viernes, 6 de julio de 2012

Curiosidades de Japón: Transporte público

Cuando me puse a escribir sobre curiosidades de Japón, me di cuenta de que muchas de ellas estaban relacionadas con el transporte público por lo que decidí dejarlas aparte para poder hacer un post aparte para estos pequeños detalles que hacen de los japoneses personas muy distintas a los españoles (que son los que mejor conozco), aunque seguro que a algunos de otras nacionalidades también os sorprenden. Seguramente esta entrada surge porque, en los 15 días que pasé en este país, una de las cosas que más hice fue desplazarme en transporte público.

La primera cosa que se me viene a la cabeza son los autobuses urbanos de algunas de las ciudades por las que pasamos como por ejemplo Kyoto e Hiroshima. En estos, al contrario que en Madrid o Londres, se entra por la parte trasera sin pagar nada en ese momento y se sale por la puerta delantera, es decir, la del conductor, en la que suele haber una máquina por la que se echa el dinero. Este método yo no lo veo muy práctico que digamos sobre todo a la hora de que se vacíe el autobús en paradas clave, pero tiene su lógica en algunos casos.
En Hiroshima, por ejemplo, tienes que coger un ticket al subirte que luego marcará la tarifa de tu trayecto al bajarte. La primera vez que nos montamos se nos olvidó cogerlo, o más bien ni nos dimos cuenta, y después el conductor nos echó una medio charla de la que no entendimos prácticamente nada y nos cobró lo que le pareció oportuno aunque he de decir que creo que no se aprovechó de nosotros porque no parábamos de enseñarle en un plano la parada en la que nos habíamos subido.

Otra curiosidad relacionada con los medios de transporte público en Japón son los famosos vagones para mujeres. Esto puede resultar algo sexista para muchos hombres e incluso para muchas mujeres pero al parecer el motivo por el cual se han creado es que, al llenarse tanto los trenes en horas punta, algunos hombres aprovechaban los trayectos en tren para restregarse y tocar a las mujeres que iban tan tranquilas hacia su trabajo, casa, etc. En algunas estaciones, las entradas a estos vagones vienen indicadas en el suelo del andén.

metro solo para mujeres en japón

Y esto me lleva a la siguiente cosa que me ha llamado la atención, las marcas de dónde va a haber una puerta en los suelos de los andenes de las estaciones y cómo la gente hace cola en ellas para acceder al tren. Es curioso el llegar a una estación y no ver todo el andén abarrotado de personas que se pegan por no quedarse fuera del siguiente tren. Aquí todo está más normalizado, en el suelo están las marcas de los vagones de mujeres (mencionados anteriormente), las marcas que dan acceso a los sitios reservados para ancianos, embarazadas, mujeres con niños pequeños o lesionados y las que señalan el resto de puertas. Todo el mundo que va llegando se va poniendo en una de las filas de acceso y cuando llega el tren todo el mundo espera a que salga la gente para, a continuación, ir entrando de forma ordenada según se haya llegado al andén.
Creo que esto es algo de lo que deberíamos aprender todos y que me da mucha envidia el no poderlo tener en nuestras ciudades (hablo por las ciudades que conozco).

marcas en los andenes japoneses

Otra cosa que me llamó muchísimo la atención es que en algunos trenes hay zonas para que los fumadores puedan echarse un cigarrillo si el viaje es muy largo. Es curioso que en un país en el que en muchas de las ciudades está prohibido fumar por la calle, permita fumar en una habitación cerrada dentro de un tren de largo recorrido. Esto sorprende más si cabe si en tu país de procedencia, en el que la tendencia es la prohibición de este acto, la gente fumaba en trenes, autobuses, en el metro, etc y ahora no se puede.
Si os fijáis en la foto que he puesto, en el tercer vagón en la parte de la izquierda aparece el icono de un cigarro encendido que indica que ahí hay una sala de fumadores.

sala de fumadores en el tren

Las melodías cuando se aproxima un tren a una estación también es algo que choca bastante. Tanto si vas montado en el tren, como si lo que estás haciendo es esperarlo en un andén, siempre empezarás a escuchar una melodía que indica que el tren se está acercando a la parada. Esto, aunque no parezca una gran curiosidad, es algo que no había visto (o mejor dicho, oído) nunca. Suelen ser melodías muy sencillas y sin sentido alguno pero en una de las líneas de metro de Kyoto la melodía era como sacada de una película de miedo y, sinceramente, no me hubiese gustado tener que esperar el metro en alguna de esas estaciones sola y de noche (pero bueno es Japón y esto lo cambia todo).

