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lunes, 20 de agosto de 2012

París, ¿la ciudad de la luz?

Este fin de semana he vuelto a París. Para mí representaba una espinita clavada ya que es una ciudad a la que tenía que volver en algún momento porque en mi primera visita sólo pude conocer los sitios más turísticos. Como ya os habréis dado cuenta al leer algunas cosas en mi blog, yo soy más de vivir un poco la ciudad en mis viajes que de dedicarme a ir como un borrego detrás de un guía escuchando todo lo que me dice sobre las atracciones turísticas aunque esto, alguna vez, también lo he hecho y un ejemplo es París.
En esa primera visita, también de fin de semana, no tuve tiempo de conocer la ciudad como tal sino que visitamos el escenario turístico que hay preparado para que el turista se enamore y vuelva a ella. Pero en esta escapada no he hecho otra cosa que deambular bajo el calor asfixiante por el París de agosto vacío de parisinos y que da otra imagen completamente distinta al viajero que llega hasta esos rincones alejados del bullicio de los Campos Elíseos o la Torre Eiffel.
Estos contrastes son los que me han llevado a escribir esta entrada sobre curiosidades que espero os llamen la atención como a mí lo han hecho.

Quiero empezar a contaros lo primero que me encontré nada más llegar a la Gare du Nord y salir a la calle a fumarme un cigarro. Los olores de París.
La capital francesa es conocida por ser la cuna del perfume aunque para tener este honor deja mucho que desear en este campo. Los muros de la fachada de esta estación están repletos de orines que no dejan un aroma muy bueno en la zona y más cuando las temperaturas superan los 30º que los intensifican hasta ser desagradables. En pocas ciudades de la Europa del siglo XXI había yo notado esto de forma tan intensa y en tantos sitios distintos ya que éste no sería el único lugar donde estos olores nos producirían esta sensación tan desagradable.
En muchos de los pasillos del metro era insoportable el olor que había. Imagino que no será porque la gente se ponga a mear en ellos aunque si no es por esto, ¿por qué otra cosa puede ser? También al caminar por las callejuelas, en algunos rincones un poco aislados en los que es más fácil camuflarte durante la noche para poder mear, se notaba esta pestilencia.

Otra cosa que llama la atención cuando caminas por la calle es la cantidad de gente sin techo que hay en París. Es habitual, en la mayoría de las grandes urbes, encontrarse gente que viste con ropas viejas y sucias que no tienen un hogar y hacen de la calle un sitio donde poder dormir. Pero en esta ciudad el número de personas a las que les pasa esto es escalofriante y es algo que contrasta muchísimo con las tiendas de lujo que nos encontramos. Pero lo que más sorprende y preocupa a la vez es que se ven muchos niños que pasan por esta situación por el simple hecho de pertenecer a una comunidad (los gitanos rumanos) que se encuentra excluida por una parte bastante representativa de la sociedad parisina.
En mi visita hacía calor pero no me quiero imaginar durante el gélido invierno parisino lo que deben de pasar estas personas al dormir a la intemperie. Es posible que muchos de ellos mueran en las calles de París ante la mirada impasible del resto de vecinos.

Lo siguiente que me sorprendió es la inseguridad que se siente en esta ciudad y más si eres mujer. Algunos hombres no se cortan nada en recorrer con la mirada el cuerpo de mujeres que van solas o acompañadas de otras mujeres creando situaciones muy incómodas en las que la mujer siente como violan su cuerpo sin llegar a haber ningún tipo de contacto físico. Este tipo de gente es bastante desagradable y creen poder comerse a las personas con los ojos mientras éstas lo único que esperan es pasar rápido de largo, que llegue su parada para poder bajarse, es decir, salir huyendo. Pero no sólo para las mujeres es peligroso ya que muchos hombres tienen que lidiar con este tipo de actuaciones hacia sus parejas, amigas o familiares que les pone en un lugar en el que no se encuentran cómodos si no son personas agresivas.
Por otro lado están los robos. Sólo he pasado un fin de semana allí pero mientras cenábamos y nos tomábamos una botella de vino junto al canal Saint Martin a una chica del grupo en el que me encontraba le robaron el bolso sin darnos ni cuenta. Puede que ella tenga también un poco de culpa por no llevarlo colgado todo el tiempo pero, ¿no pertenece París a un país civilizado en el que este tipo de cosas no deberían pasar?

