jueves, 17 de junio de 2010

Loft Hostel Budapest

El Loft Hostel Budapest es un hostel situado en todo el centro de Budapest, en una calle paralela a Váci Utca (calle llena de tiendas y restaurantes) llamada Veres Palne Utca. Este hostel es sorprendente porque una vez que entras en el edificio en el que se encuentra te quedas un poco chafado por la elección ya que está todo muy viejo. El hostel está en la última planta por lo que tienes que coger un ascensor que parece que se va a descolgar de un momento a otro. Yo al principio no sabía si subir mejor por las escaleras, pero el hostel está en la sexta planta y como que subir con maleta y todo se podía hacer muy pesado.
Cuando ya has llegado a la sexta planta, tienes que salir a un patio interior y subir otro tramo más de escaleras hasta alcanzar la zona de buhardillas que es donde se encuentra el hostel.

Nada más entrar por la puerta lo primero que nos hicieron hacer fue descalzarnos y dejar el calzado en la entrada. No pasa nada, no te lo van a robar, todo el mundo lo dejaba ahí y es una buena idea para que la gente se sienta como en casa. Esto se puede hacer porque es un hostel muy pequeño, creo que sólo tenía tres habitaciones. Las habitaciones eran una pasada, o por lo menos la que me tocó a mi, tenía techos super altos y estaba toda recubierta de madera. El espacio era muy amplio, no como en otros hostels que parece que estas durmiendo con los otros viajeros. Las habitaciones eran mixtas de 4, 6 y 8 personas y el precio era desde 14,5 € a 19 € dependiendo del día en el que te alojes y de la habitación que hayas elegido. Os dejo una fotillo de la habitación que me asignaron.


Las zonas comunes de este hostel tampoco tienen desperdicio, el salón tiene muchos sillones en los que poder sentarte a ver una película en la pedazo tele que tienen, o como cuando fui yo, un partido de fútbol. También tienen juegos tipo scrabble o ajedrez. Los ordenadores también están en esta sala y creo recordar que el acceso a internet era gratuito. En esta zona la gente se relajaba después de un duro día de turismo por la ciudad con sus cervecitas. Por cierto, había una tienda bastante cerca donde poder comprarlas.
La cocina está bastante bien equipada, pero es muy pequeña, con sólo una mesa en la que poder sentarte a comer, además está situada en el pasillo por el que se entra al hostel y no es muy cómodo el estar cocinando con la gente pasando por detrás de ti continuamente. El desayuno no está incluido, pero bueno por el precio de la habitación tampoco se puede pedir más. Lo mejor es que es una ciudad bastante barata y este no va a ser un problema ya que puedes desayunar por poco dinero en cualquier lado.
Los baños parecían los de una casa normal y corriente con la lavadora dentro y todo. En ellos podías encontrar de todo ya que los viajeros se olvidan muchas cosas en estos sitios y allí los iban acumulando. Lo que me pareció a mi es que el número de baños era un poco insuficiente pero yo no tuve problemas para poder utilizarlo.

Pasillo de entrada al hostel con la habitación de los
empleados a la izquierda y la cocina en el medio.

Otro tema importante a la hora de elegir un hostel es la seguridad, o por lo menos para mi es algo importante. Para entrar en éste tenías que meter un código para que se abriese la puerta. El código lo iban cambiando diariamente asique si un día por algún casual lo vais a pasar fuera, preguntarlo antes de salir y que no os pase lo que a nosotros, que nos lo habían cambiado y llegamos un poco tarde por lo que no podíamos entrar y nos tocó llamar al telefonillo para que nos abriesen.
En el tema taquillas dentro de las habitaciones, no recuerdo si había o no porque no es algo que yo suela utilizar cuando voy por ahí. Y las habitaciones me parece que estaban siempre abiertas aunque, como dije al principio de esta entrada, no es algo por lo que preocuparse ya que el ambiente en este hostel es muy familiar.

sábado, 12 de junio de 2010

Belvedere

El Palacio Belvedere se encuentra ubicado en lo que antiguamente eran las afueras de Viena y es, hoy en día, el museo de arte austriaco más importante, con obras que van desde la Edad Media a la actualidad.
Fue diseñado y construído por Johann Lukas por petición del Príncipe Eugenio de Saboya a principios del siglo XVIII y representa uno de los palacios de estilo Barroco más importante del mundo. Este Palacio está compuesto por cinco edificios conocidos como Belvedere Alto, Belvedere Bajo, el Invernadero, las caballerizas y Schwarzenberg. Los cuatro primeros son los que engloban el museo en sí y Schwarzenberg es un hotel de lujo. Los dos edificios Belvedere se encuentran unidos por un jardín bastante grande de estilo versallesco formado como por tres terrazas en las cuales podemos encontrar bastantes estatuas y alguna fuente. Para el acceso a los jardines no hay que pagar nada por lo que si crees que lo de pagar una entrada para ver el interior no es lo tuyo, ve a ver el exterior porque merece la pena.