Seguro que todos, o muchos de vosotros, habréis oído hablar de los empujadores en el metro de Tokyo en horas punta. A mi no me tuvieron que empujar para poder entrar en un tren, y alguna hora punta me he comido con mochila y todo, pero no hicieron falta porque el tren no iba lleno del todo (para mi iba demasiado lleno). Son unos hombres con guantes blancos que los podréis ver en las estaciones más transitadas, pero tendréis que madrugar para verlos ya que la hora punta en Tokyo es de 7:30 a 9:00. 

emnpujadores japoneses

Ya hable en otro post de la afición que tienen los japoneses con el anime, pues en la capital no se les ha ocurrido otra cosa que utilizar un dibujito de estos para indicar donde están las paradas de autobús, pero esto no es lo peor, lo peor es cuando te ves aparecer el autobús que te va a recoger y todo el está decorado con dibujos de anime. Estas cosas tan infantiles son, para mi, unas de las que más me llamó la atención en un país en el que la seriedad, la tradición y el minimalismo.

parada autobus Tokyo

autobus japones

Y para terminar esta entrada, comentaros una cosa sobre los taxis. Yo no llegué a coger ninguno en Tokyo pero si que vi bastantes y hubo una cosa que no me pasó desapercibida, la funda que todos los taxistas le habían puesto a los sillones del coche. ¿Puede ser verdad que cuando en un país como España, la gente ve anticuado el ganchillo en los brazos del sofá, en un país como Japón el ganchillo se siga utilizando como protector de los asientos? ¿Curioso no? Os dejo una foto de esto también en la que el taxista nos miraba un poco con cara extraña porque le estábamos echando una foto a su taxi.

taxi japones

lunes, 2 de julio de 2012

La isla de Krk

No se si alguno habrá escuchado alguna vez hablar acerca de esta isla de nombre corto pero impronunciable que hoy os vengo a presentar como un destino al que ir a rejajarse y comer bien. La isla de Krk, cuya pronunciación a lo español a mi se me asemeja al canto de los grillos que escuchábamos por la noche en nuestra estancia en ella, es una de las islas del Mar Adriático. Hoy en día forma parte de Croacia y los croatas para nombrarla dicen algo parecido a Kuk.
Cuando digo que hoy en día pertenece a Croacia, lo digo con bastante intención ya que este Estado no ha sido el primero que la ha gobernado. No me quiero enrollar mucho con la historia de la isla pero está bien nombrar un poco los pueblos que la han conquistado anteriormente para así entender el por qué de su arquitectura, sus tradiciones, su gastronomía, etc.
Gracias a yacimientos encontrados en Krk, se puede saber que esta isla lleva habitada desde el Neoítico. Pero su historia más conocida empieza con los Liburnians que debían de ser una tribu de esa región que se vio invadida por los romanos que como solían hacer siempre le cambiaron el nombre a la isla por el de Curicta. Después vendrían los Ávaros y los Bizantinos para terminar perteneciendo a la nobleza croata. Aunque esto tampoco fue el final ya que al estar en el medio de las rutas comerciales de los Venecianos, éstos (que algo de sangre conquistadora tenían) se harían con el poder.
Después pasaría a manos de una familia croata (la cual tomaría el apellido Frankopan como propio) que aguantó hasta que la isla pasó a estar bajo el imperio Austro - Húngaro. Éste período duró hasta la Primera Guerra Mundial. A esta fase se le atribuye parte de la cultura del país. Una vez pasada esta guerra pasará a formar parte de Yugoslavia (en un principio conocido como el Estado de los Eslovenos, Croatas y Serbios) hasta que en 1991 Croacia consigue la independencia y Krk pasa a formar parte de este nuevo Estado.