Como habéis podido observar si conocéis mi blog, la afición que tengo por el mobiliario urbano de las ciudades que voy visitando es grande. Aquí, una cosa que me llamó la atención, fueron las papeleras que no tienen un diseño que sea armónico con el resto de la ciudad. Aquí las papeleras son bolsas de plástico transparente enganchadas a una estructura metálica. El motivo de esto es el miedo a posibles atentados en los que los explosivos sean escondidos en papeleras de metal que no dejan ver el interior y por tanto localizar.
El fin puede estar justificado pero este hecho hace que París tenga una imagen de suciedad constante ya que se ve toda la basura del interior de las bolsas. Esto, respecto al turismo, es una cosa que no queda muy bien ya que en muchas de las fotos de los millones de turistas que visitan la ciudad se ven bolsas de basura.

La siguiente curiosidad que os quiero contar primero me enfureció y después me hizo pensar. Después de comer  y viendo que la temperatura que marcaba el termómetro a esas horas no nos iba a permitir hacer mucho, nos pusimos a buscar algún sitio fresco en un parque en el que pasar las horas más calurosas del día tiradas en el césped a la sombra de algún árbol. Cuando pensamos encontrar el césped adecuado para una siesta tranquila y nos dispusimos a ir a la zona elegida, nos encontramos con la figura del personal de seguridad del césped (como me gusta definirles) que nos gritaban desde la otra punta del jardín para que nos saliésemos de allí. Sólo habíamos caminado un par de pasos sobre él pero el grito nos hizo darnos cuenta de que nadie más estaba sentado en esa zona. Es curioso eso de tener parques en los que no se pueda disfrutar de todas las zonas pero así es como consiguen la fama con sus jardines de película. Poco después encontramos otro sitio que a mi me parecía prácticamente igual y en el que sí que pudimos por fin sentarnos rodeadas de muchísima más gente.

Para terminar esta entrada y dejar a la gente con una curiosidad que sí que me sorprendió a bien es que París es una de las ciudades en las que me he encontrado más Street Art de todas las que conozco. En muchas esquinas de edificios, en las zonas en las que está la placa que indica el nombre de las calles, en puentes, en fachadas, por todos lados te encuentras expresiones artísticas que llaman la atención haciendo que el recorrer las calles del París menos conocido turísticamente sea emocionante.
Como podéis ver, las curiosidades que a mi más me han sorprendido no dejan París en muy buena situación pero cada uno tiene su propia forma de ver, sentir y conocer las ciudades.

viernes, 6 de julio de 2012

Curiosidades de Japón: Transporte público

Cuando me puse a escribir sobre curiosidades de Japón, me di cuenta de que muchas de ellas estaban relacionadas con el transporte público por lo que decidí dejarlas aparte para poder hacer un post aparte para estos pequeños detalles que hacen de los japoneses personas muy distintas a los españoles (que son los que mejor conozco), aunque seguro que a algunos de otras nacionalidades también os sorprenden. Seguramente esta entrada surge porque, en los 15 días que pasé en este país, una de las cosas que más hice fue desplazarme en transporte público.

La primera cosa que se me viene a la cabeza son los autobuses urbanos de algunas de las ciudades por las que pasamos como por ejemplo Kyoto e Hiroshima. En estos, al contrario que en Madrid o Londres, se entra por la parte trasera sin pagar nada en ese momento y se sale por la puerta delantera, es decir, la del conductor, en la que suele haber una máquina por la que se echa el dinero. Este método yo no lo veo muy práctico que digamos sobre todo a la hora de que se vacíe el autobús en paradas clave, pero tiene su lógica en algunos casos.
En Hiroshima, por ejemplo, tienes que coger un ticket al subirte que luego marcará la tarifa de tu trayecto al bajarte. La primera vez que nos montamos se nos olvidó cogerlo, o más bien ni nos dimos cuenta, y después el conductor nos echó una medio charla de la que no entendimos prácticamente nada y nos cobró lo que le pareció oportuno aunque he de decir que creo que no se aprovechó de nosotros porque no parábamos de enseñarle en un plano la parada en la que nos habíamos subido.

