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martes, 24 de julio de 2012

Cementerio Mirogoj

Algo que se ha convertido en una costumbre cuando visito alguna ciudad y tengo tiempo suficiente como para ir a ver es la visita al cementerio que por su historia o por sus tumbas más me llame la atención. Ya va siendo habitual en este blog el que de vez en cuando escriba sobre algún camposanto y hoy, después de mi viaje por el norte de Croacia, os voy a presentar el Cementerio Mirogoj, situado en la capital, Zagreb.
Este cementerio está considerado como uno de los más bonitos de Europa y sinceramente yo lo pongo en mi lista de los 10 mejores que he visto hasta ahora, pero con todos los que hay, no puedo decir que sea el mejor.
Para llegar hasta este cementerio hay que coger el autobús 106 justo al norte de la catedral que te lleva directo al cementerio pero nosotras, al ser 4, cogimos un taxi que salía como 1 € más caro entre todas. Esto también lo hicimos porque el haber llegado hasta la catedral para coger el autobús nos hubiese llevado unos 20 minutos caminando así que creo que mereció la pena.

Cuando nos dejó el taxi justo en la puerta principal yo no podía creer que ese impresionante muro de medio kilómetro de largo y unos 6 metros de alto cubierto por plantas hasta casi no dejar ver el ladrillo que lo forma, fuese un cementerio, pero sí que lo era. Nos encontrábamos ante la fachada oeste del Cementerio Mirogoj, puede que arquitectónicamente hablando, fuese lo que más me llamó la atención de Zagreb.
El arquitecto responsable de esta maravilla es el austriaco Hermann Bollé que diseñó un edificio principal al que iría unida una arcada a ambos lados en la que se pueden encontrar multitud de mausoleos que deben de pertenecer a las familias más influyentes de la vida croata por la ostentación que reflejan. Esta arcada está coronada por varias cúpulas un poco más pequeñas que la que cubre el edificio de la entrada. Sorprende el dato de que se tardase en construir más de medio siglo. Las obras comenzaron hacia 1876 y culminaron en 1929. Si, se lo tomaron con calma.
Soy un poco mala describiendo este tipo de cosas así que mejor os dejo unas cuantas fotos para que podáis ver a lo que me refiero.




Es un cementerio que sigue en uso. Nosotras no llegamos a ver ningún funeral en directo pero sí que nos encontramos con tumbas repletas de coronas de flores en perfecto estado que nos daban a entender que no hacía mucho que en esa tumba habían enterrado a alguien. Por otro lado, nos cruzamos con varios albañiles preparando las cavidades para nuevas tumbas que confirmaban esta teoría.
Era entretenido pasear por sus distintos caminos observando las tumbas que nos encontrábamos a ambos lados e intentar descubrir la religión del fallecido gracias a los símbolos que habían incluido en las lápidas. En este cementerio, según he sabido después, hay enterrada gente católica, musulmana, protestante, judía, ortodoxos y hasta personas que no creen en ninguna religión.
Una de las cosas que me llamó la atención de los cementerios de Croacia es que, al igual que en los que yo he visitado en España, ponen una foto de la persona que está enterrada. Pero la cosa no queda ahí. Hay en algunas tumbas en las que sólo se ha enterrado a una persona pero en la lápida se pueden observar varias fotos o grabados y es que, algunas parejas, lo que hacen es colocar su foto junto a la de su marido / esposa fallecido para tenerla ya puesta el día en que les toque a ellos. Este gesto es un poco terrorífico ya que cada vez que esa persona visite a su pariente, va a ver su foto también en la lápida como si hubiese muerto ya.

La mujer no tiene la fecha en la que muere por lo que debe de seguir viva

En este cementerio, aparte de monumentos a víctimas de guerras (cosa que suele haber en muchos), hay enterradas varias personalidades del mundo de la cultura, la política, etc pero quizás el más conocido internacionalmente sea el jugador de baloncesto Dražen Petrović. Nosotras dimos unas cuantas vueltas intentando localizar su tumba ya que venía en la guía como sitio que visitar dentro del cementerio pero no conseguimos encontrarla (tampoco lo intentamos demasiado).