Para llegar a la isla no hace falta coger ferry ya que se puede acceder a ella por carretera gracias a un magnífico puente de dos arcos y más de un kilómetro de distancia en el que su pila central reposa en la Isla de San Marco, a mitad de camino entre el continente y Krk. Esta primera visión del puente, construido de hormigón, desde el coche que habíamos alquilado, nos auguraba parte de lo que después nos encontraríamos en algunas partes de la isla. Ah, por cierto, para cruzar el puente hay que pagar un peaje por lo que si vais en temporada alta y encima fin de semana, prepararos para las colas de coches esperando para poder cruzarlo.
Para esta entrada no voy a hablaros de todo lo que podéis ver en la isla porque yo no tuve tiempo para conocerlo así que me centraré en los pueblos que visitamos nosotros y los cuales están situados cada uno en un punto cardinal de la isla de Krk.

Al primero al que llegamos y en el cual teníamos los apartamentos alquilados es Malinska, situado en el norte de la isla muy cerca del puente por el que se accede. La sensación que se tiene una vez que llegas a él es que es un pueblo 100% turístico y no por todos los monumentos y lugares que tenga para ver sino por la cantidad de segundas residencias y apartamentos que se alquilan. Sinceramente es el pueblo en el que más tiempo estuvimos pero que menos recorrimos por lo que cosas de interés no os sabría decir aparte del Haludovo Palace Hotel que es un hotel abandonado al que ya le hice una entrada anteriormente.
Lo que si es a destacar de esta población son sus playas, y no por su arena blanca, sino porque son de hormigón (lo mismo había otras zonas de baño que no conocimos) y lo curioso ya no es eso, sino que tengan escaleras para salir del mar. Si no fuese por que el agua es salada, la sensación que tienes es la de estar bañándote en una piscina. Nosotros las llamábamos las playas del futuro.

Playa del futuro Malinska

El segundo pueblo al que fuimos tiene uno de estos nombres impronunciables que tanto les gustan a los croatas, Vrbnik. Es el pueblo que visitamos situado al este de la isla y su ubicación puede que sea una de las cosas que lo caracterizan ya que está en lo alto de un acantilado aunque a decir verdad, este acantilado tampoco es que sea muy alto.
Sobre este pueblo habíamos leído que lo más típico era su vino por lo que una de las noches que estábamos en la isla nos fuimos a cenar allí para visitarlo primero y para probar este vino segundo. La verdad es que malo no debía de estar porque sino lo recordaría.
Aquí si que nos dimos una vuelta por lo que sería el casco antiguo. Éste se compone de un entramado de callejuelas estrechas en las que seguramente que durante los días de mucho calor en verano se siente una ligera brisa fresca por la sombra que se dan unas casas a otras. A mi particularmente me gustó bastante y recomiendo la visita.

Vrbnik

El siguiente que visitamos es el que da nombre a la isla, Krk. Es el que estaría al oeste y al ser la capital, es el más grande de todos y por ello el más visitado. Este pueblo (lo llamo pueblo porque me parece pequeño para ser ciudad) es el que mejor conservado está. En él destaca su muralla y el pequeño castillo que un día ocupó la familia Frankopan y los edificios religiosos, entre ellos la catedral y el campanario de la iglesia de San Quirino en el cual la parte superior parece una cebolla con un angelito en el punto más alto.
Este pueblo también tiene un casco antiguo repleto de callejuelas pero a diferencia de Vrbnik, en estas hay muchas tiendas bastante peculiares que están enfocadas directamente al turista.
Como a lo largo de toda la isla, aquí también pueden presumir de tener una gastronomía apasionante aunque nosotros, por dejar de comer un poco de pescado y marisco, decidimos probar uno de los platos típicos de carne, el ćevapčići que son como unas salchichas hechas de carne picada muy especiadas típicas que al parecer podemos encontrar en todos los países de la región de los Balcanes.