Otra curiosidad relacionada con los medios de transporte público en Japón son los famosos vagones para mujeres. Esto puede resultar algo sexista para muchos hombres e incluso para muchas mujeres pero al parecer el motivo por el cual se han creado es que, al llenarse tanto los trenes en horas punta, algunos hombres aprovechaban los trayectos en tren para restregarse y tocar a las mujeres que iban tan tranquilas hacia su trabajo, casa, etc. En algunas estaciones, las entradas a estos vagones vienen indicadas en el suelo del andén.

metro solo para mujeres en japón

Y esto me lleva a la siguiente cosa que me ha llamado la atención, las marcas de dónde va a haber una puerta en los suelos de los andenes de las estaciones y cómo la gente hace cola en ellas para acceder al tren. Es curioso el llegar a una estación y no ver todo el andén abarrotado de personas que se pegan por no quedarse fuera del siguiente tren. Aquí todo está más normalizado, en el suelo están las marcas de los vagones de mujeres (mencionados anteriormente), las marcas que dan acceso a los sitios reservados para ancianos, embarazadas, mujeres con niños pequeños o lesionados y las que señalan el resto de puertas. Todo el mundo que va llegando se va poniendo en una de las filas de acceso y cuando llega el tren todo el mundo espera a que salga la gente para, a continuación, ir entrando de forma ordenada según se haya llegado al andén.
Creo que esto es algo de lo que deberíamos aprender todos y que me da mucha envidia el no poderlo tener en nuestras ciudades (hablo por las ciudades que conozco).

marcas en los andenes japoneses

Otra cosa que me llamó muchísimo la atención es que en algunos trenes hay zonas para que los fumadores puedan echarse un cigarrillo si el viaje es muy largo. Es curioso que en un país en el que en muchas de las ciudades está prohibido fumar por la calle, permita fumar en una habitación cerrada dentro de un tren de largo recorrido. Esto sorprende más si cabe si en tu país de procedencia, en el que la tendencia es la prohibición de este acto, la gente fumaba en trenes, autobuses, en el metro, etc y ahora no se puede.
Si os fijáis en la foto que he puesto, en el tercer vagón en la parte de la izquierda aparece el icono de un cigarro encendido que indica que ahí hay una sala de fumadores.

sala de fumadores en el tren

Las melodías cuando se aproxima un tren a una estación también es algo que choca bastante. Tanto si vas montado en el tren, como si lo que estás haciendo es esperarlo en un andén, siempre empezarás a escuchar una melodía que indica que el tren se está acercando a la parada. Esto, aunque no parezca una gran curiosidad, es algo que no había visto (o mejor dicho, oído) nunca. Suelen ser melodías muy sencillas y sin sentido alguno pero en una de las líneas de metro de Kyoto la melodía era como sacada de una película de miedo y, sinceramente, no me hubiese gustado tener que esperar el metro en alguna de esas estaciones sola y de noche (pero bueno es Japón y esto lo cambia todo).

Seguro que todos, o muchos de vosotros, habréis oído hablar de los empujadores en el metro de Tokyo en horas punta. A mi no me tuvieron que empujar para poder entrar en un tren, y alguna hora punta me he comido con mochila y todo, pero no hicieron falta porque el tren no iba lleno del todo (para mi iba demasiado lleno). Son unos hombres con guantes blancos que los podréis ver en las estaciones más transitadas, pero tendréis que madrugar para verlos ya que la hora punta en Tokyo es de 7:30 a 9:00. 

emnpujadores japoneses

Ya hable en otro post de la afición que tienen los japoneses con el anime, pues en la capital no se les ha ocurrido otra cosa que utilizar un dibujito de estos para indicar donde están las paradas de autobús, pero esto no es lo peor, lo peor es cuando te ves aparecer el autobús que te va a recoger y todo el está decorado con dibujos de anime. Estas cosas tan infantiles son, para mi, unas de las que más me llamó la atención en un país en el que la seriedad, la tradición y el minimalismo.

parada autobus Tokyo

autobus japones

Y para terminar esta entrada, comentaros una cosa sobre los taxis. Yo no llegué a coger ninguno en Tokyo pero si que vi bastantes y hubo una cosa que no me pasó desapercibida, la funda que todos los taxistas le habían puesto a los sillones del coche. ¿Puede ser verdad que cuando en un país como España, la gente ve anticuado el ganchillo en los brazos del sofá, en un país como Japón el ganchillo se siga utilizando como protector de los asientos? ¿Curioso no? Os dejo una foto de esto también en la que el taxista nos miraba un poco con cara extraña porque le estábamos echando una foto a su taxi.

taxi japones

martes, 29 de mayo de 2012

Curiosidades de Japón: restaurantes y bares

Como ya anuncié en mi primera entrada sobre curiosidades, habría más. Hoy me dispongo a contaros un poco las cosas que más me llamaron la atención en los bares y restaurantes por los que fui pasando.