Monumento a los Soldados Croatas caídos en la I Guerra Mundial

Los horarios de este cementerio son dos diferentes dependiendo de la época del año en la que nos encontremos. Por un lado está la temporada de invierno que va desde el 1 de Octubre al 31 de Marzo y en la que permanece abierto entre las 7:30 y las 18:00. Y por otro lado la temporada de verano que irá desde el 1 de Abril hasta el 30 de Septiembre en el que abren entre las 6:00 y las 20:00.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Cementerio Judío de Varsovia

Como ya sabréis los que a menudo me leéis, tengo bastante afición por los cementerios. Principalmente porque me parecen lugares de un increíble interés cultural en los que poder conocer mejor a las personas, gracias a sus tumbas que un día vivieron en la ciudad en la que se encuentre ubicado y por medio de ellas, las costumbres que hoy en día tiene la gente que te cruzas por la calle cuando visitas un nuevo lugar.
Este cementerio es distinto a todos los demás que hubiese visitado antes ya que las personas enterradas aquí, en su gran mayoría, no pudieron traspasar a sus descendientes sus costumbres (esto lo explicaré más adelante) por lo que se puede decir que la sociedad de la Varsovia que conocemos hoy en día tiene muy poca relación con la que un día habitó en las inmediaciones de este cementerio.

Intentaré explicaros de forma rápida y sencilla el motivo en el que me baso para deciros esto. La mayor parte de la sociedad judía de la Europa de la primera mitad del siglo XX fue exterminada indiscriminadamente a manos de los nazis en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Una de las ciudades de esa época con más judíos era Varsovia, de hecho, se dice que su gueto era el más grande de toda Europa. En el interior de sus muros se agrupaba una población que llegó a alcanzar una cifra superior a 400.000 personas, más de un 30% de la población de Varsovia, que tenían que vivir hacinadas en unas 380 hectáreas que se iban reduciendo a medida que la población iba disminuyendo por enfermedades, falta de alimentos o deportaciones a los campos de concentración. Dentro del perímetro del gueto se encontraba emplazado el Cementerio Judío que hoy os presento.
Ahora ya sabéis mejor el motivo por el cual es uno de los más grandes de toda Europa sino el mayor.


Cuando traspasas las puertas del cementerio, te encuentras con una zona bastante amplia de la que salen caminos en todas direcciones que se internan hacia un bosque de altos árboles que cubren todo lo que queda a sus pies; verdes y húmedos matorrales los cuales casi no te dejan ver el suelo y verticales tumbas que sobresalen de ellos. A medida que penetras por alguno de estos caminos, todo se va volviendo más verde, más oscuro y húmedo, en definitiva más lúgubre, sombrío, triste.
Sinceramente, yo no se si de ir sola me hubiese aventurado a recorrer las zonas más alejadas a las que sólo se tiene acceso por caminos de tierra rodeados a ambos lados por tumbas. Para que os hagáis una idea de lo estrecho de algunos caminos deciros que las arañas montaban sus telarañas tomando como base tumbas a ambos lados de las sendas. En estos casos te tenías que salir del camino y andar entre las tumbas las cuales muchas estaban rotas, caídas y cubiertas por plantas. En estos momentos, la sensación que tenía en el cuerpo era rara, agobiante, como si el salir de allí fuese lo que más necesitase. El estar rodeada de tumbas nunca me había causado tal sensación y menos teniendo en cuenta que era mediodía.
Hasta este día, todos los cementerios me habían transmitido, soledad, tranquilidad, paz, en definitiva, me habían hecho desconectar del desorden y el alboroto del centro de las ciudades por las cuales iba pasando, sobre todo en momentos de temporada alta del turismo en los que es imposible relajarse y desconectar. Pero ese día tan gris en el que, aunque era por la mañana, parecía que estaba a punto de anochecer ya, las sensaciones fueron completamente distintas.