En el Belvedere Alto se encuentra la colección más grande de Gustav Klimt, este puede que sea el motivo principal por el que los turistas acuden a este recinto. Los retratos dorados de "El Beso" y "Judit" son la principal atracción. Pero éste no es el único pintor expuesto aquí, los artistas Egon Schiele y Oskar Kokoschka también están bien representados, y también podemos encontrar algunos artistas de la época Biedermeier vienesa como Waldmüller, Amerling y Fendi.
Desde este edificio se puede observar una de las mejores vistas de Viena y de ahí el nombre, Belvedere significa bella vista.
El Belvedere Bajo es la primera edificación que se construyó de este gran conjunto artístico. La principal atracción de este edificio es la suntuosa decoración de las salas al más puro estilo Barroco. Podemos destacar la habitación dorada, el dormitorio del príncipe, la sala de grotescos y la galería de mármol.
Desde este edificio tenemos el acceso a los dos que me faltarían por explicar. El primero que encontramos es el invernadero (o como pone en el folleto del museo, el "Orangery"). Éste, junto con el Belvedere Bajo, es donde tienen lugar exposiciones temporales.
El último edificio es el de las caballerizas o también llamado Prunkstall. En éste es donde se expone el arte correspondiente a la Edad Media. Esta colección lleva sólo en depósito desde 2007.

Jardines con el edificio del Belvedere Alto al fondo

El Belvedere se encuentra en Prinz-Eugen-Strasse 27. Hay varias formas de llegar hasta este sitio. Si nuestra idea es empezar por el Belvedere Bajo, lo suyo es coger el tranvía 71 hasta la parada llamada Unteres Belvedere. Para el Belvedere Alto puedes tomar tanto el tranvía D hasta la parada de Schloss Belvederela o, lo que suele ser la elección más fácil para un turista, la línea U1 del metro hasta la parada de Südtirolerplatz.

Los precios varían dependiendo de lo que quieras ver. El pase completo de adultos serían 13,5 € y tendrías acceso a los 4 edificios dedicados a museos. Si lo que te interesa es alguno de los dos edificios principales exclusivamente y no quieres tener que pagarlos todos, también se puede comprar este tipo de entradas. Estas entradas cuestan 9,50 €. Como podeis ver, sale mucho más rentable el comprar la entrada completa y así disfrutarlo todo.
Si perteneces a algún grupo de personas especial (estudiante, niño, persona de la tercera edad, etc) vas a tener descuentos bastantes interesantes.

Los horarios del Belvedere Alto, el Belvedere Bajo y la Orangery van desde las 10:00 hasta las 18:00 y parece (según el folleto) que no cierra ningún día aunque esto es raro. Los miércoles se amplía el horario tanto del Belvedere Bajo como de la Orangery hasta las 21:00.
Si quieres ver las caballerizas tendrás que darte un poco más de prisa porque sólo abren de 10:00 a 12:00, asique ya sabeis, sería lo primero. Yo no recuerdo haber entrado a esta zona.


miércoles, 9 de junio de 2010

Amsterdam - Brujas - Gante - Amsterdam

Hoy os escribo desde Amsterdam y es que en este viaje he estado conociendo las ciudades belgas de Brujas y Gante y tengo ganas de aclararos un poco la forma de ir a ellas. Es muy típico que un turista al que le van a sobrar días en Amsterdam, haga rutas por ciudades cercanas, y éstas son de las que están en el top 10 de las escapadas por su singularidad y encanto.
Yo en esta entrada os voy a dar un poco de información sobre los medios de transporte que puedes coger para que te salga lo más rentable posible, las estaciones de las que salen y llegan los autobuses y trenes y los trasbordos que vas a tener que hacer. A mi, al ser menor de 26 años, me han ido haciendo pequeños descuentos. No sé muy bien el precio de los billetes sin descuento pero todo es preguntarlo cuando llegues al sitio.

El viaje entre Amsterdam y Brujas lo hicimos con Eurolines, una empresa de autobuses que te puedes encontrar por prácticamente todos los países de Europa. Al ser menores de 26 años nos salió el billete por 20 € sólo ida. El bus salía de la estación de Amstel, situada en el sureste de la ciudad. Tiene correspondencia con las líneas de metro 51, 53 y 54 y la parada en la que bajaros sería Amstel. Este viaje dura como unas 4 horas y el bus es el que hace la ruta Amsterdam - Londres. Si el billete lo contratais por internet, una vez que llegueis a la estación teneis que hacer como si fuese el check-in de un aeropuerto para que os asignen autobús y os den como la tarjeta de embarque que le teneis que dar al conductor.
Una vez llegueis a Brujas, os encontrareis con que el bus os deja en la estación de tren, ésta no está muy lejos del centro de la ciudad, pero si vais muy cargados o simplemente que no os gusta mucho caminar, os podeis coger autobuses que os dejan en el centro de Brujas en 5 minutos (o menos).