Krk

Para terminar nuestra ruta por la Isla de Krk, nos fuimos hasta el pueblo que más lejos se situaba de donde nosotros estábamos alojados, Baška. Rodeado de montañas por tres de sus lados y el mar por el otro quizás sea el que más puede alardear de paisajes y vistas. La parte que da al mar no es que sea al mar abierto ya que es una zona en la que se aglomeran muchas islas de menor tamaño que hacen que las aguas en esta zona sean muy calmadas.
Esta zona de la isla también puede presumir de las mejores playas aunque, como pasaba en los anteriores pueblos, nosotros no vimos ninguna que fuese de arena sino por el contrario todas eran de guijarros.
A mi lo que más me gustó de este pueblo es una pequeña iglesia situada en una de las montañas a la que se accede por una carretera estrecha y llena de curvas desde la que se puede observar todo el pueblo y los alrededores. Es curioso observar el cementerio situado junto a ella en el que los muertos pueden presumir de descansar en el lugar con mejores vistas de todo el municipio. Os llamará la atención, si os dais una vuelta por él, observar las fotos situadas en las tumbas.

Baška

jueves, 21 de junio de 2012

Alcantarillas de Japón

Japón es el país del dibujo animado y esto, cuando se visita este país, es algo que se nota en cada esquina por la que pasas caminando. Es curioso ver anime en autobuses, servicios, ropa y así podría seguir nombrando un largo etcétera de sitios y objetos en los que a los japoneses les gusta poner algún dibujito. Pero lo que hoy vengo a mostrar no es una recopilación de fotos con todos estos sitios y objetos sino una muestra del diseño de las alcantarillas como ya he hecho en anteriores ocasiones en este blog. Puede parecer chocante para los que me visiten por primera vez encontrar en un blog de viajes fotos de modelos de alcantarillas pero es que conocer el mobiliario urbano de una ciudad es conocer un poco más esa ciudad. Seguramente que muchos viajeros nunca se fijan en la forma que tienen bancos, papeleras, farolas, etc. cuando visitan algún sitio nuevo. Es por ello que me gusta mostrarlo.

La peculiaridad de las alcantarillas de Japón, comparándolas con las de otras ciudades que había visitado antes, es que aquí las hacen casi todas con un diseño bastante infantil que muchas veces representa algo típico de la ciudad (como los ciervos en Nara) y que, en algunos casos, les gusta decorarlas con colores muy vivos que nada tienen que ver con el típico color hierro alcantarilla que se ve por todo el mundo.  Os dejo una muestra bastante amplia de las tapas de alcantarilla que me fui encontrando en mi viaje por Japón. Espero que os gusten.

Alcantarilla Tokyo
Tokyo

Alcantarilla Tokyo
Tokyo

Alcantarilla Kyoto
Kyoto

Alcantarilla Nara
Nara

Alcantarilla Osaka
Osaka

Alcantarilla Osaka
Osaka

Alcantarilla Osaka
Osaka

Alcantarilla Osaka
Osaka

Alcantarilla Hiroshima
Hiroshima

Alcantarilla Hiroshima
Hiroshima

miércoles, 20 de junio de 2012

Sake

Una de las cosas que hay que probar si o si en Japón, es su bebida más típica, el sake. Esta palabra japonesa cuyo significado es bebida alcohólica es con la que se le conoce en los países occidentales la cual es diferente a la que recibe en su país de origen, nihonshu, que significa alcohol japonés.
Este licor está hecho a base de la fermentación del arroz. Es por ello que se cree que sus orígenes estén en China aunque ésta es sólo una teoría. Otra teoría es la que cuenta que al llegar los cultivos húmedos de arroz a Japón, estos empezaron a fermentarse gracias a la aparición de un moho que ayudaba en el proceso. En sus orígenes lo que hacía la gente era masticar el arroz y después escupirlo en un barril, gracias a este gesto que hoy nos parece bastante antihigiénico y desagradable, conseguían que las enzimas de la saliva convirtiesen el almidón del arroz en azúcar creando así una pasta dulce que mezclaban con arroz recién cocido. A esta mezcla es a la que dejarían fermentar de nuevo dando lugar a una especie de papilla bastante dulce y baja en alcohol.
El sake que conocemos hoy en día se lo debemos a la investigación de métodos bastante desarrollados a lo largo de muchos siglos. Esto se puede observar en los procesos de producción durante los cuales se han ido depurando mucho las técnicas y los componentes utilizados para la fermentación del arroz aunque en el fondo tampoco se diferencia tanto y os explico el porqué.