Como cervecera que soy, cuando voy a algún país nuevo de turismo, lo que más me apetece a ciertas horas es tomarme una cerveza en algún bar. Primero por descansar las piernas un rato; segundo, porque al entrar en un sitio cerrado entras en calor aunque no bebas algo caliente; y tercero, porque así aprovechas y vas al baño. Pues bien, en este país estas tradiciones de los viajes cuesta llevarlas ya que es muy difícil encontrar algún bar (la mayoría de sitios son restaurantes) y una vez que lo encuentras, que esté abierto.  En invierno, como todos sabéis, en el hemisferio norte anochece bastante pronto. Si has madrugado para empezar el día y has comido pronto, a eso de las 4:30 o 5:00 de la tarde ya estás cansado de caminar y con ganas de sentarte en algún bar y tomarte una cerveza. Pues no, en Japón es muy difícil encontrar algún bar abierto antes de las 6:00 de la tarde (que no sea restaurante, repito).

Pero es que esta es solo la primera curiosidad relacionada con estos establecimientos y es que, aunque en Japón no puedas fumar por la calle, solamente en sitios habilitados para ello (muchas veces es un simple cenicero en la puerta de un establecimiento), si que puedes hacerlo en restaurantes en los que en la mesa de al lado se encuentran comiendo unos niños. Podéis pensar que esto en España también se hacía hasta hace dos días como el que dice pero es que en España se puede seguir fumando en la calle donde quieras. Yo creo que es por esto por lo que me han sorprendido tanto esta clase de prohibiciones.

Punto para fumadores en medio de una calle de Tokyo

También he de hablaros de la seguridad y la confianza con la que la gente se va al baño en un restaurante (hasta en los de comida rápida que encontramos por todo el mundo) dejando todas sus cosas en la mesa. Y diréis que qué tiene esto de curiosidad, bueno pues que si esta persona está acompañada por amigos, pareja, familia, etc., pues se puede entender y no parecería extraño pero es que si está sola, a mi, por los sitios por los que me he movido hasta hoy, nunca se me hubiese ocurrido pensar en dejar todas mis cosas en una mesa que está a la vista de todos y por tanto jugármela a que cuando vuelva mis cosas hayan desaparecido. Y que conste que esto no lo critico sino que lo alabo y me parece una muestra de civismo de la que todos los ciudadanos de otros países deberíamos aprender.

Otra cosa que está bastante bien es que, al entrar en un restaurante y sentarte en una mesa, al momento viene el camarero con unas toallas calientes para que te limpies las manos y la boca antes de comer (esto no es en todos los restaurantes). Cuidado porque al principio queman un poco. Y justo antes o después de esto, el vasito de agua en la mesa que no le falte a nadie. Es típico ver gente comiendo en Japón sin pedir nada de beber ya que el agua es gratis en todos los sitios (hasta en los de comida rápida). Otra curiosidad es que comen con palillos pero creo que esto es algo que conoce todo el mundo y no hace falta explicar.

Seguramente que la gente que como yo está acostumbrada a viajar por Europa, lo de dejar propinas en los restaurantes es algo que lo tiene asumido (aunque no te guste mucho dejarlas o no suelas hacerlo de forma habitual). Pues en Japón este gesto de gratitud hacia el buen servicio dado por los empleados de los restaurantes o bares no es necesario hacerlo (muchas veces en Europa aunque el servicio haya sido malo te incluyen en la cuenta un 10% del valor de la consumición para las propinas). Sé de mucha gente que se alegrará al saber esto y otros que no tanto. Pues creo que la explicación a esto es seguramente porque los camareros deben de tener unos sueldos bastante razonables y acordes al resto de salarios y no necesitan la ayuda de los clientes para poder tener unos sueldos dignos como sucede en algunos de los países en los que si se deja propina.