Esta es una muestra de los caminos que nos vamos encontrando a medida que nos internamos en el Cementerio Judío

Este es un cementerio de unas 33 hectáreas fundado a principios del siglo XIX y en el que se encuentran alrededor de 250.000 tumbas en las cuales se está trabajando para poder identificar ya que los archivos del cementerio fueron quemados por los nazis. Es un trabajo difícil por el estado de algunas de ellas.
Como anécdota, el estar en frente de la tumba de Lázaro Zamenhof y no darme ni cuenta hasta no ver más tarde en casa las fotos. Este hombre es el creador del Esperanto, lengua que pretendía que fuese la solución a todos los problemas de comprensión entre personas de distintos idiomas, siendo ésta la auxiliar para comunicarse en estos casos. 

Tumba de Lázaro Zamenhof
  
Para llegar hasta él, tendréis que buscar la calle Okopowa números 49/51. En la entrada os podréis encontrar un cartel bastante deteriorado en el que poder leer los horarios. Abre todos los días pero hay que tener en cuenta varios factores. De Lunes a Jueves abre de 10 de la mañana a 5 de la tarde, los Viernes de 9 de la mañana a 1 del mediodía y los Sábados y Domingos de 11 a 4. Estos horarios se puede decir que son los de verano porque en otoño e invierno la hora de cierre viene marcada por cuando anochece. Los días que corresponden a fiestas judías permanece cerrado.
Recuerdo que tuvimos que pagar algo para poder visitarlo pero no era mucho y os puedo asegurar casi cien por cien que no os arrepentiréis de haberlo pagado.
Yo aconsejo que lo incluyáis en vuestra visita al barrio judío de la ciudad porque os marcará bastante y lo recordaréis siempre.

miércoles, 29 de junio de 2011

Assistens Kirkegården

No era mi intención cuando llegué a Copenhagen visitar un cementerio, lo primero porque no iba a tener el tiempo suficiente para ello y lo segundo porque no sabía dónde podía estar el más antiguo de la ciudad que suele   ser el que más me puede interesar a mi. Pues por suerte o por desgracia para mi planificación, justo al lado del hostel en el que me alojaba (no están pared con pared para los que a estas cosas les pueda dar un poco de mal rollo) se alzaba la tapia del Assistens Kirkegården.
Se encuentra en el distrito de Nørrebro y fue inaugurado en el año 1760 como lugar en el que poder enterrar a los pobres que no tenían cabida en los cementerios situados en el interior de las murallas de la ciudad vieja. Este cementerio conseguiría su esplendor en la primera mitad del siglo XIX cuando muchos personajes importantes del mundo de la cultura, el arte, la ciencia, etc. decidieron que querían ser enterrados en esta necrópolis. Los más conocidos son el escritor danés Hans Christian Andersen y el filósofo también danés Søren Kierkegaard.


Hay varias cosas que quizás en muchos países no se ve bien o no se entiende que se hagan dentro de un cementerio por ser éstos lugares de reposo de nuestros difuntos. A lo que me refiero con esto son las actividades que pueden llevar a cabo las personas vivas como por ejemplo ir a parear, montar en bici, sacar al perro, correr, etc.
A mi la primera vez que vi en un cementerio a alguna persona realizando alguna de estas cosas me sorprendió muchísimo pero hoy en día, y después de haber visitado bastantes cementerios por toda Europa, ya lo veo de lo más normal y hasta me gusta la idea.
Pues el Assistens Kirkegården era un sitio donde en el siglo XVIII se puso de moda entre los ciudadanos daneses el ir con la cesta de picnic a disfrutar de un día apartados del ajetreo que se da en las ciudades. Un poeta sueco llamado Carlos Augusto Nicandro escribió estas palabras sobre este cementerio después de visitarlo:

"Para poder disfrutar de otra celebración más suave, más tranquilo, salí una noche a través de Nørre Puerto (la Puerta del Norte) hasta el cementerio de los llamados Assistens. Sin duda, es uno de los cementerios más hermosos de Europa. Árboles frondosos, caminos oscuros, brillantes extensiones de flores abiertas, los templos a la sombra de los álamos, las tumbas de mármol dominadas por sauces llorones, y las urnas o cruces envueltas en grandes extensiones de rosas, la fragancia y el canto de los pájaros, transforman este lugar de la muerte en un pequeño paraíso"

Pero en el Assistens Kirkegården se les fue un poco de las manos esto de los picnic dentro del cementerio ya que la gente en esas reuniones montaba bastante escándalo debido al alcohol ingerido y a la gran afluencia de público para ver tocar la música que surgía dentro del cementerio.
Para evitar que todo esto se les fuese aún más, una comisión decidió prohibir a principios del siglo XIX que dentro de los muros del cementerio se consumiese cualquier tipo de alimento o bebida y las actividades festivas por respeto a los difuntos que allí estaban enterrados. Esto costó llevarlo a cabo porque los propios sepultureros se encargaban de vender el alcohol a los que hasta allí se acercaban.
Hoy en día cuando se visita este cementerio ya no se encuentran grupos de gente divirtiéndose al compás de una guitarra y pasando unas botellas de cerveza pero la sensación de tranquilidad, el encontrarte en medio de la naturaleza gracias a todos los árboles y arbustos que rodean las tumbas y encima poder ver las distintas tumbas de distintas épocas, hacen que esta necrópolis merezca la pena visitarla.


sábado, 19 de febrero de 2011

Campo Cestio

Cuando empecé a planear mi visita relámpago de dos días y medio a Roma, no pensé que me pudiese dar tiempo a visitar un lugar del que ni siquiera había oído hablar y en el que los turistas fotografiando todo se pudiesen contar con los dedos de las manos. Y es que el cementerio Campo Cestio, o también conocido como cementerio acatólico, protestante, de los poetas o de los ingleses (será por nombres), es un lugar en el que poder evadirte del caos existente en las calles de Roma y del bullicio que encontramos en sus lugares emblemáticos abarrotados de turistas de todas las nacionalidades.
A nadie, a no ser que sea un amante de los cementerios, se le pasa por la cabeza el poder visitar esta necrópolis en una ciudad que ofrece tanta iglesia y tanto resto arqueológico, en definitiva, tanto arte. Pero yo, que no sabía que hacer ya en mi último día en Roma, y que no me apetecía seguir viendo iglesias, decidí preguntar a las personas que trabajaban en mi hostel sobre el cementerio más bonito que hubiese en la ciudad y aquí es dónde me mandaron después de mirarme con cara rara.


El cementerio Campo Cestio, está situado junto a la pirámide construida en honor a Caius Cestius en el siglo I a.C. Esta pirámide forma parte del muro que rodea a todo el cementerio y es que, los rechazados por la iglesia católica, tuvieron que buscarse las mañas de proteger su territorio por miedo a posibles ataques vandálicos a manos de los fanáticos católicos los cuales no veían con buenos ojos el dedicar un lugar para enterrar a gente que no simpatizara con el catolicismo tan radical de Roma. Hoy en día no creo que estos echos se llevasen a cabo y es que, aunque el cementerio lleva operativo desde el siglo XVIII, la gente ha cambiado mucho en este corto período de tiempo.
Hay un dato curioso sobre la ubicación de la necrópolis y es que fue ubicado justo fuera de las murallas que protegían la ciudad para que los allí enterrados no descansasen en suelo cristiano.
La parada de metro ubicada cerca de él es la llamada Pirámide la cual pertenece a la línea B.


De este cementerio llaman la atención muchas cosas. Una de ellas es que esté tan bien conservado y cuidado. Esto se debe principalmente a que es un cementerio privado el cual pertenece a una asociación que se encarga de todo el mantenimiento. Este cementerio admite donativos sin los cuales no podría presentarse así de radiante a sus visitantes.
Otro dato curioso es que en él podemos encontrar tumbas de distintas nacionalidades. Las más numerosas son las de personas inglesas y alemanas, pero no son las únicas, hay también tumbas de japoneses, americanos, rusos y hasta la de una española. Este cementerio se puede decir que seguramente es de los más internacionales que existan en el mundo.


