ella de mármol color rosa.
Tiene unas cuantas cualidades por las que es conocida, la primera es que es una de las más altas, con 45 m de altura, solamente superada por la incompleta nave central de la catedral de Beauvais; la segunda es que es la segunda catedral católica más grande (157 m de larga y puede albergar a más de 40000 personas) por detras de la catedral de Sevilla y la tercera es que las vidrieras del coro al parecer son las más grandes.
La cubierta de la catedral está abierta al público y nosotras subimos para contemplar las vistas y el bosque de pináculos y chapiteles que tiene. Andando por el tejado de la nave central, tuve un pequeño resbalón ya que es super resbaladizo porque está hecho también de marmol y el hombre de seguridad que había me empezo a gritar "molto pericoloso, molto pericoloso". Que gracioso el tio, ya me podía haber avisado antes.

miércoles, 20 de enero de 2010

El bombazo de Venecia

Una noche que pasamos en Venecia en un viajecito que me hice con unos amigos por el norte de Italia, nos pusimos a beber en el hostel porque lo cerraban durante la noche y no nos daba tiempo a ir a ningún sitio. Antes de que lo cerrasen, nos salimos a la calle para fumarnos el último cigarro antes de dormir. Cuando estábamos fuera, una de las chicas que, como todos, había bebido, empezo a decir que si la dábamos 50€ se tiraba al canal, asique otra, creyéndose que no se iba a tirar, le dijo que vale que se los daba. Despúes de un rato de dudar si se tiraba o no y de que los demás la incitásemos a que lo hiciera, se tiró y aqui os dejo un video del gran momento. No se ve muy bien porque estaba todo muy oscuro pero os puedo asegurar que fue uno de los momentos que más me he reido en mi vida. Escuchar los comentarios, son muy buenos.

Video: El bombazo de Venecia
 
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