Factura sin propina añadida

Pero quizás una de las cosas que más me hayan llamado la atención sea el protocolo que siguen los japoneses a la hora de sentarse en la mesa. Hay varias normas que no se si me han quedado del todo claras pero que intentaré explicar lo mejor que pueda. En el momento que llegan a un restaurante y una vez el camarero les ha dicho cual es la mesa, empieza el lío. En toda mesa que se precie hay sitios más cómodos que otros por la cercanía a un pasillo o por el tipo de asiento y hay distintos casos dependiendo del tipo de comida o cena que sea.
Si al restaurante va una pareja, por ejemplo, la que elige sitio primero es la chica.  Es curioso ver en un restaurante en el que las mesas están colocadas para que uno se siente en un banco junto a la pared y el otro se siente en una silla en el pasillo por el que se mueven los camareros, todas las chicas eligen el sitio de la pared y a todos los chicos les toca sentarse en el sitio de fuera. Por otro lado están las comidas con familiares. En éstas lo que prima es la edad, por tanto si se va a cenar con los abuelos, éstos tendrán la prioridad en la elección de asiento. Otro tipo de comida sería la de negocios o con compañeros de trabajo. Si es una reunión de negocios, el que elige es el cliente. Si después hay varias personas de la misma empresa, entrarían a coalición los rangos dentro de la empresa y las edades.

Como podéis ver, hay varias cosas bastante curiosas que es bueno saber para cuando se tiene planeado visitar Japón.

sábado, 3 de marzo de 2012

Curiosidades de Japón

Todavía de viaje por Japón, y aprovechando un largo trayecto desde Hiroshima hasta Tokyo, me dispongo a escribir mi primera entrada sobre este país que tiene tantas cosas distintas a lo que yo conocía hasta el momento. Este motivo sea quizás el que me hizo decidirme a venir a visitarlo (bueno, éste y que sacaron unas ofertas de avión muy jugosas e imposibles de dejar escapar) y por eso mi elección para la primera entrada sobre Japón sea una de curiosidades que me he ido encontrando a lo largo de estos días.

Lo primero que llama la atención son los baños, o mejor dicho, lo que viene siendo el retrete. Los hay de varias formas, desde unos que parecen que estamos todavía a mediados del siglo XX hasta los ultramodernos que necesitan un manual para que el usuario los pueda saber manejar.
Los primeros son todos del mismo estilo, una especie de letrina incrustada en el suelo del baño en la que sobresale la parte delantera que es donde debe de llevar el grifo por el que sale el agua de la cisterna. En estos baños, las mujeres nos tenemos que situar mirando hacia este saliente para no poner todo el baño perdido. No sé si lo habíais pensado pero sí, hay que mear de cuclillas.
Los segundos los hay de varios tipos aunque os explicaré el completo ya que los otros son iguales que este pero sin alguna de las cosas. Estos retretes ya serían los que conocemos todos pero aquí en Japón les han incorporado algunas cosas que los hacen especiales. Lo primero es el grifo justo encima de la cisterna, este grifo llena la cisterna pero a la vez puede ser usado para lavarte las manos una vez hayas orinado (el agua es fría por lo que muchas veces es preferible ir a lavárselas al lavabo). Lo segundo es la calefacción en la taza, todo un invento y yo creo que lo más útil de todo. Las casas de Japón suelen ser muy frías (por lo menos en esta época y en las que yo he estado) y el sentarte en una taza calentita hace el uso del baño más placentero. Lo tercero es el cuadro con botones que lleva incorporado en uno de los laterales. Principalmente, estos botones son para activar los distintos tipos de chorros para limpiarte las partes nobles una vez hayas acabado tus necesidades, el agua también suele estar fría y no se llega a utilizar todas las veces, de hecho, yo solamente lo he utilizado un par de veces. En este cuadro encontramos otro botón más que es para poner música si no quieres ser escuchado, puedes hasta regular el volumen de la misma si lo deseas (no tengo ni idea de qué tipo de música tienen, nunca le he dado a este botón).


Siguiendo con alguna curiosidad que se dé dentro de casas, os contaré la que más veces he tenido que hacer yo en mi viaje, el quitarse las zapatillas antes de entrar al interior de una vivienda. Para gente de algunos países del norte de Europa esto puede que no sea para nada algo curioso pero es que en España, no lo hacemos. Este detalle tan simple como descalzarse antes de entrar hace que los suelos, en su mayoría de madera o tatamis, se conserven mejor y más relucientes durante más tiempo. Y para que nos vamos a engañar, si no entras a las casas con los zapatos que has llevado por la calle, éstas se conservan limpias durante más tiempo y no habría que estar todos los días dale que te pego con la fregona.