Para la segunda parte del viaje, el transporte elegido fue el tren que comunicaba las ciudades de Brujas y Gante. Éste nos salió por menos de 6 € el viaje y duraba como media hora o algo menos quizás. El tren había que cogerlo en la misma estación que nos había dejado el autobús que nos trajo desde Amsterdam. La frecuencia de trenes entre estas dos ciudades es bastante buena por lo que hay muchos turistas que las visitan las dos el mismo día.
Éste tren llega a la estación de Sint Pieters en el sur de la parte turística de Gante, muy cerca de un parque bastante grande en el que podemos encontrar los primeros museos de la ciudad. Para llegar al centro hay tranvías que te acercan desde la estación. Si por el contrario este camino lo quereis hacer andando, hasta la zona centro se tarda unos 25 minutos aproximadamente, depende mucho el ritmo al que se haga.

Y para teminar la ruta y volver a nuestro punto de origen, cogeremos otro tren que comunica las ciudades de Gante y Amberes (la cual puedes visitar también). Y de ésta coger otro tren hasta Amsterdam o directamente al aeropuerto de Schiphol si es que tu viaje acaba aquí.
El billete se puede comprar del tirón a Amsterdam. A nosotras nos salió por 25,90 € pero nos preguntaron de nuevo lo de que si éramos menores de 26 años.
La estación de Amberes es increible y muy grande, pero no vas a tener ningún problema a la hora de encontrar tu tren porque está todo muy bien señalizado y encima te vas a encontrar las pantallas con el destino de los trenes y el andén en el que los tienes que coger por todos los lados.
A Amsterdam, con este tren, llegas a la Estación Central, la cual ya conocerás si has hecho esta ruta tal como te la he explicdo porque eso quiere decir que ya antes estubisteis en Amsterdam unos días.
Si este no es el caso, y es la primera vez que estais en esta ciudad, deciros que esta estación es la principal de Amsterdam y que tiene correspondencia con casi toda la ciudad mediante autobuses y tanvías.

jueves, 3 de junio de 2010

Ribeira do Douro

Esta entrada es muy especial para mi ya que la Ribeira do Douro o del Duero como diríamos en castellano, es uno de los lugares que te atrapan desde el primer momento que pones un pie en ellos y ya no puedes olvidarte nunca de su magia.
Hoy me traslado a Porto (esa ciudad del norte de Portugal tan conocida por sus vinos) a la que el recuerdo me traslada en muchos momentos, y más concretamente a la ribeira del río Duero el cual divide la ciudad en dos zonas separadas por unos puentes enormes de los que destaca el puente de Don Luís I. Este puente metálico al más puro estilo Eiffel, comunica las dos orillas del río a dos alturas distintas. Las dos pasarelas son peatonales pero, aparte de pasar la gente, la plataforma superior, la que comunica con el barrio antiguo de la ciudad, está acondicionada para el paso de tranvías, y la inferior, la que comunica con las bodegas del barrio de Vila Nova de Gaia, para el de coches.

Puente de Don Luís I

A Porto yo fui la primera vez por casualidad. El vuelo salía barato y como el país tambien lo era, nos pareció un destino bastante asequible para hacer una escapadita. Lo que no pensábamos era que al final nos iba a atrapar tanto y terminaríamos volviendo cada año aunque sólo fuese por pasear y cruzar el puente para ver las dos orillas.
Esta zona de Porto es muy transitada tanto por gente autóctona como por turistas. Es muy típico ver a los portugueses paseando tranquilamente mientras los turistas abarrotan las terrazas tomándose unas Super Bock o echando fotos a los barcos amarrados con los barriles de vino en las cubiertas.

A un lado del río tenemos, como ya he dicho antes, el barrio de Vila Nova de Gaia donde están situadas las famosas bodegas de vino de Porto. La imagen de los tejados de las bodegas es bastante curioso ya que lo que se ve es como un mar de tejas anaranjado muy extenso en el que destacan algunos de los carteles con los nombres de las bodegas. Una persona que venga de turismo a esta ciudad no se puede ir sin visitar una de ellas. Las más famosas son Sandeman, Offley, Calem y Ferreira que ofrecen visitas guiadas en las que explican todo el proceso de recolección, transporte y producción del vino de Porto. Al final de la visita hay una pequeña cata de vino en la que poder degustar ya el producto final.