Para terminar os diré que en este cementerio hay enterradas personalidades de la literatura, como los poetas británicos John Keats y Percy Shelley, de la pintura, como los pintores rusos Karl Briullov y Alexander Ivanov y hasta el único hijo de Goethe que por sí mismo no creo que fuese muy famoso por lo que hizo pero que nombrando a su padre alcanza un mayor protagonismo.
Ahora os voy a dejar una pequeña muestra de lo que vais a poder encontraros en este cementerio. Quizás estas fueron algunas de las sepulturas que más me gustaron a mi.



miércoles, 10 de noviembre de 2010

Cementerio Evangélico - Luterano de Varsovia

Exactamente no se si la traducción que he hecho del nombre del cementerio es la exacta pero es que mis nociones de polaco no son muy buenas. En este idioma se llama Cmentarz ewangelicko-augsburski y es un pequeño cementerio situado en la ciudad de Varsovia en un barrio llamado Woli donde lo que más abundan son cementerios dedicados a muchas de las religiones que podemos encontrar en Europa.
Esta necrópolis digo que es pequeña porque al compararla con alguna de las que están en el mismo barrio es la sensación que nos da. Se encuentra situada en la calle Młynarska 54/56/58 y para llegar hasta sus puertas lo mejor es coger un tranvía de las líneas 13, 20, 23 y 24 y bajarse en la parada llamada Długosza.
Poco os puedo contar de la historia de este cementerio, lo único que fue fundado en 1792 como indica la placa de la puerta.
Pero aunque no os pueda informar mucho sobre la historia del cementerio no quiero que lo desecheis en vuestra visita a Varsovia. La entrada en él es gratis y el arte fúnebre que encontramos es una pasada.


Lo de visitar cementerios es algo que la gente cuando hace turismo no incluye en su hoja de ruta a no ser que vayan a alguna ciudad en la que éstos están explotados por la importancia de las personas enterradas entre sus muros. Yo estoy empezando a viciarme a esto de visitarlos si veo que me queda algo de tiempo o si lo que hay que ver en esa ciudad no me va a gustar tanto como el cementerio.
A nosotros nos habían avisado de que nos íbamos a encontrar muchas tumbas, mausoleos y panteones decorados con una opulencia llamativa y que no nos preocupásemos que no solamente iban a ser dos o tres las que íbamos a ver sino que era algo que se repetía por todas las calles del interior del cementerio.

Nada más entrar por la puerta del camposanto y girar la vista hacia la izquierda nos encontramos con una tumba decorada con un busto de una mujer anciana con cara de pocos amigos y que perfectamente podría ser una buena modelo para interpretar algún personaje fantasmagórico en una película de miedo que, imagino, sería el de la persona allí enterrada. La realidad reflejada en esta primera talla te animaba a seguir descubriendo las esculturas dispuestas por el cementerio.


No se si en los cementerios en los que vosotros habéis estado os habíais fijado alguna vez en la vegetación que crece entre las tumbas, pero es que lo de la vegetación en este cementerio era una pasada, creciendo tanto en las tumbas como en los caminos. Mirases por donde mirases todo estaba verde como no podía ser de otra forma en un país en el que la vegetación es tan abundante y crece por todos los lados.
Mucho más no os puedo contar sobre este cementerio, lo único es que observeis alguna foto sobre él y que, gracias a éstas, os animeis a visitarlo vosotros.