Y continuando dentro del hogar, ¿quién de vosotros no se ha ido de camping alguna vez y ha echado la esterilla en el suelo para desplegar encima el saco de dormir? Pues bien, los japoneses tienen para dormir algo parecido que se llama futón que no es tan fino e incómodo como una esterilla pero se despliega en el suelo todos los días y tampoco lleva encima un saco de dormir sino un edredón.
Principalmente los futones se extienden por las noches en suelos cubiertos con tatami (muy típicos aún hoy en día en muchas casas) y se recogen por las mañanas para dejar el espacio en la habitación y así poder utilizarla para otras cosas.
De todas formas, sobre este tema he de decir que la gente joven japonesa que he conocido a lo largo de este viaje no duerme en futón sino en camas mientras que los padres los siguen utilizando yo creo que más por costumbre. De todas formas, para las visitas (es decir, gente como yo) si que tienen futones.


Y saliéndonos ahora de las casas, os tengo que hablar sobre las mascarillas. A lo mejor es porque la época del año en la que he venido a Japón es época de resfriados y la gente no quiere contagiar a los demás, o a lo mejor es que, como no está lloviendo mucho, las ciudades andan más contaminadas y ello puede resultar un problema para la salud de todos pero con más intensidad a los que tienen algún problema respiratorio, o porque son asmáticos, o vete tú a saber por qué, pero la verdad es que es increíble la cantidad de gente que te encuentras por la calle con las mascarillas puestas. Además las tienen de varios estilos. Están las reutilizables que son las que llevan algunas mujeres mayores que son como de paño que no tengo ni idea si tendrán algún efecto, después están las que lleva casi todo el mundo que son como las que usan en los hospitales enfermeros y médicos que, aparte de ser más higiénicas, seguro sean más efectivas y encima las tienen de varios modelos. Y por último están las mascarillas para niños que son como estas últimas pero con dibujos para que al niño no le suponga un trauma el tener que llevarla (aunque a lo mejor en Japón estas cosas no son motivo para que tus compañeros de clase se metan contigo).


Cuando veáis una gasolinera, fijaros bien de dónde salen las mangueras para echar la gasolina en los coches. Por lo general, en las gasolineras que yo había visto hasta ahora, lo normal es que haya unos surtidores en el suelo de los que sale la manguera y en los que se puede ir viendo la cantidad de gasolina que le estás poniendo al coche y en muchos hasta pagar con tarjeta. Pues en Japón esto no es así, cuando entras en una gasolinera, si buscas los surtidores, no los vas a encontrar ya que las mangueras cuelgan del techo. La verdad es que muchas gasolineras no vi y las que vi estaban en el interior de las ciudades. Puede que las que haya en carreteras sean de otro estilo.



viernes, 25 de noviembre de 2011

Guardia Real

Hoy, ojeando las fotos que tengo de antiguos viajes, me he dado cuenta de que tenía unas cuantas de ellas enfocadas directamente hacia la Guardia Real de distintos palacios distribuidos por Europa.
No es un tema que interese a la persona que está intentando buscar información para poder organizar su viaje gracias a las aportaciones de viajeros que ya conocen el país o la ciudad que pretende visitar, pero a mi, me ha parecido una curiosidad bastante llamativa.
Es interesante ver que en la puerta de muchos de los palacios siempre hay, independientemente de que sea invierno o verano, alguna garita con un joven de pie, con la vista al frente y sin moverse ni un pelo. Es una profesión que siempre me ha llamado la atención ya que no tiene que ser nada fácil aguantar todo un turno de trabajo allí apostado sufriendo las inclemencias del tiempo (algunas veces demasiado adversas) y los continuos flasazos de los turistas que van a visitar el palacio y que buscan el poder situarse lo más cerca posible del Guardia para inmortalizar el momento.
La mayoría de estos cuerpos especiales de seguridad son para defender al monarca de una nación pero yo he querido meter también en esta entrada a la Guardia Suiza Pontificia porque vistos desde el objetivo de la cámara de un viajero, realizan la misma función exceptuando que ellos, en lugar de defender a un Rey, defienden al Papa (figura que para mucha gente representa exactamente lo mismo que un monarca en su propio país).