Vista de los tejados de las bodegas

Al otro lado del río nos encontramos con la parte antigua de Porto. Son características sus casas con azulejos de colores en las fachadas que dan a la zona un colorido muy peculiar. En esta zona es en la que se congregan los restaurantes donde poder comer algunos de los mejores platos de la comida portuguesa, entre ellos el bacalao.
Es muy curioso el estar sentado en una de las terrazas que abarrotan el paseo junto al Duero tomándote una cervecita o un vinito y estar escuchando fados que te hacen sentirte integrado en esta sociedad.

Zona antigua en la Ribeira del Duero

martes, 1 de junio de 2010

Old Calton

Old Calton es uno de los cementerios más importantes de Edimburgo, fue inahugurado en 1718 y aquí descansan algunas de las personas más notables de esta ciudad.

Cartel a la entrada del cementerio con una lista de las personalidades enterradas en él.

Como ya comenté un poco en la entrada del tour de los fantasmas, esta ciudad te deja un regustillo bastante gótico una vez que la visitas, y en parte, es por los cementerios. Puedes visitarlos a todas horas ya que están abiertos las 24 horas del día, pero claro, hay que echarle un par para visitarlo por la noche porque no se parece en nada al típico cementerio español con sus tumbas y nichos. Éstos tienen monumentos, tumbas marcadas por una simple piedra, panteones de todos los tipos, etc. También, por sus caminos, se puede ver como van apareciendo telas por debajo de las piedras y es porque al no haber mucho espacio para enterrar a todo el mundo, a los más pobres se les iba enterrando por los caminos, unos encima de otros, hasta casi salir a la superficie. Al final, tuvieron que colocar las telas para que la tierra no se moviese mucho con la lluvia, que en esta ciudad es bastante abundante, y se empezasen a ver los esqueletos por todos lados.
El Old Calton es muy visitado por turistas principalmente porque pilla de paso para subir a la colina que tiene por nombre Calton Hill desde donde se puede obtener una de las mejores imágenes de la ciudad de Edimburgo. Pero una vez que traspasan sus puertas y suben esas escaleras encontrándose de lleno con el pequeño cementerio y el gran obelisco, quedan atrapados y no pueden irse sin hacer una pequeña visita.

Ahora os voy a contar algunos de los monumentos más característicos de este cementerio.
El obelisco o, también llamado Monumento a los Mártires Políticos, impresiona por su altura y como no, por estar dentro de un cementerio. Los mártires en cuestión fueron una agrupación que defendía el sufragio universal allá por el año 1793. Por este motivo fueron desterrados a Australia y en la reforma parlamentaria de 1844 se decidió conmemorar su hazaña con este monumento. Se puede ver desde el centro de la ciudad perfectamente.

Entrada al cementerio con el Obelisco al fondo.

Otro de los monumentos que sorprende bastante es una escultura del presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln con un esclavo liberado dando gracias a sus pies. Yo cuando me la encontré allí lo primero que pensé fue, ¿qué hace este tio aquí?. Después el guía nos contó que es la primera escultura que se colocó de este presidente fuera de los Estados Unidos y que se erigió en memoria de los soldados escoceses que combatieron en la Guerra Civil Americana. La viuda de uno de ellos fue la que propuso el que se reservase un espacio en este cementerio para conmemorar la hazaña de estos escoceses.

Monumento a los soldados estadounidenses

Otro de los monumentos a destacar es la tumba de David Hume, historiador y filósofo del siglo XVIII conocido en toda Europa por ser el autor del "Tratado de la naturaleza humana". Su tumba es una torre cilíndrica que, como el obelisco, es vista desde el centro de Edimburgo. Esta tumba estaba abierta y se podía acceder al interior pero gracias a algunos hechos vandálicos, tuvieron que poner una puerta.
Alguna leyenda nos contaron sobre esta tumba pero ya no la recuerdo, jeje, demasiados datos en mi cabeza, lo siento.
Tumba de David Hume

Otra de las curiosidades de este cementerio es la tumba que el capitán John Gray les puso a sus padres. Es una piedra tallada con motivos que recuerdan a sus padres, como podemos observar en las cabezas labradas. Esta tumaba es de las más curiosas que he visto en mi vida por los motivos labrados en ella que recuerdan mucho a la estética pirata.

Tumba de John Gray

Para terminar voy a contaros algunas de las cosas que a mi me llamaron bastante la atención. La primera, aunque exactamente no pertenezca al cementerio, es una carcel que hay junto a la fachada en la que se realizaban ahorcamientos públicos. Y la segunda cosa son como unos cuartos pegados a las fachadas que hacían las funciones de panteones para las familias. Éstos cuartos (como yo les digo porque no sé muy bien como nombrarlos) dan un poco de miedo cuando visitas el cementerio por la noche porque está todo a oscuras y éstos, estan mas oscuros todavía dando la impresión de que en cualquier momento va a salir alguien y te va a pegar un susto.

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