martes, 28 de septiembre de 2010

Cementerio de Vyšehrad

La primera vez que visité la ciudad de Praga lo hice con calma. Lo principal era intentar descubrir sitios a los que los turistas que hacen esos tours agotadores que te llevan a visitar las ciudades de Budapest, Viena y Praga no les da tiempo a descubrir. Ya que disponía de una semana completa, una mañana la dediqué para visitar el barrio de Vyšehrad.
Para situaros un poco dentro de la ciudad, os contaré que este barrio se encuentra en lo alto de una colina hacia el sur de la ciudad y a orillas del río Moldava. Este emplazamiento le ha llevado a ser uno de los sitios con más historia de toda Praga debido a que allá por el siglo X erigieron una fortaleza aprovechando la fabulosa perspectiva que se tenía desde su cima. Este sitio lo descubrí porque al pasar con el tranvía por el otro margen del río se pueden apreciar dos imponentes torres negras iguales que pertenecen a la iglesia de San Pedro y San Pablo.


Por curiosidad decidí subir a la colina para poder ver mejor esa iglesia. Pero la sorpresa fue que al llegar a ella me tropecé con un fantástico cementerio.
El conocido como cementerio de Vyšehrad es el lugar donde el visitante puede encontrar las tumbas de muchos de los personajes más importantes de la República Checa del último siglo y medio. Yo, en mi ignorancia, no conocía a ninguna de estas personalidades cuando lo recorrí, pero como me sorprendió mucho por la opulencia con la que se habían decorado muchas de sus tumbas, no tuve más remedio que informarme un poquito acerca de él.
En este cementerio podemos encontrarnos con muchísimas sepulturas pertenecientes a personajes del mundo de la cultura y de las ciencias, aunque también hay enterrados entre sus muros arquitectos, políticos y gente que no destacó por su profesión dentro de la sociedad checa. Se calcula que unas 600 personas de las aquí enterradas si tuvieron bastante influencia en el país y por ello es reconocido como un monumento muy importante a nivel nacional.

Los personajes más conocidos enterrados en este cementerio son:
- Los pintores modernistas Alfons Mucha (reconocido por ser uno de los máximos exponentes del Art Nouveau) y Václav Spála.
- Los escritores Karel Čapek, Jaroslav Vrchlický, Jan Neruda y la escritora Božena Němcová.
- El premio Nobel de Química Jaroslav Heyrovský.
- El compositor checo Antonín Leopold Dvořák.
Hay que tener en cuenta que todos vivieron entre el siglo XIX y la primera mitad del XX y es muy fácil que no os suene ninguno.

En este cementerio cabe destacar el Mausoleo Slavín en el que descansan destacadas personalidades checas y que fue llevado a cabo gracias a una asociación que quería reactivar el sentimiento checo después de un período bastante negro para la cultura del país. Por ello eligieron para este monumento personajes relacionados principalmente con el mundo de la cultura.

Mausoleo Slavín

Para llegar hasta el cementerio podemos ir tanto en metro como e tranvía. Lo que más cerca te deja es el tranvía, pero seguro que en metro tardáis menos porque son menos paradas desde el centro. La caminata en todo caso no va a ser excesiva, como mucho 5 minutos andando.
La línea a tomar del metro sería la C, que en el plano es la roja y la parada en la que os tendríais que bajar es Vyšehrad asique no hay perdida, se llama igual que el cementerio.
Por otro lado, si vais en tranvía, las líneas que llegan hasta Vyšehrad son la 7, 18 y 24 con las cuales os tendréis que bajar en Albertov; y la 3, 7, 16, 17, 21 con las que os tendréis que bajar en Výtoň. Cualquiera de las dos opciones os va a dejar cerca.

Uno de los laterales del cementerio lleno de tumbas en el que podeis apreciar la suntuosidad del lugar

Detalle de una tumba que me llamó la atención.

martes, 1 de junio de 2010

Old Calton

Old Calton es uno de los cementerios más importantes de Edimburgo, fue inahugurado en 1718 y aquí descansan algunas de las personas más notables de esta ciudad.

Cartel a la entrada del cementerio con una lista de las personalidades enterradas en él.