Guardia Suiza Pontificia, Ciudad del Vaticano

Högvakten, Guardia Real del Palacio de Estocolmo

Guardia Real del Palacio de Bratislava

Guardia Real del Palacio de Bratislava

Guardia Real del Palacio de Copenhaguen

Muchos de estos cuerpos hacen desfiles para recrear el momento de un cambio de guardia, y aunque suele ser agobiante de la gente que se reúne a verlos, es curioso observar como caminan todos llevando el mismo paso, con la cabeza bien alta y su movimiento de brazos acompasado al ritmo que suele imprimir uno de ellos el cual suele poseer un rango mayor.
El cambio de guardia del que más he oído hablar ha sido del de Londres. Esto es fácil ya que hoy en día es mi lugar de residencia. Aún así, antes de llegar a la capital inglesa, este cambio ya ocupaba esta posición y es que es una de las atracciones más visitadas en Londres. He de decir en su contra que es aburrido como el solo y que si se visita esta ciudad con poco tiempo yo no me preocuparía demasiado en dedicarle mucho interés.


Cambio de guardia en el Palacio de Buckingham, Londres

martes, 16 de noviembre de 2010

Roma: ciudad del caos en Europa

Acabo de volver de Roma y una de las cosas que más me han llamado la atención ha sido el caos que se da en esta ciudad. Todavía no sé como he conseguido volver entera a casa después de pasarme unos días en la capital italiana.
Os preguntareis cómo es posible que lo que más me haya llamado la atención de una ciudad plagada de monumentos que cuentan la historia de una civilización tan importante en todo el Mediterráneo durante una época tan larga sea lo caótica que se presenta a sus visitantes. Pues bien, os comentaré el por qué.

Lo primero es porque, yo que soy peatón allá donde voy de vacaciones, pienso que es muy peligroso el transitar por las calles de Roma ya que los coches y motos que invaden las vías no tienen nada de consideración con los peatones, y el cruzar las calles supone un riesgo para la integridad física bastante notable. Los pasos de peatones pintados en las calzadas son de chiste ya que la función que tienen parece que los conductores no la conocen. Yo he llegado a estar parada delante de uno hasta 2 minutos sin que ningún coche se parase para permitir que yo pasase y, o te tiras jugándotela o te puedes tirar ahí parada todo el día. Esto es una cosa que observas en cuanto llegas a esta ciudad y ves cómo los italianos se lanzan a cruzar sin que los conductores hayan parado del todo sus vehículos haciendo así que se paren pero corriendo el riesgo de que alguno no lo haga.
Pero bueno lo de los pasos de peatones puede pasar porque conductores que no los respetan hay en todos los sitios, pero eso de estar cruzando con tu semáforo en verde y verte rodeada por coches y motos que han salido de otra calle y que les da igual que el semáforo le esté dando prioridad al peatón, eso ya si que no lo veo normal.

La otra cosa que me hace pensar que esta ciudad es un caos es la cantidad de turistas que se pueden juntar en las zonas donde hay monumentos importantes. Nunca había visto en ninguna de las ciudades europeas que he visitado anteriormente una cantidad de turistas tan grande.
A mi me habían aconsejado evitar para la visita a Roma los meses de verano entendiendo por éstos los meses de Julio y Agosto pudiendo añadir también en esta lista Junio y Septiembre por su cercanía a los meses fuertes, pero en ningún momento me habían dicho nada de que en Noviembre se llenase tanto la ciudad. Era increible las colas para entrar en sitios como el Coliseo o la Basílica de San Pedro pero también era una pasada lo abarrotadas que estaban todas las calles y plazas del centro de la ciudad independientemente de si había algún monumento importante cerca o no.
Como he tenido suerte respecto al clima (casi todo el día me lo he pasado en manga corta), los restaurantes con terraza, los bancos de parques, las fuentes que tenían escalones en la base, todo, absolutamente todo, estaba lleno de gente descansando, comiendose un helado o una buena porción de pizza.

Turistas intentando sacarse una foto y tirar las moneditas en la Fontana di Trevi

Aun así y después de presentaros esta ciudad como la más caótica de todas las que he visitado en Europa, creo que me ha encantado y que seguramente vuelva algún día para disfrutar de esa pasta, de un paseo por el Trastevere o de una visita a alguno de sus monumentos. Eso sí, intentaré seguir evitando los meses del verano porque si ahora había mucha gente, no me quiero imaginar lo que será en esos meses.
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