A diferencia de otras bebidas alcohólicas producidas por medio de la fermentación de su componente básico como puede ser la cerveza, el sake necesita de un moho para desarrollar este proceso. A este moho se le conoce por koji-kin (Aspergillus oryzae) y se cultiva directamente sobre el arroz cocido.
Una vez que el moho se ha desarrollado encima del arroz, se le mezcla dentro de un depósito con más arroz cocido, agua y levadura. Este punto es lo que diferencia al sake de las demás bebidas alcohólicas y es que al unir estos componentes se desarrollan dos procesos de forma instantánea, la sacarificación por parte del moho y la fermentación por parte de la levadura.
El sabor que podemos degustar al beberlo ya no es tan dulce y el contenido de alcohol también se ha visto incrementado.

Aunque al probarlo nos pueda parecer algo fuerte, el sake no pasa de los 20º siendo los comprendidos entre 14º y 16º los más consumidos.
A la hora de tomarlo se puede beber frío, del tiempo o caliente. Mi preferido es el frío pero quizás es porque toda bebida alcohólica si se toma fría el sabor no es tan fuerte aunque he de decir que lo he probado de las tres formas y ninguna llega a ser desagradable.
Para calentarlo existen una especie de jarritas de barro que suelen venir acompañadas de unos vasitos típicos también de barro utilizados para beber exclusivamente este tipo de bebida. El sake se pondrá dentro de la jarra y se meterá en una cacerola al baño maría llegando a calentarlo a una temperatura comprendida entre 36 y 40 ºC.
Algunos de los factores que determinan la forma de consumirlo son las estaciones del año y el tipo de comida que vaya a acompañar. Respecto a las estaciones del año es típico el beberlo caliente en invierno y frío en verano, como es lógico.


El sake, se puede decir que es una bebida tradicional donde las haya y como tal es utilizada por los japoneses en casi todos los momentos especiales de sus vidas. Estos pueden ir desde la celebración del año nuevo pasando por el momento de festejar la mayoría de edad de alguien hasta llegar a consumirlo en festivales y victorias deportivas.
Pero quizás el momento más solemne es cuando se consume en los rituales sintoístas lo cual se asemeja un poco al consumo de vino en las misas católicas. Es curioso ver a la entrada de los santuarios pilas de barriles ofrecidos por las distintas fábricas en los que se pueden observar los logos de cada una de ellas. Por cierto, hay muchísimas fábricas distintas de sake repartidas por todo Japón.

miércoles, 13 de junio de 2012

Haludovo Palace Hotel, un complejo turístico abandonado

Acabo de llegar de Croacia y, al pensar sobre qué podía empezar a escribir, lo primero que se me ha venido a la mente es el hotel abandonado que teníamos justo enfrente de los apartamentos en los que nos alojábamos.
En la isla de Krk, de la que ya hablaré más adelante, en un pueblecito bastante turístico situado en el norte llamado Malinska, allá por el año 1972, el dueño de la revista Penthouse, Bob Guccione, inaugura un hotel - casino de lujo al que llamará Penthouse Adriatic Club.
Esta idea crea un poco de incertidumbre en la sociedad ya que es raro que un hombre de negocios americano invierta 45 millones de dollares en un hotel de tal envergadura en un país comunista el cual está involucrado en la Guerra Fría. Al parecer, a este editor de la famosa revista para hombres, lo que le interesa es que se desarrolle el proyecto a modo de protesta hacia una guerra que ya dura más de 20 años y la cual ve incomprensible.
Este complejo será propiedad de la compañía yugoslava Rijeka Brodokomerc debido a las restricciones que se dan en la Yugoslavia comunista con respecto a las inversiones extranjeras. Por tanto los yugoslavos se encargarán de la gerencia, mantenimiento y servicio aunque con un pequeño matiz y es que Bob Guccione quiere que varias de las chicas que aparecen en su revista trabajen como azafatas haciendo de ellas el reclamo perfecto que puede hacer decidir a americanos y europeos a visitar esta isla del Adriático.
Ésta es una de las pocas fotos que he conseguido encontrar de la época en la que estaba abierto.