Como ya comenté un poco en la entrada del tour de los fantasmas, esta ciudad te deja un regustillo bastante gótico una vez que la visitas, y en parte, es por los cementerios. Puedes visitarlos a todas horas ya que están abiertos las 24 horas del día, pero claro, hay que echarle un par para visitarlo por la noche porque no se parece en nada al típico cementerio español con sus tumbas y nichos. Éstos tienen monumentos, tumbas marcadas por una simple piedra, panteones de todos los tipos, etc. También, por sus caminos, se puede ver como van apareciendo telas por debajo de las piedras y es porque al no haber mucho espacio para enterrar a todo el mundo, a los más pobres se les iba enterrando por los caminos, unos encima de otros, hasta casi salir a la superficie. Al final, tuvieron que colocar las telas para que la tierra no se moviese mucho con la lluvia, que en esta ciudad es bastante abundante, y se empezasen a ver los esqueletos por todos lados.
El Old Calton es muy visitado por turistas principalmente porque pilla de paso para subir a la colina que tiene por nombre Calton Hill desde donde se puede obtener una de las mejores imágenes de la ciudad de Edimburgo. Pero una vez que traspasan sus puertas y suben esas escaleras encontrándose de lleno con el pequeño cementerio y el gran obelisco, quedan atrapados y no pueden irse sin hacer una pequeña visita.

Ahora os voy a contar algunos de los monumentos más característicos de este cementerio.
El obelisco o, también llamado Monumento a los Mártires Políticos, impresiona por su altura y como no, por estar dentro de un cementerio. Los mártires en cuestión fueron una agrupación que defendía el sufragio universal allá por el año 1793. Por este motivo fueron desterrados a Australia y en la reforma parlamentaria de 1844 se decidió conmemorar su hazaña con este monumento. Se puede ver desde el centro de la ciudad perfectamente.

Entrada al cementerio con el Obelisco al fondo.

Otro de los monumentos que sorprende bastante es una escultura del presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln con un esclavo liberado dando gracias a sus pies. Yo cuando me la encontré allí lo primero que pensé fue, ¿qué hace este tio aquí?. Después el guía nos contó que es la primera escultura que se colocó de este presidente fuera de los Estados Unidos y que se erigió en memoria de los soldados escoceses que combatieron en la Guerra Civil Americana. La viuda de uno de ellos fue la que propuso el que se reservase un espacio en este cementerio para conmemorar la hazaña de estos escoceses.

Monumento a los soldados estadounidenses

Otro de los monumentos a destacar es la tumba de David Hume, historiador y filósofo del siglo XVIII conocido en toda Europa por ser el autor del "Tratado de la naturaleza humana". Su tumba es una torre cilíndrica que, como el obelisco, es vista desde el centro de Edimburgo. Esta tumba estaba abierta y se podía acceder al interior pero gracias a algunos hechos vandálicos, tuvieron que poner una puerta.
Alguna leyenda nos contaron sobre esta tumba pero ya no la recuerdo, jeje, demasiados datos en mi cabeza, lo siento.
Tumba de David Hume

Otra de las curiosidades de este cementerio es la tumba que el capitán John Gray les puso a sus padres. Es una piedra tallada con motivos que recuerdan a sus padres, como podemos observar en las cabezas labradas. Esta tumaba es de las más curiosas que he visto en mi vida por los motivos labrados en ella que recuerdan mucho a la estética pirata.

Tumba de John Gray

Para terminar voy a contaros algunas de las cosas que a mi me llamaron bastante la atención. La primera, aunque exactamente no pertenezca al cementerio, es una carcel que hay junto a la fachada en la que se realizaban ahorcamientos públicos. Y la segunda cosa son como unos cuartos pegados a las fachadas que hacían las funciones de panteones para las familias. Éstos cuartos (como yo les digo porque no sé muy bien como nombrarlos) dan un poco de miedo cuando visitas el cementerio por la noche porque está todo a oscuras y éstos, estan mas oscuros todavía dando la impresión de que en cualquier momento va a salir alguien y te va a pegar un susto.

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