Los turistas que venían a este complejo, en cuanto la guerra empezó a ser más feroz en esta región del este de Europa, dejaron de venir eligiendo sitios más seguros en los que poder pasar unas vacaciones relajados y alejados de cualquier peligro.
El hotel por tanto pasó a ser lugar de residencia de los refugiados que no tenían donde meterse. Una vez que la guerra hubo terminado, éstos no tenían intención de dejar lo que había sido su hogar para empezar una nueva vida en otro sitio pero fueron obligados a abandonarlo. Eso si, salieron de él con todo lo que pudieron llevarse consigo: radiadores, tuberías, cableados, etc.

Hoy en día el Haludovo Palace Hotel está en ruinas y da la impresión de que se abandonó deprisa y corriendo ya que muchas de las zonas conservan el mobiliario tal y como se debió dejar en su día.
Aún así, el paso de curiosos que, como nosotros, ha pasado para ver este edificio en ruinas, ha hecho estragos en la decoración, mobiliario y hasta en la estructura del edificio dando una impresión de abandono que conmueve y atemoriza a partes iguales ya que la desolación y soledad que desprende hace que se visite volviendo la cabeza cada dos por tres por lo que pueda aparecer en cualquier momento (acto reflejo que el que lo visite va a experimentar).


En las zonas de habitaciones no hay mucho que impresione ya que éstas se parecen mucho entre sí. Lo que si es curioso ver son los interminables pasillos en penumbra llenos de cristales rotos y con todas las puertas a ambos lados medio abiertas, algunas cerradas a cal y canto y otras que dan a habitaciones completamente oscuras en las cuales ni entramos ya que no llevábamos linternas.
Las zonas comunes ya son otra cosa, eso sí que impresionaba y emocionaba a partes iguales según las íbamos descubriendo. Lo más espectacular era la cantidad de cristales rotos que había por todos lados. En su día, este hotel debió de gozar de unas vistas impresionantes del mar, sobre todo del atardecer que coincide con la orientación del complejo.
El pasar por la bolera situada en la parte baja del hotel la cual tenia las máquinas encargadas de recoger las bolas completamente destrozadas y con todo el suelo de las pistas levantado; las pistas de tenis llenas de vegetación y con las vallas rotas; las piscinas con la mitad de los azulejos rotos y llenas de sanitarios y alguna que otra silla; la zona de bar - restaurante con sus mesas redondas y sillones rasgados; la recepción abandonada completamente con el armario de las llaves vacío completamente pero con sus números de habitaciones pegados en las casillas todavía legibles; la zona de sauna con los azulejos blancos que dan la sensación de encontrarse en un psiquiátrico o algo parecido, etc.
Pero aparte de todo esto, el hotel también contaba con apartamentos que estan un poco separados de lo que es el edificio principal del Haludovo y que han tenido la misma suerte que éste.
En definitiva, en su época tuvo que ser un hotel en el que muy pocos podrían alojarse por los precios que debía tener. Las instalaciones que tiene son mucho mejores que las de algunos de los complejos que nos encontramos ahora 40 años después.



Lo que si es una pena, y si lo visitáis espero que no lo hagáis vosotros también, es que hay gente que pasa por ahí y lo único que sabe hacer es alterar el lugar un poco más haciendo que el siguiente aventurero que se quiera internar por esos largos pasillos para descubrir por el mismo todos los rincones que ofrece este edificio, lo encuentre cada vez en peor estado y con menos objetos que le transporten a esa época y le hagan disfrutar esta experiencia.
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